Donald Trump en una campaña de ataques recargados contra México

Compartir:

- Advertisement -

El hombre que en 2015 dijo que los mexicanos estaban llevando drogas y crimen a Estados Unidos y que los migrantes que cruzan la frontera de nuestro país hacia el vecino del norte eran violadores, está peligrosamente acercándose -otra vez- a la Casa Blanca este 2024. Donald Trump está liderando las encuestas a tan solo meses de llevarse a cabo las elecciones que son en noviembre de este mismo año.

Ni siquiera el juicio penal al que está sometido le ha valido para replantear su postura, su discurso o sus ataques erráticos. Trump está siendo enjuiciado por el pago de $130,000 dólares a la actriz de cine para adultos conocida como Stormy Daniels, para comprar su silencio y evitar que la historia sobre un supuesto encuentro sexual con ella enturbiara su campaña presidencial en 2016.

Su discurso de campaña no ha cambiado, incluso se ha vuelto más agresivo en contra de las y los migrantes latinoamericanos -uno de los principales objetivos en su narrativa racista- llamándolos guerreros, delincuentes y “alimañas” que invaden su país y “envenenan la sangre” de los estadounidenses.

Te puede interesar: Candidatura de Donald Trump parece imparable después de Iowa

Incluso arremetió contra el presidente Andrés Manuel López Obrador durante una entrevista -un tanto a modo- para Fox News cuando el periodista Brian Kilmeade mencionó que el mandatario mexicano expresó en una entrevista para el programa 60 minutos de la CBS que pediría financiamiento a Estados Unidos para combatir las raíces de la inmigración en países de Latinoamérica. 

“No le daría ni 10 centavos”, respondió Donald Trump al comunicador y aseguró que con “su muro” -el que prometió levantar entre México y Estados Unidos para detener el flujo migratorio y hacer que nuestro país lo pagase- el aumento de la migración de latinoamericanos hacia el norte del continente no hubiera sucedido.

Inmigrantes ilegales no son personas: Trump

El ataque contra las y los inmigrantes ilegales se ha mantenido desde su primera campaña presidencial, pero cada vez muestra mayor odio hacia esta comunidad, en una manera de complacer a simpatizantes conservadores de derecha que ven en la migración el motivo de muchos problemas que enfrenta su país, pero ha subido dramáticamente el tono con el que se refiere a ésta población que, además, es una de las más desprotegidas y que sufre un enorme número de vulnerabilidades tanto en sus países como en tránsito hacia Estados Unidos.

En marzo de 2024, Trump repitió su retórica para definir a las y los inmigrantes como “criminales”, y afirmó que llegan a Estados Unidos directamente de “cárceles, manicomios y asilos mentales”.

No sé si se les puede llamar personas (…) en mi opinión, en algunos casos no lo son. Pero eso no lo puedo decir porque la izquierda radical considera que es una afirmación terrible”, dijo recientemente el candidato republicano, quien a principios de mayo retomó su campaña presidencial desde abril de 2024, cuando inició formalmente su juicio penal en Nueva York.

Te puede gustar: Papel de “mártir” ayuda a Donald Trump en sus aspiraciones presidenciales

Baños de sangre” si pierde las elecciones

En marzo de 2024, durante un mitin en Vandalia, Ohio, Trump advirtió que si no ganaba las elecciones habría “un baño de sangre para el país”. La declaración dio la vuelta a los medios de comunicación porque no era la primera aseveración extremista que pronunciaba el republicano. Dijo también, por ejemplo, que en caso de llegar a la presidencia se convertiría en un dictador por un día.

La campaña del presidente estadounidense Joe Biden, quien compite contra Trump para reelegirse, tomó estas afirmaciones a su favor insistiendo en que Trump amenaza con otro “6 de enero”, cuando simpatizantes de Trump tomaron el Capitolio luego de la derrota que sufrió ante el demócrata que hoy gobierna Estados Unidos.

El equipo de campaña de Donald Trump tuvo que aclarar que el candidato republicano se estaba refiriendo a que sería “un baño de sangre” para la industria automotriz estadounidense y para Estados Unidos, ya que otro de sus frentes propagandísticos son las fábricas de automóviles instaladas en territorio mexicano. 

Entre sus propuestas, Trump prometió un “arancel del 100%” sobre los automóviles fabricados fuera de Estados Unidos, argumentando que la fabricación nacional de automóviles estaría protegida sólo si él es elegido, además de un arancel del 50% a los autos chinos que se fabriquen en México.

“Vamos a poner un arancel del 100% a todos y cada uno de los autos que crucen la línea, y no van a poder venderlos si salgo elegido”, dijo Trump durante un mitin en Vandalia, Ohio. “Ahora, si no salgo elegido, va a ser un baño de sangre para todo el conjunto, eso va a ser lo de menos. Va a ser un baño de sangre para el país“, dijo el candidato.

​Lenguaje nacionalista y xenófobo, la marca histórica de Trump

Antes de anunciarse como candidato para su primer periodo presidencial, Donald Trump ya estaba preparando el terreno para sostener su campaña en una narrativa nacionalista con tintes xenófobos: contra inmigrantes, contra México, contra la religión islámica y, por qué no, contra Alejandro González Iñárritu, el cineasta mexicano.

Te puede interesar: Gran jurado de NY imputa cargos criminales a Donald Trump

En febrero 2015, poco antes de anunciar que se lanzaría, por primera vez y sin ninguna experiencia en el servicio público, como candidato presidencial para los comicios de 2016 -cuando ganó-, criticó los premios Oscar que obtuvo el mexicano González Iñárritu, incluidos los de Mejor Película y Mejor Director por la película Birdman.

En una entrevista televisiva, el candidato dijo, molesto, que había sido “una gran noche para México, como siempre” y publicó en Twitter -ahora X– que nuestro país estaba “estafando a Estados Unidos más que cualquier otro”, y que los premios Oscar se habían convertido en una broma, “parecida a nuestro presidente (en ese entonces el demócrata Barak Obama)”. 

Aprovechando el contexto, durante la entrevista Trump aseguró que México era “un mal lugar para invertir”, con un sistema legal corrupto; exigió que el país dejara de “mandar criminales a nuestra frontera” y que se le pagara una demanda que ganó por la cancelación de un proyecto inmobiliario en Baja California a causa de la crisis económica de 2008.

La postura anti mexicana se ha ido engendrando en el discurso de Donald Trump hace más de nueve años, volviéndola un sello de su campaña electoral y parte de sus políticas públicas, razón por la que su avance hacia la Casa Blanca despierta incertidumbre -quizás hasta temor- sobre qué tanto de lo que promete contra México serán acciones reales y qué tanto será parte de su espectáculo político. Tendremos que esperar para saberlo.

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

Recibe las noticias más relevantes de México cada mañana, inicia tu día informado.