Abuso sexual en el futbol de Inglaterra dejó, al menos, 692 víctimas en 35 años

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Por Samantha González y Shelma Cerrillo

El 17 de marzo de este año se publicó una investigación que prueba que la Asociación de Futbol en Inglaterra (FA, en inglés) no hizo lo suficiente para evitar el abuso sexual de niños y niñas en equipos de futbol.

Clive Sheldon QC, comisión independiente que realizó el trabajo por solicitud de la propia FA, reunió datos a partir de la obtención de testimonios de jugadores profesionales y amateur que fueron víctimas de violación entre 1970 y 2005

Al menos hasta 1995, la FA desconocía esta problemática en los equipos. Pero, a pesar de enterarse después, la federación no hizo un esfuerzo contundente para evitarlos y cuidar que las generaciones venideras no sufrieran acoso sexual por parte de algunos entrenadores.

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El estudio, de 707 páginas, identifica al menos a 692 víctimas de abuso sexual. Los abusos sucedieron en las fuerzas básicas de clubes como el Chelsea, Tottenham, Aston Villa, y otros no pertenecientes a la Premier League, la principal liga de futbol de Inglaterra.

Víctimas en las fuerzas básicas

Una de las víctimas de abuso sexual es Andy Woodward, ex defensa del Sheffield United. Nacido en septiembre de 1973 en Stockport, Inglaterra. El joven empezó a jugar en el equipo de su localidad y ahí conoció a Barry Bennell, un cazatalentos muy destacado de su país.

Bennell proyectaba a niños y adolescentes con equipos grandes como el Manchester City y a otros como el Crewe Alexandra, que los ayudaban a desarrollarse previamente a su salto como profesionales. 

Allí, Bennell se interesó en el talento de Woodward, de 11 años en ese entonces, y convenció a sus padres de que lo entrenaría hasta que fuera profesional. Lo invitó a ser parte del Crewe Alexandra y, luego a su casa los fines de semana, con el supuesto fin de mejorar sus habilidades.

“Yo solo quería jugar futbol y vi a Crewe como el inicio de mis sueños”, dijo Woodward en 2016 cuando tenía 43 años a The Guardian, donde relató cómo Bennell pasó de ser su entrenador a ser su abusador

Bennell manipulaba a sus víctimas

Andy Woodward pasaba los fines de semana y las vacaciones de verano en la casa de Bennell, a las afueras del Peak District, en el centro de Inglaterra. En esa casa, con mesa de billar, una rockola y una pantalla gigante, comenzaron las agresiones sexuales.

Barry Bennell silenció a Woodward y a sus demás víctimas al chantajearlos con que no serían profesionales si hablaban. Además, si se resistían, no los dejaba jugar y los mandaba a la banca durante los partidos.

“Yo tenía un carácter blando, y Bennell se dirigía a los chicos más blandos y débiles”,

dijo Woodward cuando en 2016 se convirtió en el primer futbolista profesional en hablar de los abusos que sufrió.

Los abusos se incrementaron

El entrenador ya no solo agredía sexualmente a Woodward en su casa.

Las agresiones ocurrían en el auto, cuando iban rumbo a los entrenamientos, en hostales, cuando jugaban de visitantes y hasta en el hogar de Andy, cuando Bennell fue novio de la hermana del jugador de Crewe Alexandra. Ella tenía 16 años y él 33.

“A veces intentaba abusar de mí incluso con mi hermana en la misma casa. […] Él venía a cenar los domingos y se sentaba con mi mamá, mi papá y mi familia, riendo y bromeando. Le tenía tanto miedo que tuve que sufrir en silencio”,

relató Andy Woodward. 

En 1991, su hermana y Bennell, quien había abusado de Woodward desde los 11 años, se casaron y el infierno continuó para el futbolista.

Afectaciones en su carrera

A pesar de que debutó oficialmente en el Crewe Alexandra en 1992, su carrera también se vio afectada por las lesiones que, más que físicas, eran mentales según dijo la víctima.

En 1995 cambió de equipo. Llegó al Bury, equipo que permaneció en las categorías profesionales de Inglaterra hasta el 2019, y jugó solo 135 veces en cinco años.

Andy Woodward no continuó en el futbol, pues se retiró en el 2003 cuando jugaba para el Northwich Victoria. Parte de su retiro se debió a que sufría ataques de pánico derivados del trauma que le dejaron los abusos de Bennell y que no le permitieron seguir en el deporte.

Llegó la justicia

Tres años después, llamaron a Woodward a testificar en contra de Barry Bennell, quien fue acusado por abuso sexual.

El entrenador fue encarcelado por nueve años debido a que se le adjudicaron 23 cargos por la violación de seis niños.

El defensa comentó a The Guardian que hablaba porque sabía que, como él, habría más víctimas de Bennell. En las siguientes semanas de noviembre del 2016, salieron a la luz otras personalidades del futbol que también fueron agredidas por el entrenador y visor.

Bennell tenía antecedentes penales

Que Bennell estuviera por fin en prisión no fue una coincidencia. En Florida, Estados Unidos, en 1994, también pisó la cárcel por casi un lustro al violar a un chico de 13 años en un campo de entrenamiento.

Después de que Bennell saliera de prisión, tras casi diez años, vivió bajo el nombre falso de Richard Jones. Regresó tras las rejas en mayo del 2015 por otro caso de violencia sexual contra un menor de 12 años, a quien atacó en un campamento de futbol en Macclesfield.

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Las niñas no se salvaron

Celia Brackenridge, activista y académica británica, estudió los abusos en el futbol desde 1980. Encontró 132 casos de abuso, hasta 2002, que la FA cerró. De esos, 17 sobrevivientes eran mujeres. Diferencia que no le sorprendió a Celia, considerando que “el deporte sigue dominado por los hombres”.

En el informe de Clive Sheldon QC también se señala que un miembro fundador de un equipo de mujeres (sin mencionar el nombre) fue declarado culpable de varios delitos sexuales contra niñas en el año 2000 y luego fue suspendido por la FA.

Otro caso fue el de un dirigente de un equipo de futbol femenino. Fue acusado de viajar solo con una niña, actuar de manera inapropiada y realizar contacto físico inapropiado con varias chicas. Fue suspendido provisionalmente y luego de manera permanente.

Víctimas fuera de las canchas

La investigación de Clive Sheldon QC no solo se centró en víctimas que pertenecían a los clubes de futbol. También se señaló a entrenadores de futbol que cometieron delitos sexuales contra mujeres que no estaban vinculadas al deporte. 

Por ejemplo, en 1999, Graham Rix, ex futbolista profesional del Arsenal, seleccionado de Inglaterra y entonces entrenador juvenil del club de futbol Chelsea, se declaró culpable de haber tenido sexo ilegal con una adolescente de 15 años y de haberla agredido.

¿Sexo consensuado?

Inicialmente, la defensa legal de Rix le aseguró al juez que “todo contacto sexual había sido consensuado y que la niña le había mentido a Rix sobre su edad”. 

El juez, en defensa de la niña dijo que:

“Las niñas que apenas han pasado de la pubertad tienen tanta probabilidad de presentarse como mucho mayores de lo que realmente son, que los tribunales tienen el deber de protegerlas contra la seducción y el abuso sexual”.

El ex capitán del Arsenal fue condenado a un año de prisión. El juez le advirtió a Rix que sería liberado tras cumplir con la mitad de la condena pero que aparecería en el registro de delincuentes sexuales por 10 años.

Entre la población hay más víctimas mujeres

Los abusos sexuales suelen ocurrir más contra mujeres y niñas que contra hombres y niños. La Encuesta sobre el crimen para Inglaterra y Gales de 2019 estimó que 11.5% de las mujeres sufrieron abuso sexual antes de los 16 años, contra 3.5% de los hombres.

La encuesta también reveló que una de cada cuatro mujeres y aproximadamente uno de cada seis hombres experimentaron algún tipo de abuso antes de los 16 años. Estamos hablando de un 20.7% de la población de entre 18 y 74 años.

Otra vida rota

Steve Walters nació en enero de 1972 en Plymouth, Inglaterra. Él era mediocampista y asistió a la escuela de excelencia de la Asociación de Futbol en Lileshall Hall. Desde los 12 años destacó al ganar en un campamento de futbol, donde el premio era entrenar con el popular club Manchester United.

Tras mostrar su nivel en dicha competencia, los equipos empezaron a buscar a Walters, entre ellos el Tottenham. Pero Barry Bennell se encargó de que Steve se decantara por Crewe Alexandra, sobre todo por el trabajo que hacían con los jóvenes futbolistas.

Así como Andy, Steve empezó a quedarse en la casa de Bennell. Primero fueron los fines de semana y después pasaba con él las vacaciones. El jugador recuerda que Bennell era muy bueno con el balón y hacía trucos que lo dejaban impresionado.

“Tenía la habilidad de hacerte sentir especial. […] Me decía que era el mejor centrocampista joven que había visto en su vida y que me ayudaría a jugar con Inglaterra, y le creí”,

dijo Walters, de 44 años, para The Guardian en 2016.

Soportar para vivir un sueño

Cuando el futbolista empezó a ser violentado sexualmente por el entrenador, se molestó con Bennell y este lo dejó en paz, pero solo por un momento. A los meses, volvió a intentarlo y él no supo actuar, se quedó paralizado, según recuerda Walters.

El jugador, ya con 16 años, ignoró lo que sucedía fuera del campo y continuó su carrera a pesar del abuso. Debutó con el Crewe Alexandra a esa edad y, hasta entonces, se convirtió en el jugador más joven en hacerlo en dicho club

Se creía que su talento lo llevaría, incluso, a fichar por el Liverpool  a sus 17. Mientras en la cancha vivía el sueño, afuera sufría los ataques de Bennell:

“Solo tenía que fingir que nunca sucedió y bloquearlo. […] Pensé que si alguna vez salía, eso sería todo para mi carrera […] y el futbol era mi sueño”,

declaró Walters.

Walters negó el abuso por miedo

Cuando iniciaron las investigaciones en contra del cazatalentos en 1994, los policías buscaron a Walters para que diera su testimonio pero él negó que Bennell lo hubiera lastimado. Tenía miedo de que si hablaba, tendría represalias en su carrera.

En 2016, luego de que Andy Woodward hablara de los abusos que sufrió durante su adolescencia, Steve Walters también se animó a relatar su experiencia. 

Tras las publicaciones que hizo The Guardian, el mediocampista inglés esperaba que Crewe Alexandra comentara algo al respecto, o mostrara su apoyo, pero no lo hizo.

El club nunca lo apoyó

En 2019, Walters trató de que el club se hiciera responsable de los abusos que sufrió durante su estancia en Crewe Alexandra, pero los abogados del equipo respondieron que no era posible, por no denunciar durante los primeros tres años después de que ocurrió. Algo que no suele aplicar en caso de abuso infantil, reportó el Daily Post

Dario Gradi, entrenador del Crewe Alexandra entre 1983 y 2007, dijo que nadie sabía de los abusos de Bennell hasta 1994. Pero después de los testimonios de las víctimas, la FA suspendió a Bennell de por vida, desde noviembre de 2016, y no puede volver a dirigir un equipo. 

Una víctima más

David White nació en octubre de 1967. Él y su padre siempre fueron aficionados del futbol y sobre todo del Manchester City. A los 10 años, el Whitehill, uno de los equipos semilleros del City, se fijó en él. En especial el entrenador, Barry Bennell.

A esa misma edad, Barry lo invitó a él y a otro niño a un viaje a Mallorca, España, para conocer campos de futbol de aquel país. Durante ese periodo y antes de volver a casa, Bennell abusó de él en su cama. 

Las siguientes agresiones se suscitaron en la casa de Bennell, como en los otros dos casos, y en viajes de partidos como visitantes. White nunca le contó a su padre lo que sufría, pues no quería perder su oportunidad para jugar en el Manchester City.

Sufrir para debutar

La habilidad de extremo derecho llevaron a David White hasta las filas del club al que siempre quiso pertenecer, aun con las violencias de Bennell. A los 18, llegó al Manchester City y debutó. Fue parte de la “Generación dorada” al ganar la Copa Juventud de la FA en 1986.

La habilidad de White lo llevó a ser el segundo máximo goleador del City en las temporadas de 1989-90 y 1990-91, y el máximo en las de 1991-92 y 1992-94. Se retiró en 1998 por una lesión en el tobillo.

En el mismo año de su retiro, la policía lo buscó para solicitar su testimonio en contra de Bennell pero él negó, al igual que Steve Walters, que este los hubiera agredido sexualmente.

White, quien también militó en los clubes Leeds y Sheffield United, desarrolló traumas psicológicos a partir de los abusos de Bennell. Entre ellos, ser débil ante las críticas:

“[Bennell] Me quitó mi ventaja competitiva. Era un jugador de mucha confianza. […] En un buen día era tan bueno como cualquiera. Pero en un mal día estaba realmente mal”,

confesó White.

En febrero del 2018, Bennell fue sentenciado a 31 años de cárcel por 64 cargos en su contra luego de abusar de 12 menores de entre 8 y 15 años entre 1979 y 1991.

En colaboración con Apuntes de Rabona

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