La importancia de las mayorías en el Congreso y el riesgo del chapulineo

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El Congreso es donde se discuten, analizan y aprueban las normas legales que rigen la vida de toda la población en México. Y en un país con tantos partidos, y donde ninguno tiene la mayoría, es necesario que se pongan de acuerdo entre ellos para aprobar leyes. 

Sin embargo, la conformación del Congreso no permanece estática. Hay personas que se cambian de partido sin dar explicaciones sobre ello. De esto platicamos con Mariana Niembro, directora de Borde Político, una organización dedicada a monitorear al Congreso. 

De acuerdo con la experta, este hábito puede resultar perjudicial.

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¿Cómo funciona el Congreso?

Cualquier proceso legislativo se desenvuelve en el Congreso de la Unión, mismo que se divide en dos cámaras: una de diputados y otra de senadores. Y este inicia cuando alguna persona presenta una iniciativa para crear o modificar una ley o la misma Constitución, en alguna de las dos cámaras. 

Si es votada a favor, normalmente pasa a la segunda cámara, donde también debe ser aprobada. Una vez conseguido este paso, se envía al representante del Poder Ejecutivo, es decir al presidente, quien puede realizar observaciones y regresar la iniciativa a la cámara de origen o bien, publicarla en el Diario Oficial de la Federación, que es el momento en que entra en vigor la nueva ley. 

Sin importar por cuál de las dos cámaras empiece el proceso, tiene que navegar por una serie de pasos y personajes cuya responsabilidad es cuidar que el proyecto sea beneficioso para la población. 

En México, un país en el que hay varios partidos y en donde ninguno tiene la mayoría, es necesario que exista un acuerdo entre ellos para aprobar o desaprobar una iniciativa. 

De mayorías a mayorías

Sobre la importancia de tales acuerdos, Mariana Niembro, directora de Borde Político, una organización dedicada a monitorear el trabajo que se realiza en el Congreso de la Unión, nos contó que “una mayoría es sumamente importante en México porque se requiere de ciertos votos para aprobar los proyectos”. 

Hay diferentes tipos de mayoría. La mayoría absoluta se refiere al 51% de los integrantes de una cámara. En el caso de la Cámara de Diputados, por ejemplo, se requieren 251 legisladores, pues el total de dicha cámara es de 500. Esta mayoría es necesaria para aprobar reformas legales comunes.

La mayoría calificada se refiere a dos terceras partes de legisladores presentes. En caso de que todas las personas se encuentren en la Cámara, se necesitarían 334 votos para pasar una iniciativa. Esta mayoría es necesaria para reformas a la Constitución. 

Con base en los datos más actualizados de la Cámara de Diputados, ningún partido tiene los suficientes integrantes para conformar estos tipos de mayoría.

Morena, con la ayuda completa de sus aliados, el Partido Verde (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), pueden alcanzar la mayoría absoluta, aunque se quedaría a 57 de la calificada.

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Sin embargo, el número de personas que hay en cada partido puede cambiar y no necesariamente como resultado de las elecciones que se llevan a cabo cada tres años.

¿Por qué el Congreso no se queda igual?

Hay quienes saltan de partido a partido dentro de periodos no electorales. En lenguaje coloquial, esto se conoce como chapulineo, haciendo referencia a este animal que brinca de un lugar a otro. 

Al saltar, las y los funcionarios dejan sus labores en un partido para empezarlas en otro. “Siempre ha existido este hábito en el Congreso. Detrás puede haber incentivos y negociaciones para que cambien de partido”, nos explicó Mariana Niembro, directora de Borde Político. 

El problema con esto, nos señaló, es que “no suelen dar una explicación y eso nos hace cuestionar si de verdad se apegan a una agenda que les interese o si existe una diferencia verdadera entre los partidos políticos”. 

Al preguntarle a la experta en temas del Congreso sobre las implicaciones de lo anterior, nos explicó que tal práctica es dañina ya que “son personas por las cuales votamos y se cambian sin dar alguna razón”. 

“En parte, lo pueden hacer porque no hay un seguimiento en las labores del Congreso por la ciudadanía y tampoco hay un interés por parte de los y las diputadas para que estemos más atentos”, nos explicó Niembro. 

Enfatizó también que en el Congreso suceden las decisiones que influyen directamente en la vida de las personas. En él se representa la pluralidad de la ciudadanía y se debaten temas sobre racismo, discriminación, desigualdad y otros que lastiman al país. Es necesario exigir explicaciones sobre cualquier movimiento entre partidos.

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