Construcción sufre caída en septiembre después de cuatro meses al alza

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La construcción fue una de las primeras actividades en reiniciar operaciones tras la cuarentena por la COVID-19: a partir del 1 de junio de 2020, los albañiles volvieron a las obras. 

Su reactivación como actividad económica esencial se anunció a mediados de mayo. Desde entonces, se había registrado un crecimiento consecutivo mensual en el sector; pero en septiembre no fue así.

La construcción –un tipo de actividad industrial que lanza señales del estado de la economía de un país– cayó 5.6% en septiembre respecto al mes de agosto, según cifras del INEGI

La caída puede deberse a que hay obras de edificación que se están cancelando, posponiendo o que no se están vendiendo. También puede deberse a un cambio en las decisiones de los inversionistas, mencionó José Luis de la Cruz Gallegos, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), en entrevista con Cuestione

¿Qué tan grave es?

La construcción es un tipo de actividad industrial que lanza señales del estado de la economía a largo plazo. Y también son señales de la confianza de los inversionistas, nos dijo Valeria Mendiola, analista económica.

Además, este tipo de actividad industrial contribuye con parte del 26% del Producto Interno Bruto (PIB) de México que está integrado por las actividades económicas secundarias –de acuerdo con cifras reportadas por el INEGI, al segundo trimestre de 2020–.

Por otra parte, José Luis de la Cruz señaló que la caída de septiembre también indica que el proceso de reapertura de los negocios de construcción (en la nueva normalidad) no está siendo suficiente para que ese sector (y la economía) se recupere.

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Actividad industrial estancada

La actividad industrial –que contempla manufactura, minería, construcción, etcétera– se estancó en septiembre de 2020. Es decir que ni creció, ni disminuyó, respecto al mes previo.

Además de la construcción, la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos, al consumidor final también registraron una caída mensual en septiembre: -3.1%.

Así que, aunque la minería y la industria manufacturera sí crecieron en el noveno mes del año 0.2% y 2.4%, respectivamente, no alcanzó para que el indicador de la actividad industrial creciera, al menos, respecto a agosto.

Caídas desde 2018

Si comparamos la variación porcentual de la actividad industrial respecto al año previo vemos que comenzó a registrar caídas anuales desde octubre de 2018. Lo que claramente se intensificó en 2020 con la pandemia.
Como se observa en la siguiente gráfica, este año las caídas han sido mucho más profundas a las registradas en 2019, cuando ya eran las peores desde 2009.

¿Cómo nos afecta?

Las caídas en un par de indicadores de la actividad industrial no solo afectan a quienes trabajan en ese tipo de sectores; hay una relación con la economía. Es decir, que un sector no funcione refleja que en otras áreas de la economía también hay debilidad, aseveró De la Cruz Gallegos.

Ernesto Piedras, economista y director general de la consultoría The Competitive Intelligence Unit, ya había advertido que “si la economía no crece, no hay derrama económica, no se llenan los bolsillos, no hay empleos y los que hay no están bien remunerados, en promedio hay menos recursos, es decir menos dinero para repartir entre la población”.

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México ya tenía problemas

Sabemos que nuestro país, y el mundo, están sufriendo económicamente desde que inició la pandemia por la COVID-19. Sin embargo, algunos países estaban mejor preparados que otros, al menos, de manera económica. México no era uno de ellos.

Desde julio de 2019 ya se reportaban pérdidas históricas: la actividad industrial sufrió su peor caída de los últimos nueve años y, al finalizar 2019, se observó la primera tasa negativa de crecimiento para un año, desde 2009.

La COVID-19 llegó como lluvia a una inundación, sí. Pero también hay que señalar que el gobierno mexicano no consideró medidas de apoyo a empresarios, como aplazamiento en el pago de impuestos, subsidios o incentivos para preservar el empleo, entre otras.

Por ejemplo, Estados Unidos, además de las medidas mencionadas ofreció apoyo a los trabajadores desempleados. España otorgó, adicionalmente, apoyo a trabajadores independientes, lo mismo que Gran Bretaña, Italia y Alemania.

Al final, fue Banxico quien activó medidas complementarias. Además, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Consejo Mexciano de Desarrollo ofrecieron financiamientos para apoyar a las MiPYMEs.

Según José Luis de la Cruz, “el gobierno debería generar condiciones más favorables y de mayor certidumbre para la inversión privada” para que la construcción y el resto de los indicadores de la actividad industrial puedan crecer. 

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