La falsa promesa ecológica de los autos eléctricos

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¿Realmente son el futuro?

Los mexicanos consideran cada vez más comprar un auto eléctrico en lugar de un carro que usa gasolina. O al menos eso mostraban las números en 2019. De enero a julio del año pasado se vendieron 11,503 unidades, es decir, 86% más que en el mismo periodo de 2018.

¿Son realmente motivo de esperanza los autos eléctricos? ¿México debería enfocarse en su producción? y ¿debería crear subsidios para promover el consumo de este tipo de vehículos?

Martín Rodríguez Sánchez, presidente de la Comisión Internacional de Empresarios (COINE), indicó que México debe evolucionar hacia “la adopción de combustibles amigables con el medio ambiente”, para mantener el estatus de “actor clave” de la industria automotriz.

El presidente de COINE sostuvo su argumento a partir de una investigación de Bloomberg New Energy Finance (BNEF), que predice que los autos eléctricos costarán lo mismo que los autos tradicionales entre 2025 y 2030, lo cual acelerará su consumo.

El New York Times también retomó este informe y explicó que “el precio de los vehículos eléctricos está bajando mucho más rápido de lo esperado, gracias a baterías más baratas políticas energéticas que promueven los autos de cero emisiones en China y Europa”.

“Esto tendrá enormes consecuencias para la industria automotriz, los mercados del petróleo y las iniciativas mundiales para detener el calentamiento global”, publicó The New York Times, ya que, según el informe de BNEF, el uso de autos eléctricos reduciría el consumo mundial de combustibles fósiles.

¿Realmente ayudan a detener el cambio climático?

El matemático Rafael Prieto Curiel, escribió un artículo llamado ¡Por favor, no compres un automóvil eléctrico!, en el que aseguró que estamos ante una campaña de marketing de la industria automotriz.

“No hay manera en la que los autos eléctricos nos ayuden a desacelerar el cambio climático. Aún si un automóvil se moviera ‘solo con aire’, cerca de 70% de la contaminación asociada a ese auto seguiría presente”, señaló Prieto Curiel.

Platicamos con Rafael Prieto Curiel para conocer más del tema, y aseguró sin matices que los autos eléctricos “no son lo solución, no están ni cerca de serlo”.

“En primer lugar, es una ‘solución’ para poquitas personas. Reemplazar autos con autos eléctricos, no tiene ningún impacto, es solo el 20% de viajes que se hacen mediante combustión”, dijo Prieto Curiel.

Y agregó que otra de las razones es que los materiales con los que se fabrica un auto eléctrico son especialmente contaminantes, en particular las baterías de litio

“De todas maneras es emitir 17 toneladas de dióxido de carbono, en promedio, para producir un automóvil. Y además, aún si es eléctrico, requiere vulcanización en las llantas, sustancias para los frenos, para el motor, vidrios, etcétera. Y todas esas partes requieren movilidad”, dijo el especialista.

Además de la contaminación que se genera en la fabricación misma de un automóvil, Prieto Curiel señaló que “se pierde movilidad activa, es decir, que te muevas en bicicleta o caminando, además genera tráfico y necesita estacionamiento”.

“No estás ayudando mucho al generar más automóviles. En 2019, el mundo produjo unas 78 millones de personas, contando nacimientos y muertes, pero produjimos 82 millones de coches”, dijo el experto.

Agregó que “eso quiere decir que en 2019 el mundo creció más en número de autos que en número de personas, y ese es un desastre. Cada uno de estos coches significa más de una tonelada de aluminio, vidrios y asientos para mover cómodamente a una persona”.

Sin embargo, Rafael Prieto Curiel nos contó que el peor impacto de los autos eléctricos es el green washing, es decir, que las personas que se sienten responsables por el medio ambiente quieran solventar esa preocupación solo comprando uno de estos vehículos.

¿México debería incentivar su consumo?

Prieto Curiel nos explicó que si cambias tu auto por uno eléctrico, no solamente será un auto más en el país, sino que tu auto anterior seguirá existiendo y, por lo tanto, seguirá contaminando. 

Ahora bien, si ya usas un auto eléctrico, “en algunos países contaminas un poquito menos por la energía que se consume en el automóvil, pero no contaminas menos en la producción de esa energía”, señaló el experto.

Esto quiere decir que en México un auto eléctrico no solo contamina por su fabricación sino también por la energía que utiliza, ya que en el país, “donde la energía es hidroeléctrica, si aumentamos el número de autos y los cambiamos por eléctricos, necesitamos producir más electricidad”, dijo Prieto Curiel. 

“Resulta que para resolver el desastre climático, necesitamos producir más energía, este es un juego de la industria, de hacerle creer a la sociedad que con un auto eléctrico están ayudando al planeta, pero en realidad la ayuda es pequeñísima, nula, o incluso perjudicial si la energía no se produce de manera sustentable”, comentó.

Prieto Curiel nos contó que en Holanda, los subsidios a los autos eléctricos contribuyeron al aumento del número de autos, sobre todo el mes previo a que acabara el incentivo del gobierno.

“Gente que antes no tenía automóvil y que se movía en transporte público, compró un auto porque tenía subsidio. Luego, cuando lo regresan al precio de mercado, el mes anterior suben las ventas de estos autos”, dijo el experto.

De acuerdo con Prieto Curiel, Holanda se dio cuenta de que no es conveniente promover este consumo, porque contaminan y requieren espacio en las ciudades, entonces le pusieron un impuesto por ser un bien de lujo.

“Cuando anuncian este impuesto se compran otra vez muchos más coches de los que se hubieran comprado. Es decir, en Holanda tuvieron dos golpes severos a la demanda, que provinieron principalmente de los anuncios que hizo el gobierno”, dijo el matemático.

Panorama después de COVID-9

Rafael Prieto Curiel consideró que el COVID-19 plantea un escenario complicado para la movilidad de las ciudades

“Bien o mal, la gente tendrá miedo de subirse al transporte colectivo. Incluso, si se encuentra una vacuna, el miedo se nos quedará y es posible que uno de cada cien deje de usar el transporte público”, dijo Prieto Curiel.

Y añadió: “En junio, septiembre o diciembre, habrá gente que hará todo lo posible por comprarse un auto, así sea muy viejito, así no tenga ni donde estacionarlo o no pueda pagarlo, y habrá una mayor vehiculización de la ciudad. Será un desastre”.

Para el experto esto tendrá un impacto negativo porque podría aumentar el uso del auto, sobre todo en un lugar como la Ciudad de México, donde la mayoría de los desplazamientos del trabajo a casa son de más de 4 kilómetros y por lo tanto requieren motorización. 

Por lo tanto, “el gobierno debe asegurarse de que el transporte público sea un medio deseable, es decir, con una promoción de la sanitización de las estaciones, el uso de cubrebocas, el aumento de frecuencia de trenes, asegurarse de que no haya contagios”, dijo Prieto Curiel

Además de estas medidas, el experto considera que se deben crear campañas de que el transporte público es confiable, “porque aunque sea seguro, si la gente percibe que es inseguro, evitarán usarlo a toda costa”.

La movilidad de la gente es fundamental para una economía sana y, sin duda, el país debe tomar medidas para que sea menos perjudicial para el medio ambiente. Sin embargo, esta estrategia debe ir mucho más allá que promover el consumo de autos eléctricos.

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