Escuelas particulares en riesgo, ¿por qué seguir pagándoles?

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Cuáles son las alternativas

“Es imposible que esté ocho horas frente a la compu, esas clases son una farsa”, dijo David respecto a la educación a distancia que recibió su hija al final del ciclo escolar 2019-2020. “No sé si seguir pagando la escuela bajo estas circunstancias”.

El 3 de agosto el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán anunció en la conferencia matutina que el ciclo escolar 2020-2021 comenzará el 24 de agosto, pero a distancia. 

Al respecto, el presidente López Obrador declaró lo siguiente:

“No es un curso de emergencia o transitorio, es iniciar las clases de conformidad con el plan educativo. Se van a tener los libros y todos los instrumentos necesarios, desde luego a los maestros en el aula, nada más que por la televisión”.

Este anuncio hizo que muchos padres como David se pregunten si vale la pena seguir pagando educación privada, ya que las niñas y los niños aún no estarán de manera presencial en un salón de clases.

Según la Asociación Nacional de Escuelas Particulares (ANEP), más de 18,000 colegios particulares corren el riesgo de cerrar antes de que inicie el nuevo ciclo escolar. 

Esto significa que cuatro de cada 10 escuelas privadas podrían dejar de existir en México. Casi 200 mil profesores perderían esa fuente de ingreso y casi dos millones de alumnos tendrían que buscar una nueva institución.

“A partir de que se dio la noticia de que se iniciarán las clases por radio y televisión comenzó a haber más deserción y más incertidumbre en el sector particular”, dijo Alfredo Villar Jiménez, presidente de la ANEP.

Y agregó que el problema es más grave, ya que “los padres de familia pierden su empleo, pierden su negocio y no tienen para pagar las colegiaturas y ahí entra en conflicto, precisamente, la educación particular, porque no tiene los recursos para pagar las nóminas”.

Recordemos que, entre marzo y junio de este año, se perdieron un millón 113 mil 677 empleos formales, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Sin embargo, buscamos a madres y padres de familia que seguirán pagando educación privada el próximo ciclo escolar, para conocer por qué tomaron esa decisión.

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Seguiremos pagando

Cynthia es madre de una niña que estudia la preparatoria y otra que estudia la primaria. Ambas están en instituciones particulares “de prestigio” en una ciudad de un estado de la República.

“Nosotras seguiremos pagando porque sabemos que de eso depende la nómina de la escuela. Muchos maestros y maestras dependen de eso”, dijo Cynthia. “Además las dos escuelas están ofreciendo descuentos por si estás en apuros económicos”.

Una de sus razones para seguir pagando es que sus hijas no siguen los programas educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), y eso les da un valor agregado a las clases que serán transmitidas por televisión.

Otro motivo es el lazo que tienen con las profesoras,  “por eso con mucho esfuerzo, pero como acto de solidaridad, nosotras seguimos pagando, por la gente que en realidad perdió el empleo o cerró su negocio”, dijo Cynthia.

Adaptarse o morir

También platicamos con Anuar, papá de un niño que estudia la primaria en un instituto de la Ciudad de México.

“Creo que las escuelas particulares son una muy buena opción de educación, pero no cualquiera porque en este país abundan las escuelas patito que solo son negocio para el dueño”, dijo el padre de familia.

Para Anuar, esta crisis pondrá a prueba la seriedad de estas instituciones educativas y se verá cuáles realmente aportan un extra a lo que se tiene ya en el sistema público, porque si no “no tiene sentido pagar”.

“Uno hace hasta lo imposible por los hijos, y para que tengan un mejor futuro que nosotros sus padres, pero uno tiene la tarea de buscar referencias para que realmente valga la pena lo que estás pagando”, señaló el papá.

En ambos casos, tanto en el de Cynthia como en el de Anuar, las escuelas ya habían invertido con anterioridad en plataformas digitales, las cuales ayudaron a que las clases a distancia no tuvieran problemas técnicos, que existiera ayuda en línea y un sistema para el seguimiento de los planes de estudio y la entrega de tareas y calificaciones. 

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Opciones más drásticas

Aún así, David sigue sin decidirse, no quiere seguir pagando pero tampoco le convence el sistema público por televisión. Si no se decide pronto, su hija podría ser parte de los 2.8 millones de alumnos que dejaron la escuela por culpa de COVID-19.

Según la SEP, el 10% de la matrícula de nivel básico desertó del ciclo escolar 2019-2020, así como el 8% de la matrícula de nivel superior.

De acuerdo con David, poco a poco se escucha más el homeschooling, es decir, que las madres y padres de familia se hagan cargo de la educación en casa. 

“Como en los viejos tiempos. O al menos así fue como se educaron mis abuelos”, dijo David, quien se muestra escéptico ante esta opción.  

Según un reportaje de Forbes, las y los niños educados en casa pueden presentar exámenes ante el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), para obtener su certificado de primaria y secundaria. 

Y si a opciones extremas vamos, también está el caso de todo el sistema educativo de Kenia, en donde se tomó la decisión de suspender el ciclo escolar y comenzar hasta el 2021.

¿Cómo afectará este año a la educación de las niñas y los niños? ¿Tanto el sistema público como la educación privada sabrán adaptarse para que esta generación no resienta este impacto?

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