“El gobierno me ha dejado solo”, asegura periodista torturado aunque está en el Sistema de Protección a periodistas

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Desde principios de mes, Alfredo ha sido víctima de la violencia en Yucatán, a pesar de estar en el Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

El 2 de julio pasado, Alfredo Griz fue agredido. El ataque vino luego de publicar artículos en el portal Los Ángeles Press en los que señaló que Víctor Manuel Tziu Sosa y Marco Antonio Flores Núñez, funcionarios de la Comisión Federal de Electricidad, presuntamente elaboraron contratos ficticios, con sobreprecios, y pagaron servicios sexuales con presupuesto del Tren Maya.

“La CFE me denunció e hizo que la fuente que me dio los datos me denunciara. Desde ahí comenzó la represión, pues en lugar de pedirme un derecho de réplica, me denuncian. Empezó a haber acoso y en una segunda entrega me colgaron una narcomanta y empezaron a mandarme mensajes. Yo denuncié, todos los hechos los denuncie”, nos dijo. 

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Aquella noche, volvía al refugio del Mecanismo cuando se percató que una camioneta blindada color negro estaba cerca del lugar. Él intentó eludir a los ocupantes del vehículo y pasó de largo del refugio, dio vueltas y regresó, pero la camioneta no se movió y antes de que ingresara a la vivienda unos sujetos armados descendieron del vehículo y se lo llevaron.

A Alfredo le colocaron su propia camisa y un costal sobre la cara y lo tendieron en el piso de la camioneta. Él nos contó que sus atacantes estuvieron dando vueltas hasta que perdió el sentido de la ubicación. También lo amenazaron de muerte, lo golpearon y le dijeron que la fuente que le filtró los datos que publicó fue quien lo delató.

Después lo llevaron a una casa donde lo obligaron a usar lencería femenina y a arrastrarse en el piso. Sus agresores le dijeron que lo estaban grabando y que publicarían esos videos si seguía metiéndose con los funcionarios de la CFE. También lo golpearon y lo intimidaron. Después lo acostaron sobre una mesa, le abrieron las piernas y le metieron un fierro o el cañón de una pistola en el ano. Le dijeron que no lo mataban porque no debían calentar la plaza.

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Alfredo Griz perdió el sentido del tiempo. Casi 24 horas después lo soltaron. Unos días después, el 9 de julio, acudió a la Fiscalía de Yucatán a denunciar los hechos.

No era la primera vez que Alfredo pedía ayuda a las autoridades. Apenas un mes antes la Fiscalía General de la República acordó con la Secretaría de Seguridad Pública estatal medidas cautelares para Alfredo, pues sus datos personales habían sido filtrados y el 11 de mayo una narcomanta apareció delante del refugio en el que vivía. 

Sin embargo, nos dijo, la Policía estatal le retiró la escolta que tenía hace siete meses y el botón de pánico que le dio el Mecanismo no funciona desde hace mes y medio.

Al preguntarle sobre la identidad de sus agresores, Alfredo, quien en Quintana Roo fue amenazado por el narcotráfico, nos dijo que dudaba mucho que se tratara del crimen organizado y apuntó a los funcionarios de la CFE que señaló en sus reportajes

“Obviamente no fue el crimen organizado. Si fuera el crimen organizado no estaríamos platicando. Me dijeron que si yo seguía publicando iban a exhibir los videos. Me privaron de la libertad y me hicieron saber quiénes los mandaban. Son ellos, que contrataron a algún mafiosillo para amedrentarme”, nos dijo. 

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“El fondo es los negocios que se exhibieron a través de los contratos”. 

Después de esta agresión, el Mecanismo acondicionó el refugio donde estaba Alfredo. Pusieron cámaras de seguridad y alambre de púas en las bardas perimetrales. Incluso le sugirieron a Alfredo mandarlo a Puerto Escondido, aunque el periodista se negó. 

Su caso, nos dijo, lo llevó a Artículo 19, una organización que se encarga de brindar atención a periodistas amenazados, pues consideró que el Mecanismo está obligado a garantizar medidas de seguridad de quienes están bajo su resguardo y no mandarlos de un estado a otro. 

“Yo no voy a huir, ni son vacaciones, yo voy a seguir denunciando a estos cabrones hasta que paguen, hasta que los separen del cargo y se deslinden responsabilidades”, nos dijo.

Agresión a las puertas del refugio

Alfredo Griz tiene la camisa ensangrentada. Asegura que ha acuchillado a alguien en defensa propia a la vuelta del refugio en el que ha vivido desde hace cuatro años, cuando fue extraído de Quintana Roo, después de haber sido levantado por presuntos narcotraficantes que lo golpearon y amenazaron.

“No soy un asesino. Lo acuchillé, no me enorgullezco de esto, pero me estoy defendiendo porque el pinche gobierno me ha dejado solo”, aseguró Alfredo en Facebook Live la tarde del 24 de julio.

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El periodista afirma que al salir de su refugio, un sujeto intentó agredirlo con un cuchillo. Alfredo forcejeó con él, lo desarmó y le clavó el puñal. Alfredo no sabe qué pasó con su agresor. Después del altercado corrió al refugio donde lo colocó el Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, tomó algunas cosas y salió

Ahora está en otro estado, en algún otro lugar, corriendo para salvar su vida, nos dijo en entrevista.

A salto de mata… para mantenerse vivo

Para Alfredo Griz vivir bajo el acecho de la violencia no es nuevo. En 2015 luego de que unos presuntos integrantes del crimen organizado lo levantaron en Veracruz, decidió dejar el estado en el que ejercía el periodismo y se fue a Quintana Roo. 

Ahí, cubriendo temas policiacos, escribió sobre asesinatos cometidos presuntamente por el Cártel de Jalisco Nueva Generación en Cancún y Playa del Carmen. En 2018 nuevamente fue levantado. Ese año se acogió al Mecanismo, que lo trasladó a Yucatán. 

De acuerdo con el Informe Estadístico de Abril de 2021 -el más reciente disponible- del Mecanismo para Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, desde el último trimestre de 2012 al primer cuatrimestre de 2021, 634 personas periodistas presentaron solicitudes de protección. De éstas, 71 fueron rechazadas. 

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En 2018, año en que Alfredo Griz se acogió al Mecanismo, en Quintana Roo se ingresaron 10 solicitudes, por lo que ese estado ocupó el segundo lugar, luego de un empate en 13 solicitudes presentadas en la Ciudad de México, Guerrero y Oaxaca.

Hasta abril de 2021, la última fecha de la cual se tienen datos -a pesar de que la página del Mecanismo asegura que la información se actualiza cada mes- 467 personas periodistas eran beneficiarias del Mecanismo, de ellas, 40 solicitudes fueron de Quintana Roo. 

En cuanto a los probables agresores de periodistas, en 273 casos fueron servidores públicos, en 212 particulares y 147 no identificados

Entre las medidas de protección que la Junta de Gobierno del Mecanismo destina a las personas beneficiarias están: escolta y acompañamiento, inmuebles con infraestructura para garantizar la seguridad, bienes físicos, equipos de comunicación, botón de asistencia, patrullajes, gestiones, números de contacto para emergencias, manuales de autoprotección y medidas preventivas. 

Alfredo no las tenía todas.

Ahora el periodista no sabe qué hacer. Informó al mecanismo sobre lo ocurrido el domingo. Nos dijo que la respuesta que le dio el Mecanismo fue que él mismo pidió que le retiraran los escoltas.

¿Cuántos otros casos así habrá?

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