La venta de plantas de Iberdrola en México, la “nacionalización” que nunca fue

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El anuncio se hizo la tarde del martes en la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España. Iberdrola, la mayor compañía energética de España, vendería sus más de 8,400 Megawatts (MW) producidos mediante plantas de gas en México a la gestora de activos Mexico Infrastructure Partners. La operación, confirmó el gobierno mexicano, estima alrededor de $6,000 millones de dólares por 13 plantas de la compañía que serán administradas por la Comisión Federal de Electricidad.

Casi a la par que el anuncio en España, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador aplaudió la adquisición de las plantas de generación de energía, lo cual calificó como una “nueva nacionalización”.

“Esta operación, que le da mayoría en la generación de energía eléctrica a la Comisión Federal de Electricidad, significa el rescate de la Comisión Federal de Electricidad y es una nueva nacionalización de la industria eléctrica”, dijo el presidente López Obrador.

Sin embargo, para expertos del ramo energético, la adquisición de los activos de Iberdrola está lejos de ser una nacionalización

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“El contar con financiamiento del sector público no cambia que legalmente la propiedad de las centrales se mantendrá privada. Sin embargo, todavía no es público a cuánto asciende la participación de las entidades públicas, hasta el momento se desconoce la composición del capital del fideicomiso que gestionará estas centrales”, explicó el Instituto Mexicano de la Competitividad en un comunicado

“Legalmente la propiedad de las centrales y la gestión del fideicomiso será privada, ajena al Gobierno Federal y a la Comisión Federal de Electricidad. Es decir, la CFE no está incrementando su participación de mercado en la generación eléctrica”.

El consultor en energía, Gonzalo Monroy, coincidió en este análisis y destacó que la compra la hizo Mexico Infrastructure Partners, por lo que la CFE sólo fungirá como operadora del negocio.

“CFE no aumenta su capacidad en absolutamente nada, ni siquiera un poco, simplemente va a ser el operador de estas plantas. Y este fondo privado le pagará a CFE justamente una tarifa fija o variable dependiendo de lo que logren acordar para la operación de esas plantas”, dijo. “No es una nacionalización. Las plantas no son propiedad de la CFE”.

En tanto, el gobierno mexicano indicó que con este acuerdo, que representa una generación de 8,500 MW adicional para el Estado, se logra un porcentaje superior al 55%, mucho mayor que el 39% actual, con lo que se supera el objetivo de contar con una participación de mercado superior a 54% en la generación eléctrica del país.

Según la Secretaría de Hacienda, con esta compra se recupera presencia de mercado en áreas estratégicas, como por ejemplo en la región noreste del país, donde el Estado pasa de generar un porcentaje actual de 7% a 45%. De igual modo, en la región noroeste el Estado pasa de producir 52% a 92%, y en la región norte de 20% a 32%.

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Pero más allá de la nacionalización o no, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador consigue que las empresas estatales se vuelvan dominantes en el mercado mexicano, luego del revés que recibió después de que la reforma eléctrica no obtuvo los votos necesarios en abril de 2022, cuando se debatió en la Cámara de Diputados tras prolongados y ríspidas discusiones.

La reforma, que era una de las piedras angulares del proyecto de la Cuarta Transformación, obtuvo 223 en contra y 275 votos a favor. Necesitaba 334 para ser aprobada. Este revés significó la primera gran derrota para López Obrador y oxígeno puro para una oposición que por primera voz mostró que podía enfrentar a la marejada de la 4T.

La visión del presidente

“Consideramos que es muy importante el que nuestro país mantenga empresas públicas como la Comisión Federal de Electricidad y como Petróleos Mexicanos. No debemos de apostar a la privatización en actividades sociales y en actividades estratégicas para el pueblo y para la nación”, aseguró AMLO.

“Y lo más importante de todo, de esta forma garantizamos que no aumenten los precios de la energía eléctrica a los consumidores, como ha venido sucediendo en los últimos cuatro años. Vamos a terminar en septiembre del año próximo nuestro mandato y no van a haber aumentos en el consumo de la energía eléctrica, y la Comisión Federal de Electricidad va a seguir garantizando este servicio a todos los mexicanos”.

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Al respecto, Monroy consideró que no habrá un cambio en las cuentas de luz que pagan los usuarios, sin embargo destacó que la adquisición permitirá rentabilidad a Mexican Infrastructure Partners. “Va a pasar lo mismo que estaba pasando. Los recibos van a seguir llegando tal y como está ocurriendo al día de hoy”, dijo.

“Esas son las plantas más eficientes que tenemos en México para generar electricidad. Lo hacen prácticamente a la mitad del costo de lo que genera CFE, es una buena oportunidad para este fondo para seguir operando rentablemente en México”, apuntó.

Mientras tanto, el IMCO insistió que la mayor parte de esta generación ya está bajo control de CFE, pues estas centrales operan legalmente en los términos impuestos por la empresa y forman parte jurídica, contable y económicamente de la CFE. 

La compra pone pausa a un ciclo de confrontaciones con Iberdrola, empresa a la cual López Obrador ha acusado en repetidas ocasiones de verse favorecida con leyes y políticas a modo impulsadas durante las administraciones de Felipe Calderón -cuya secretaria de Energía, Georgina Kessel, consiguió empleo en la compañía- y Enrique Peña Nieto

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“Creemos que entramos en una nueva fase de relaciones con el Gobierno mexicano”, afirmó el director financiero de Iberdrola”, José Sainz.

El ejecutivo explicó que entre las plantas que vendió Iberdrola hay cuatro que sostienen litigios con el gobierno mexicano, por lo que con la operación financiera se estaría dando un borrón y cuenta nueva, pues la demanda ya no será responsabilidad de Iberdrola. “Esos problemas regulatorios se van con los activos”, dijo.

Por la pérdida de los activos que estarán en manos de Mexican Infrastructure Partners, la compañía ibérica tendrá un impacto de alrededor de $90,000,000 millones de dólares, pero la compañía se ha apuntado ganancias de hasta $4,339 millones de dólares. 

La venta se hace en un contexto en el que Iberdrola está apostando a la descarbonización de sus operaciones y la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio en EU y Europa.  

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Las 12 plantas de ciclo combinado se encuentran ubicadas en los estados de Baja California, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa y Tamaulipas, mientras que la otra planta, de energía eólica, está ubicada en Oaxaca. 

La inversión que realiza el Estado representa un pago promedio de 696 mil dólares por MW, que se encuentra a niveles de mercado, aclaró la Secretaría de Hacienda.

La vida útil remanente promedio de dichas plantas es de más de 18 años, pudiéndose extender 10 años más, hasta 28 años, según el gobierno mexicano y expertos.

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