Las manifestaciones como motor de cambio en el mundo

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La gente de Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Puerto Rico, México y Argentina ha salido a protestar a las calles desde el 2019. Incluso en el período de confinamiento continúan y han surgido nuevas manifestaciones. 

¿La razón? El cuestionamiento colectivo por el estado de las cosas, que no siempre han sido de progreso, sino de retroceso. De acuerdo con Martha Singer, profesora de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, esto genera insatisfacción, inconformidad y hasta  indignación entre los habitantes de esta región. 

Las protestas son el motor del cambio, siempre lo han sido y lo seguirán siendo, lo que no quiere decir que todas las protestas generen resultados inmediatos. Las acciones colectivas tienen efectos a veces impredecibles, y otras ni siquiera están ligadas a las propias demandas inmediatas que las sostienen”, nos dijo la experta en movimientos sociales.

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Colombia es un ejemplo de que las protestas en las calles continúan generando cambios en la política. En abril del 2021 estallaron una serie de manifestaciones contra la reforma tributaria que propuso el presidente Iván Duque, que incluía impuestos a la canasta de consumo básica familiar y un aumento en el costo de la gasolina. El 2 de mayo de 2021 esta implementación fue totalmente detenida

“La sociedad civil reclama el ejercicio de sus derechos, está indignada con la calidad de vida con la que le toca lidiar día con día y es por eso que las protestas crecen, se levantan y están presentes en todo el mundo”, dijo Martha Singer.

Singer nos explicó que las protestas han puesto de manifiesto las exigencias en las políticas sociales de los gobiernos de América Latina. La mayoría, afirmó, tienen que ver con la educación, la salud y con el trabajo, pero otras tienen que ver con la corrupción

En Chile, entre los meses de agosto y septiembre del 2019, comenzó una serie de protestas debido al aumento de precio de los boletos del Metro. La respuesta del gobierno fue reprimir a manifestantes, lo cual gatilló mayores protestas. Finalmente la medida fue retirada, pero ya era muy tarde. Esta inconformidad era solo la punta del iceberg, pues la población tenía muchas otras demandas.

Como anteriormente lo documentamos, las protestas en Santiago de Chile fueron ignoradas, condenadas y luego brutalmente reprimidas. Como respuesta, las manifestaciones no se detuvieron y a pesar de haber lanzado todo el poder del Estado a las calles, la población logró que se realizara un plebiscito con el fin de construir un nuevo pacto social que quedará plasmado en una nueva Constitución.

“Muchas veces estas protestas han sido tan fuertes que han llegado a tumbar gobiernos”, agregó la especialista. 

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La pandemia como detonante

De acuerdo con Martha Singer, el “largo” período de pandemia y confinamiento creó nuevas demandas sociales y recrudeció algunas existentes. 

“Las que tienen que ver con resolver los mínimos requerimientos de bienestar son las más generalizadas en América Latina. Pero también con el ejercicio de las libertades, ya que muchos países resolvieron la pandemia con límites a las libertades de las personas”, detalló.

En mayo, en la ciudad de Buenos Aires en Argentina, la población salió a las calles a protestar en contra del endurecimiento de las medidas de confinamiento dictadas por el gobierno de Alberto Fernández para enfrentar la segunda ola de contagios de la COVID-19 en dicho país.

Entre otras cosas, las movilizaciones fueron por el confinamiento estricto en ese país, que obligó a los ciudadanos a permanecer en sus hogares durante nueve días a partir del 21 de mayo. Con comercios cerrados y sin la posibilidad para muchos de poder salir a trabajar, se comenzaron a organizar a través de las redes sociales. 

“Nos condenan a la inanición. La gente no puede tener el comercio abierto, no puede ganarse el pan. Esto es una locura, es prácticamente comunismo, totalitarismo de libro”, dijo un manifestante al diario digital El Tiempo. 

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Pero no es el “sueño latinoamericano”

“Los estallamientos en las diferentes naciones tienen distintas razones a pesar de la globalización. Es decir, la responsabilidad no es una responsabilidad global, no se asume de manera global”, explicó Martha Singer sobre las manifestaciones que se han realizado en distintos países en los últimos tres años.

A pesar de esta característica, la académica afirma que las protestas de mujeres son las que más carácter global tienen en la región por la naturaleza de sus demandas. 

“Las protestas de mujeres por el derecho de una vida libre de violencia y el derecho a decidir sobre los propios cuerpos son protestas que han estado presentes en el mundo entero. En América Latina las luchas alrededor del aborto han dado paso a diferentes tipos de respuestas. Algunas son más rápidas e inmediatas y otras lentas, a veces incluso inexistentes”, nos dijo Singer.

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Martha Singer nos explicó que no se puede generalizar diciendo que antes las protestas eran de un modo y ahora son de otro. Lo que ha cambiado, advierte, es el tipo de recursos a los que acceden estas manifestaciones populares, la forma de organizarse y escuchar; y por supuesto, que las respuestas que se dan a estas exigencias son distintas en cada lugar. 

Ella habla de redes sociales y de recursos tecnológicos que la ciudadanía utiliza para armar este tipo de manifestaciones, nombrando todas sus demandas.

La experta también señaló que la diversidad de las protestas en América Latina han llevado a tener un tema en común: el medio ambiente y cómo se están explotando los recursos naturales. Incluso cómo los pueblos originarios y los pueblos indígenas deciden sobre su territorio. 

“Estas protestas tienen que ver con la explotación de los trabajadores en las minas y las condiciones infrahumanas en las que suelen desarrollar su trabajo, mientras las compañías obtienen acceso ilimitado a todos los recursos con ganancias estratosféricas. Estos podrían ser temas generalizables”, agregó.

Además consideró que en América Latina hay protestas que cada vez serán más comunes entre los pueblos, como la defensa del medio ambiente, las protestas de mujeres, los derechos de los grupos para defender su diversidad sexual, el derecho al trabajo, a la vivienda y a la salud.

“Son temas que están presentes en América Latina y que han puesto en tela de juicio las políticas de los gobiernos tanto de derecha, como a los más cargados hacia la izquierda, en sus diferentes versiones”, concluyó la experta.

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