La costosa estrategia paralela de Enrique Alfaro contra la COVID-19 en Jalisco

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Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, activó el 28 de octubre el “botón de emergencia” en su estado, por lo cual se impusieron otras restricciones de movilidad del 30 de octubre al 13 de noviembre, con el fin de contrarrestar el repunte de COVID-19.

El “botón de emergencia” suena parecido al regreso al “semáforo rojo” que se ha anunciado en otros estados como Chihuahua y Durango, e implica por volver a cerrar actividades no esenciales, suspender actividades nocturnas y prohibir los eventos sociales.

Según la página web del gobierno de Jalisco, se tomó la decisión porque “se saturó el sistema hospitalario al 50%”, mientras que Chihuahua regresó al semáforo rojo porque rebasó el 60% de ocupación de camas de hospital.

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Y es que el gobierno de Jalisco, desde la llegada del SARS-CoV-2 a México, se ha desmarcado del gobierno federal, tanto en la estrategia para mitigar el contagio como en el uso de algunos términos.

El modelo radar

En abril de este año, mientras Hugo López-Gatell se la pasaba defendiendo el sistema Centinela, Enrique Alfaro anunció el modelo Radar para Jalisco, con el apoyo técnico de la Universidad de Guadalajara 

El modelo Radar básicamente consistió en hacer pruebas masivas de manera gratuita, para detectar COVID-19, ante la negativa del gobierno federal de hacer pruebas rápidas y como contraparte del sistema Centinela, criticado precisamente por no aplicar tests suficientes.

“No nos quedamos esperando a ver si nos autorizaban o no las pruebas, como sabíamos lo que podía pasar nos pusimos a trabajar, pusimos a nuestros equipos a pensar y diseñar este esquema”

Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco

Sin embargo, según la periodista Gloria Reza de Proceso, hay que tomar en cuenta que el gobierno de Jalisco paga 3,931 pesos por cada prueba PCR, lo cual significa que ha gastado al menos 924 millones de pesos por las 235,036 pruebas que ha realizado hasta la antepenúltima semana de octubre.

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¿Mano dura? 

“Ni madres que nos vamos a rendir. Ni madres que vamos a aflojar el paso”, dijo el gobernador el 24 de abril para comunicar la urgencia de obedecer a las medidas sanitarias.

Y remató: “es por la gente consciente que cumple con su responsabilidad y también por los pendejos que siguen sin entender”.

Sin embargo, la advertencia pasó de lo anecdótico a situaciones más serias.

Otra medida con la que Enrique Alfaro se desmarcó de la estrategia federal para combatir la COVID-19, fue la aplicación del término “obligatorio”, sobre todo para el uso de cubrebocas, así como la amenaza de utilizar la fuerza pública para su cumplimiento.

“Las medidas de aislamiento social tendrán carácter obligatorio, que quien no las cumpla, será sancionado, y que la fuerza pública tendrá la encomienda de hacerlas cumplir”, dijo Enrique Alfaro el 19 de abril.

Agregó que a partir de ese momento era “obligatorio el uso de cubrebocas para todas las personas que se encuentren en cualquier espacio público”, y que “las autoridades municipales serán las responsables de verificar el cumplimiento de las medidas”.

El 5 de junio se reveló un video que mostraba a elementos de seguridad de Ixtlahuacán de los Membrillos, un municipio conurbado de la ciudad de Guadalajara, detener por la fuerza al joven Giovanni López, quien murió después de ser torturado por la policía. 

¿La razón? Giovanni estaba en la calle y no usaba cubrebocas.

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Gastar el dinero ajeno

Enrique Alfaro declaró el 19 de octubre que Jalisco ha gastado una fortuna para combatir la pandemia, exactamente lo mismo que el gobierno federal anunció que se gastaría en contener el avance de COVID-19 el 17 de marzo: 3,500 millones de pesos.

“La emergencia sanitaria nos ha costado como estado, alrededor de tres mil 500 millones de pesos, que al inicio del año no teníamos presupuestado, que nadie sabíamos que íbamos a tener que gastar”, dijo Alfaro.

Sin embargo, una de las principales críticas que se le han hecho a Enrique Alfaro desde la llegada de la pandemia a México, es que no tiene empacho en pagar precios inflados con el dinero de jaliscienses.

El 5 de abril se le acusó de gastar casi 3 millones de pesos en 10,000 trajes para personal de salud, pagando 236 pesos más IVA por cada uno, cuando el precio de mercado es de 150 pesos.

La periodista Gloria Reza recopiló algunos gastos que se han hecho en Jalisco contra la COVID-19, los cuales encontró en el sitio web que activó el gobierno jalisciense para dar transparencia a su estrategia de salud.

Por ejemplo, Jalisco pagó “un millón 151 mil 885 pesos para sueldos de cuatro guardias, la seguridad armada que se encargarían de vigilar almacenes y para la ‘seguridad intramuros’ del hospital Ángel Leaño”, según Reza.

Se gastaron más de cinco millones de pesos en sillas, bancas y toldos, y cuatro millones de pesos para la instalación y reparación de suministro de gases medicinales.

Casi tres millones de pesos en “banner e impresos, mientras que personal de salud se queja por la falta de cubrebocas, guantes y hasta de gel antibacterial”, escribió Reza.

También aparecen cargos al erario que parecen innecesarios, como los “32 mil 186 pesos por consumos en restaurantes como Chai y en la cafetería de Starbucks” de la Secretaría de 

Desarrollo económico

O como los 694,467 pesos que gastó el Servicio Nacional de Empleo en alimentación, y los 44,405 pesos que gastó la Secretaría de de Agricultura y Desarrollo Rural en un horno industrial.

De todas maneras, al acumular todos los gastos absurdos que encontró Reza, suman poco más de 647 millones de pesos, muy lejos de los 3,500 millones de pesos que presume haber invertido Alfaro para enfrentar a la COVID-19.

COVID-19 en Jalisco

Mientras ocurría todo esto en el estado de Jalisco, hasta el 4 de noviembre de 2020 se contabilizaron 35,227 casos positivos, con una tasa de 418 casos confirmados por cada 100,000 habitantes.

Además es el quinto estado con más defunciones por COVID-19, con 4,179, detrás de la Ciudad de México (15,391), el Estado de México (10,809), Veracruz (4,887) y Puebla (4,824).

Sin embargo, es el quinto estado con menor tasa de muertes por esa enfermedad, con 49.7 muertes por cada 100,000 habitantes, solo debajo de Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Durango.

¿El tiempo le dará la razón a la estrategia alterna de Jalisco? ¿O solo quedará como una anécdota bastante costosa para las y los habitantes de esa entidad?

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