COVID-19 pone en riesgo a personas que habían superado la pobreza

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Coneval urge al gobierno a tomar medidas

Los efectos negativos que trajo el coronavirus (COVID-19) ya comenzaron a afectar a la población en México. No solo uno de cada tres hogares reportó una reducción del 50% de sus ingresos entre febrero y marzo, también se estima que entre 5.2 y 8.1 millones de personas perdieron su empleo, fueron “descansadas” o no pudieron salir a buscar trabajo por la cuarentena.

Sin embargo, lo peor estaría por venir y tendría efectos muy negativos en los más de 52 millones de mexicanos que están en situación de pobreza y pobreza extrema

De acuerdo con un análisis realizado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) -organismo encargado de medir la pobreza y evaluar el desempeño y los impactos de la política social en nuestro país- los avances obtenidos en desarrollo social durante la última década están amenazados y podrían revertirse, todo a causa de los impactos económicos del COVID-19.

Sobre el CONEVAL te recomendamos: Y a todo esto, ¿qué es y qué hace el Coneval?

¿Cómo va a impactar en la pobreza del país?

De acuerdo con las estimaciones del Coneval, si se hacen realidad los pronósticos de una caída en la economía de entre -2% y -6%, el impacto en la pobreza sería preocupante: entre 8.9 y 9.8 millones de personas se sumarían al grupo de la población cuyo ingreso no es suficiente para satisfacer sus necesidades de salud, de educación, de alimentación, de vivienda, de vestido y de transporte público (pobreza por ingresos). 

Esto quiere decir que el porcentaje de la población en pobreza por ingresos se duplicaría al pasar de 6.9% (última cifra presentada por el Coneval), hasta 15%

Pero lo peor vendría para el sector más vulnerable del país: las personas en pobreza extrema

De acuerdo con el análisis del Coneval, a este sector se añadirían entre 6.1 y 10.7 millones de personas que padecerían de tres o más carencias sociales, (es decir, que no podrían acceder a servicios de salud, seguridad social, vivienda con servicios básicos o a educación, entre otras) así como un ingreso tan bajo que no les permite nutrirse correctamente

Esto implicaría que la población en esta situación, como porcentaje del total, aumentaría entre  4.9 y 8.5 puntos porcentuales, llegando hasta casi 16% de la población mexicana, cifra más alta desde 2008 y que revierte los esfuerzos por superarla en la última década.

Mujeres en desventaja

En el documento, el propio Consejo resalta que un sector de la población que deberá afrontar esta pandemia con mayores desventajas son las mujeres pues, de acuerdo a la CEPAL, representan 72.8% del personal ocupado en los sistemas de salud en América Latina y se encuentran enfrentando la crisis sanitaria en condiciones precarias de trabajo que se vuelven extremas con el aumento de horas laborales.

Además se añaden los costos y esfuerzo de participar en mayor proporción en las tareas de cuidado en casa y de trabajo doméstico.

¿Qué debe hacer el gobierno?

Ante estas proyecciones, el Coneval resalta la necesidad de diseñar una estrategia para afrontar los efectos que esta emergencia detonará para los grupos más vulnerables en las dimensiones de bienestar económico y ejercicio de derechos sociales.

Sin embargo, destaca que nuestro país tiene una oportunidad para innovar en la protección social y enfrentar esta crisis con mejores capacidades para la implementación de la política de desarrollo social.

Por ese motivo propone medidas para los siguientes temas: 

  • Empleo formal: complementar las medidas previamente adoptadas por el gobierno federal con apoyos a la pequeña y mediana empresa, a través de créditos para proteger el empleo y de subsidios al empleo parcial o total de las cuotas obrero-patronales que los empleadores deben asumir durante los meses de confinamiento. Con estas medidas se apoyaría a 43.8% de la población ocupada.
  • Empleo informal: Extender el alcance del programa de microcréditos que otorga financiamiento y capacidades técnicas para el inicio o consolidación de micronegocios y la adopción de medidas que incentiven el empleo temporal.
  • Ingreso de las personas y los hogares: subsidios temporales en el costo de los servicios básicos de la vivienda para los hogares con dificultades por ingresos acompañada de medidas que consoliden la protección social a través de una pensión universal mínima de retiro e invalidez financiada con impuestos generales.
  • Alimentación: proveer a la población insumos necesarios para contar con una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad haciendo uso efectivo de programas ya existentes como Programa de Abasto Social de Leche (LICONSA) y del Programa Abasto Rural (DICONSA), entre muchos otros.
  • Salud: Fortalecer los servicios estatales y municipales de salud, mediante la dispersión de recursos y aumentar la capacidad instalada para hacer frente a la crisis.
  • Educación:  implementar mecanismos de regularización al término de la emergencia sanitaria para homologar los conocimientos adquiridos por los alumnos.

Las propuestas del Coneval se unen a otras similares que han formulado organizaciones de empresarios o de la sociedad civil. Sin embargo, el gobierno parece no escucharlas.

Para leer el documento completo del Coneval da click aquí.

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