Desde cosméticos hasta combustible: mil y un usos del cannabis que desconocías

Compartir:

En enero de 2024 se levantó la primera cosecha de cannabis para uso industrial en México. Sucedió en la comunidad de Santa Martha Chichihualtepec, en Oaxaca, que tiene la autorización sanitaria de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y el objetivo de aprovechar la planta para la fabricación de productos distintos a los de consumo lúdico o medicinal.

El proyecto, que fue desarrollado por las familias locales, también tiene el objetivo de ofrecer nuevas oportunidades a las comunidades en el mercado industrial mediante el cultivo responsable y sostenible del cannabis, ya que con esta planta se pueden elaborar productos desde suplementos alimenticios hasta material de construcción.

Aunque este cultivo tiene la autorización de la Cofepris, sigue siendo un pendiente legislativo el cultivo y el consumo del cannabis en México, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia está insistiendo a las y los legisladores que avancen en el tema desde 2018.

Te puede interesar: Prejuicios e intereses económicos, las razones detrás de la prohibición de las drogas

¿Qué es el cannabis?

Lo primero es saber de qué estamos hablando. El cannabis es una planta de la familia Cannabaceae que contiene más de 80 compuestos químicos biológicamente activos. Los más conocidos son el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD). 

El THC es la sustancia psicoactiva que produce el efecto de “estar drogado” en quien lo consume; el CBD es un compuesto químico único en el cannabis que es usado principalmente para fines terapéuticos y cosméticos. Por otro lado, la marihuana es un tipo de planta de cannabis que tiene THC, CBD y otros compuestos activos.

El uso recreativo del cannabis se refiere a fumar marihuana que, como cualquier otra droga, supone un riesgo a la salud. De acuerdo con el Informe Mundial de Drogas de la ONU de 2023, fueron 219,000,000 de personas las que consumieron cannabis en 2021, es decir, el 4% de la población mundial adulta, siendo la tercera sustancia enervante más consumida en el mundo, después del alcohol y tabaco.

Como ya sabemos, la planta del cannabis tiene más usos y aplicaciones que solo el consumo lúdico y es importante resaltar esta diferencia para poder abordarlo adecuadamente en el discurso público.

Te puede gustar: Despenalizar las drogas, una alternativa viable para pacificar al país, pero olvidada en los archivos del Senado

El uso de los opiáceos es un buen ejemplo de lo importante que es hacer esta distinción, pues mientras que la morfina tiene un uso medicinal y es utilizada con regularidad en hospitales, la heroína -un derivado de la morfina- suele tener un uso lúdico con severas consecuencias a la salud. Ambos provienen de la misma fuente: el opio.

El cáñamo no es marihuana

El cáñamo y la marihuana pertenecen a la misma especie de planta, la Cannabis Sativa, pero no son lo mismo. El cáñamo se cultiva al aire libre y tiene usos en la industria alimenticia, como aceite o fibra. Genéticamente sus niveles de THC son casi nulos, menores a 0.3%. La marihuana se cultiva en interiores y tiene entre 3% y 14% de THC. Además, el cáñamo puede ser aprovechado desde la raíz hasta las semillas para la elaboración de productos.

Algunos de los productos que se pueden elaborar con el cáñamo son aderezos, aceites para cocina, margarina, suplementos alimenticios, alimentos para animales y proteína rica en fibra que se producen con las semillas de la planta.

También con las semillas se pueden elaborar productos de higiene personal como jabones, shampoo, geles de baño, cosméticos, lociones y bálsamos, además de productos industriales como pintura en aceite, barnices, tintas de impresión, solventes, lubricantes, biodiesel, combustibles y sus fibras han sido tratadas para producir plástico. 

El tallo de la planta de cáñamo puede ser usado para fabricar tela para pañales, bolsas, mezclilla, calzado, sogas, redes, canvas, lonas, alfombras y más productos textiles. También para la elaboración de papel para impresión, filtros, papel periódico, cartón y empaques, incluso se considera una alternativa para combatir la deforestación causada por la industria papelera por el alto porcentaje de celulosa que contiene: 70%, casi el doble que la madera.

Con la pulpa del tallo se elaboran materiales de construcción como fibra vulcanizada, aislamientos, sustituto de fibra de vidrio y cemento.

También puedes leer: ¿Éste será el año en que se apruebe el consumo recreativo de la marihuana en el Senado?

Las flores y hojas, como ya sabemos, tienen uso recreacional y medicinal. Ha sido utilizado para tratar padecimientos como glaucoma, crisis epilépticas, cáncer, Alzheimer, Parkinson y muchos más.

Legislación a paso de tortuga

Hace seis años que la legislación para regular el consumo recreativo del cannabis en México está atorada y desde ahí también se detiene el avance en la regularización del cultivo del cáñamo que podría potenciar la economía de muchas comunidades campesinas.

Son 12 de las 13 iniciativas que se han presentado en los últimos seis años se encuentran en la congeladora en diferentes comisiones. Cinco en la Cámara de Diputados y siete en el Senado de la República.

Y con esta falta de voluntad política, no sólo no se está resolviendo el problema del consumo de marihuana para fines recreativos, su cultivo, venta ilegal o la violencia que genera el narcotráfico en todo este proceso, sino que se está limitando un mercado que a todas luces es competitivo y en el que México puede jugar muy bien. ¿Será que pronto se den cuenta?

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

Recibe las noticias más relevantes de México cada mañana, inicia tu día informado.