¿Ha servido la legalización de la marihuana para acabar con el narcotráfico en Uruguay?

Compartir:

- Advertisement -

Anunciada con “bombo y platillo” como la solución para acabar con el tráfico de marihuana y reducir la violencia de los cárteles delictivos, la legalización del cannabis en Uruguay -primera regulación de este tipo en el mundo, aprobada en 2013- no ha terminado con el mercado negro de la hierba, mientras que el consumo de drogas duras ha aumentado sobre todo entre las y los menores de edad.

Consultado sobre cómo le ha ido a la nación sudamericana tras la legalización de la marihuana, Carlos Zamudio, antropólogo y colaborador del Movimiento Cannábico Mexicano -organización defensora del consumo lúdico de la hierba-, nos explicó que en el debate previo a esa regulación, las autoridades argumentaban que la medida era para evitar que Uruguay “se mexicanizara, con esta idea de que México era muy violento, así como en algún momento se dijo que nuestro país se estaba colombianizando”.

Sin embargo, el estudioso de los efectos sociales y culturales del consumo de la marihuana nos aclaró que en Uruguay no había, ni hay, cárteles del tipo criminal como en México, que trafican al gran mercado de Estados Unidos: “Uruguay es un mercado muy pequeño y obviamente se consumen drogas, pero es muy poca la cantidad de recursos que los grupos delictivos puedan obtener como para meterse en una espiral de violencia como la que tenemos en México”.

“Los usuarios de marihuana regularmente no estamos integrados a la violencia; entonces, cuando se regula el mercado (en Uruguay) no necesariamente se disminuye la violencia porque los grupos que la venden no son violentos o no solían serlo, como sí lo son los que venden cocaína, cobran derecho de piso, extorsionan o secuestran. Por tanto, no es que se haya reducido la violencia o los delitos con la regulación de la marihuana, pues no está asociado, es la fantasía de algunos políticos”, abundó Zamudio.

Te puede interesar: ¿Éste será el año en que se apruebe el consumo recreativo de la marihuana en el Senado?

Igualmente, en una entrevista para la prensa chilena, la politóloga uruguaya Rosario Queirolo sostuvo que legalizar la marihuana no es la solución para el narcotráfico y que ni siquiera lo debilita: “ésa fue la fantasía en el origen de la legalización en Uruguay: que iba a tener efecto en reducir los crímenes relacionados a las drogas. Y eso es un disparate. La marihuana no es una sustancia que psicoactivamente lleve a las personas a cometer delitos. Al contrario, en general la gente queda más tranquila”.

En el mismo sentido, el enfermero Daniel Alfonso Feglia, quien ha visto la operación del sector salud de Uruguay tras la legalización de la marihuana, nos dijo desde Montevideo que el objetivo principal del gobierno en 2013 era “dar un golpe al narcotráfico, pero en realidad no fue tan así, pues el narco dio su vuelco y empezó a haber otro tipo de drogas cuyo consumo aumentó incluso más que la marihuana, como la pasta base de cocaína (conocida como ‘bazuco’)”.

Feglia, egresado de la Escuela de Sanidad de las Fuerzas Armadas y con 15 años de experiencia laboral en el sector público y privado, nos contó que el sistema integral de salud uruguayo contempla la atención de la salud mental para los consumidores de marihuana: “Uruguay es un país con altos índices de suicidio, por lo que es más protagónico el cuidado y la prevención de la salud mental”. 

El enfermero agregó que un punto importante que sigue pendiente en Uruguay es la ayuda estatal para lograr la reinserción social de las personas con adicciones a las drogas.

¿Por qué Uruguay decidió legalizar la marihuana?

La legalización de la marihuana en Uruguay fue impulsada por el ex presidente José Mujica, con la intención de que fuera una alternativa a la fracasada “guerra contra las drogas”. La medida generó ganancias para la economía uruguaya por más de $20,000,000 de dólares, que antes quedaban en manos de los narcotraficantes, según un reportaje del diario argentino El Clarín.

Asimismo, la despenalización de la marihuana contribuyó a expulsar a los “dealers” de la venta de la hierba, pero una oferta estatal insuficiente y de débil potencia en las farmacias ha provocado que una mayoría de consumidores recurra al mercado negro. La ley uruguaya implementó tres mecanismos para adquirir marihuana: el autocultivo, los clubes cannábicos y la compra en farmacias, todos bajo regulación estatal y restringidos a quienes residen en el país, aunque el Parlamento está considerando ahora abrir el mercado a los turistas.

Quizá quieras leer: Urge enfoque sanitario (y no penal) para atender el aumento en el consumo de drogas sintéticas

Sin embargo, hay claroscuros en esta legalización. De acuerdo con información de El País, en 2019 el gobierno uruguayo observó un fuerte retroceso del tráfico ilegal de la hierba gracias a su regulación. Pero, según la Policía, tras la implementación de esta ley las incautaciones se mantenían más o menos constantes. Y es que según fuentes policiales, la legalización no ha surtido un efecto contundente sobre un negocio extremadamente rentable que incluye muchas más drogas que solo la marihuana.

A lo anterior se suma que en 2018 apenas uno de cada tres consumidores en Uruguay obtuvo la marihuana en el mercado regulado, según un estudio oficial al que hizo referencia la BBC. En tanto, datos del gobierno uruguayo indicaron un aumento en la prevalencia de ciudadanos que consumieron marihuana al menos una vez, al pasar de 9.3% en 2014 a 14.6% en 2018.

Para colmo, el Observatorio Uruguayo de Drogas reveló que en 2021, ocho de cada 10 adolescentes de 13 a 17 años ingirió alcohol y uno de cada cuatro probó cannabis. Además, el 2.6% de los consultados en la encuesta dijo que consumió cocaína alguna vez. También se detectó un mayor consumo de alcohol, cannabis, tabaco y tranquilizantes entre las adolescentes en comparación con sus pares varones.

¿En México funcionaría la legalización?

Carlos Zamudio, también director de La Dosis, “periódico de la comunidad psicoactiva”, nos explicó que una legalización como la uruguaya -que contempla a los clubes cannábicos o sociales– difícilmente sería aprobada en México debido a nuestra colindancia con Estados Unidos, y la cultura que tiene el país vecino respecto a la marihuana.

“Desde hace muchos años hemos promovido los clubes sociales, pero ha habido recelo entre los legisladores. Ellos les quieren llamar cooperativas; el modelo podría funcionar, pero lo que sucede es que estamos muy acostumbrados al mercado porque somos vecinos de los gringos, entonces muchos aquí están pensando más en los dispensarios al estilo California o Colorado”, nos indicó el especialista, quien en 2021 fundó La Juanita, el primer “coffee shop” capitalino difusor de la cultura cannábica.

Te recomendamos: La despenalización de la marihuana en EU le quita mercado a cárteles mexicanos

Zamudio recordó que en 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió una declaratoria general de inconstitucionalidad, para eliminar “la prohibición absoluta al consumo lúdico o recreativo de cannabis y THC, que establecía la Ley General de Salud”, la cual no ha sido acatada por el Congreso de la Unión, como te contamos en esta nota.

Sin embargo, el activista nos aclaró que esa orden de la Corte negó el permiso colectivo para el consumo de marihuana a través del club cannábico Sociedad Mexicana de Autocultivo Responsable y Tolerante (SMART), y solo autorizó los permisos en forma individual.

Ante este panorama, Carlos Zamudio consideró que el modelo que podría avanzar es el de la distribución de marihuana a través de dispensarios o la apertura de tiendas como las del ex presidente Vicente Fox, donde se venden productos con CBD (cannabidiol) o con altas concentraciones de THC (tetrahidrocannabinol).

“Me parece que (el tema) va ir hacia allá por cómo está la relación con Estados Unidos y por la ambición que muestran los legisladores, que en caso de querer regular, se la han pasado discutiendo para ver lo que más les conviene y apoderarse de una parte del mercado”, nos aclaró el experto en política de drogas.

Finalmente, Zamudio concluyó que más allá de intentar copiar el modelo uruguayo de legalización, lo primero que deberían hacer las y los legisladores federales es acatar el fallo de la Corte “que permite la posibilidad de cultivar marihuana para autoconsumo, así como portarla y consumirla en espacios donde no haya menores de edad y nadie se queje. Eso sería lo ideal para empezar”.

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

Recibe las noticias más relevantes de México cada mañana, inicia tu día informado.