Con el regreso del régimen talibán en Afganistán vuelve la expresión máxima del machismo

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Con el regreso del régimen talibán en Afganistán también vuelve la expresión máxima del patriarcado, según expertas consultadas por Cuestione, lo cual pone en riesgo no solo los derechos de las mujeres, jóvenes y niñas de ese país, sino su integridad física.

Esto se debe a que los talibanes se rigen por la ley sharía, la cual parte de una interpretación del Corán –el libro sagrado del Islam–, que oprime a las mujeres, quienes no tienen libertades tan básicas como salir solas a la calle y otros derechos fundamentales como estudiar después de los 10 años y tener acceso a la salud. 

Sin embargo, las tres especialistas coinciden en que esta preocupación por lo que le sucede a las mujeres en esa parte del mundo, también debe hacernos voltear a ver lo que ocurre en países democráticos, donde las mujeres, jóvenes y niñas también ven vulnerados sus derechos. 

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A inicios de julio de este año, las tropas estadounidenses se retiraron de Afganistán después de dos décadas de presencia para derrocar al régimen talibán y democratizar a ese país asiático.

El pasado 15 de agosto, el presidente afgano Ashraf Ghani abandonó el país, con lo cual prácticamente entregó el gobierno al grupo extremista musulmán llamado talibán –que significa estudiantes en idioma pastún–, el cual había recuperado varias regiones de esa nación.

El grupo talibán fue apoyado por Estados Unidos con armas y financiamiento en los años 80, cuando eran parte de los muyahidines, soldados con bases religiosas que combatían al régimen socialista, el cual era defendido por la URSS. 

Gracias a ese apoyo, los talibanes llegaron al poder en 1996 y comenzaron a violar los derechos humanos de la población con su interpretación del Corán, sobre todo los derechos de las mujeres.

En 2001, después de la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, el gobierno de Estados Unidos y otras potencias acordaron derrocar al régimen talibán al considerar que escondían a los responsables del atentado terrorista. 20 años después, volvieron al poder.

Teresa Ulloa, directora regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC por sus siglas en inglés), nos contó que el regreso del régimen talibán en 2021 es un asunto grave que pone en riesgo todos los avances que consiguieron las mujeres en Afganistán en estos últimos 20 años.

“Es un retroceso a tal grado que lo primero que hicieron los talibanes fue borrar las imágenes occidentalizadas, según ellos, de mujeres que había en la vía pública. Ese es el nivel del borrado de las mujeres para el régimen talibán. Las tratan como esclavas. Y no solo a las mujeres, también las niñas solo son para su servicio”, explicó.

La maestra Ulloa Zúrraiz agregó que es un retroceso de casi 100 años porque aunque el nuevo régimen ha declarado que se van a respetar los derechos de las mujeres, han dicho que lo harán dentro de la religión musulmana, “pero la interpretación que hacen los talibanes es completamente contraria a reconocer los derechos de las mujeres”.

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¿Es un golpe para la lucha por los derechos de las mujeres?

También platicamos con Ana Elena Contreras, abogada feminista y fundadora de la colectiva Las del Aquelarre Feminista, quien opina que las mujeres, jóvenes y niñas afganas van a vivir un retroceso en sus derechos sociales, económicos y humanos en general.

“Esta interpretación que hace el talibán de su ley islámica, es una interpretación profundamente radical, excluye a las mujeres, jóvenes y niñas de la educación, de la economía, e incluso de las calles”, nos dijo la especialista.

Las nuevas medidas marcarán sus vidas, desde que no pueden mostrar ni los talones en público, hasta el acceso restringido a la salud y a tener una profesión, con algunas contadas excepciones.

Por su parte, Julia Escalante De Haro, asociada de RAÍCES, Análisis de Género para el Desarrollo, A.C., nos dijo que este regreso del régimen talibán a Afganistán es lamentablemente un extremo violento de lo que viven las mujeres en todo el mundo.

“Es un riesgo altísimo para la vida y la libertad de las mujeres. Sin embargo, como lo dice Rita Segato (antropóloga feminista argentina), las mujeres vivimos en una guerra constante en todas las latitudes del mundo”, dijo Escalante De Haro.

Y añadió que el caso de las mujeres y niñas afganas es una situación exacerbada pero lamentablemente no es exclusiva, “la situación de subordinación, de violencia estructural, de vulneración de derechos humanos, es generalizada”.

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El papel del mundo

La maestra Teresa Ulloa Ziáurriz alerta sobre la vulnerabilidad en la que se encuentran las y los habitantes de Afganistán en estos momentos mientras comienzan a ver perder sus derechos, lo cual hace que se requieran medidas urgentes y humanitarias para defender a la población.

“Me parece que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tendría que obligar a los talibanes a replegarse y a moderarse. El problema es que ni siquiera los propios habitantes se sienten con la fuerza, ni la tienen para poderlos replegar ellos mismos”, nos explicó.

Y agregó que es difícil pensar en una resistencia porque los talibanes tienen ahora todo el poder, “empiezan a lapidar y a matar despiadadamente sin ninguna contemplación. No creo que ellas (las mujeres) tengan la posibilidad de resistir. Y van a empezar a perseguir a las que han destacado y tienen un determinado nivel de liderazgo”.

Por lo tanto, “lo que nos toca a todas las organizaciones feministas y de mujeres es tratar de hacer una reacción en cadena tan grande que obliguemos a los organismos internacionales a proteger a las mujeres y a las niñas afganas”, concluyó la maestra Ulloa.

Ana Elena Contreras opina que si hay algo positivo de este suceso es que cada vez más gente se entera y se indigna por el trato de los talibanes a las mujeres, “de cómo las violenta e intenta silenciarlas”. 

“(El régimen talibán) es la expresión máxima del machismo, del patriarcado, que en realidad está en todos lados, pero ahí es donde se recrudece”.

Reuters

Sin embargo, la abogada feminista señala que “las mujeres de Afganistán tienen la suficiente fortaleza, inteligencia y destreza para poder hacer su lucha. Ninguna otra mujer tendría que pensar que las va a salvar”. 

De acuerdo con la especialista, las últimas declaraciones que han hecho defensoras afganas y  jóvenes que todavía tienen acceso a redes sociales, “es que se sienten abandonadas por el mundo”.

“Entonces la respuesta tiene que ser: aquí estamos, estamos firmando y estamos visibilizando lo que sucede. Siempre entendiendo que nosotras estamos tratando de colaborar, porque la lucha tiene que ser de ellas, tienen la capacidad para hacerlo”, agregó.

En esto último está de acuerdo Julia Escalante De Haro, “por supuesto que estoy preocupada como todas, pero al mismo tiempo estoy muy confiada en que la situación no es la misma que en 1996 (cuando arribaron por primera vez los talibanes) y en que hay una sociedad civil organizada, potente, a nivel internacional, sobretodo en movimientos de mujeres”.

También nos dijo que se deben buscar alianzas para apoyarlas pero siempre respetando “su pertenencia cultural, su propia condición de sujetas de derechos y reconociéndoles la participación que tienen sobre sus propios procesos políticos y sociales”.

Para la especialista, la cooperación internacional debe ir sobre tres ejes, los cuales serán clave para el empoderamiento de las mujeres afganas.

“Garantizar la autonomía física, autonomía económica, es decir, garantizar condiciones de economías solidarias, justas, de crecimiento y desarrollo en las propias mujeres, así como la autonomía política, la posibilidad de participar activamente en las decisiones que nos afectan directamente”. 

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¿Corren peligro los avances feministas en el mundo?

Ante el inminente retroceso de los derechos conseguidos por las mujeres en Afganistán, nos preguntamos si esto podría tener un efecto dominó en otras partes del mundo.

Para Teresa Ulloa, el mayor riesgo lo corren las mujeres que viven en los países de la región, pues sus grupos de extrema derecha seguramente van a retomar interpretaciones y planteamientos de los talibanes para tratar de hacer retroceder a las mujeres.

Sin embargo, hay que poner atención en otras partes del mundo, porque la opresión de las mujeres se da incluso en “algunos países de Occidente, pseudo democráticos, más cercanos de lo que quisiéramos”.

Para Ana Elena Contreras, “el papel de la lucha feminista y de los derechos humanos de las mujeres en otras partes del mundo, se va a reavivar. Puede ser el detonador para que la lucha y la resistencia se mantengan firmes”.

“Pienso que esta es una ventana de oportunidad. Lamento mucho que cueste tanta sangre y eso es lamentable, pero en la lucha por los derechos de las mujeres siempre nos ha costado mucha sangre”, explicó.

Además, este momento nos debe hacer voltear a otras regiones, “incluso a nuestro propio país, donde los niveles de feminicidio son alarmantes”, concluyó. 

Finalmente, Julia Escalante De Haro nos contó que “desde la lejanía y una perspectiva occidentalizada, lo vemos como un efecto dominó en donde inmediatamente la situación va a ser volver al 96 (la primera vez que arribaron al poder los talibanes)”.

“Pero no, realmente confío en ese empoderamiento de las mujeres. Confío en que la comunidad internacional no va a voltear la cara, como sí lo hizo en el 96, cuando hubo una omisión, cuando sí hubo un silencio, una complicidad”.

Además agregó que no solo en Afganistán, sino que la guerra contra las mujeres se da en todo el mundo, “estamos en una guerra en donde se nos ataca por todos los frentes. Esto se exacerba en esos países que tienen condiciones económicas de extrema pobreza, o crisis generalizada de derechos humanos, como es el caso de México”.

“Este es un momento de resistencia y de defensa de los avances. Hace muy pocos años que hubo un intento por eliminar el aborto en Turquía y pese a tener un gobierno de derecha, las mujeres salieron a las calles a defender un derecho que ya tenían ganado”, concluyó Escalante.

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