México: entre obras faraónicas y necesidades básicas desatendidas

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Jesús Santiago es uno de los noventa niños que estudia la primaria en un vagón de tren. La escuelita vagón, como le dicen de cariño los pobladores de la comunidad de San Bartolo en Naucalpan, Estado de México, está repleta de estudiantes y para tomar clases, las y los estudiantes deben ingresar por unas escaleras tan improvisadas como su aula en un ferrocarril abandonado. 

El niño de nueve años cuenta para la televisión  mexicana con el cubrebocas puesto, que en épocas de invierno tomar clases es un reto para las niñas y los niños porque tienen que ir muy tapados y en tiempos de calor solo hay un ventilador para airear a noventa estudiantes.

En un país donde millones de niños y niñas enfrentan desafíos para acceder a una educación de calidad como Jesús y las ciudades se ven abrumadas por necesidades de infraestructura básica, vale la pena revisar la inversión en obra pública donde proyectos emblemáticos como el Tren Maya y la Refinería Dos Bocas, que han atraído críticas por su alto costo y falta de planificación, mientras que la educación y la salud siguen siendo una deuda histórica pendiente.

FOTO: CUARTOSCURO.

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El PEF 2023 detalla que para la construcción de la  nueva clínica hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Mérida, Yucatán,  fueron destinados  $1,167.2 MDP -mil ciento sesenta y siete millones de pesos mexicanos con veinte centavos-. En contraparte, el Tren Maya para el año 2023 tiene recursos etiquetados por 143,073 MDP  -ciento cuarenta y tres mil setenta y tres millones de pesos-.  Esto significa que, con el presupuesto de un sólo año destinado al Tren Maya, se  podrían haber construído  122 clínicas hospitalarias en Mérida, Yucatán. 

En el caso de la Refinería Dos Bocas, otra de las mega obras anunciadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, el costo también es elevado. 

De acuerdo con la Auditoría Interna que Petróleos Mexicanos (Pemex) que realiza al proyecto de la refinería, para mayo de este 2023 el costo total de Dos Bocas ya rondaba los $16,890 MDD, lo equivalente a $313,794 MDM -trescientos trece mil setecientos noventa y cuatro millones de pesos mexicanos- más del doble de lo previsto originalmente. 

Lo que tendríamos que estar haciendo, subraya Manuel Molano, economista y profesor del Tecnológico de Monterrey, “es que el Estado invirtiera en aquellas cosas que nos hacen más productivas a las empresas privadas, a las familias, las que más apremian a los ciudadanos de a pie, a las niñas y a los niños para que potencien su aprendizaje y definitivamente ante este escenario, las prioridades no debieran ser El Tren Maya ni una refinería”.

Los sobrecostos del Tren Maya y la Refinería Dos Bocas

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Algunos medios de comunicación advierten que el proyecto del Tren Maya es “un barril sin fondo” por el incremento en el costo de su desarrollo. Cuando comenzó su edificación en el año 2020, detalla la revista Forbes, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), estimó que el costo total de la obra sería de $156,000,000 MDP pero para el año 2023 la inversión se duplicó a $373,699,000 MDP.

En el caso de la refinería Dos Bocas -que también tiene un sobrecosto- el IMCO señaló desde junio del 2022, que el proyecto se ha caracterizado por su falta de planeación y opacidad.  “No cuenta con un análisis de costo-beneficio, las obras se iniciaron sin una manifestación de impacto ambiental, no se valoraron alternativas más eficientes para incrementar la producción de petrolíferos en el país. Además, no se conocen los verdaderos costos del proyecto”, señala el organismo en una publicación.

De obras faraónicas a prioridades ciudadanas

En el caso del Tren Maya, proyecto emblemático de la administración de López Obrador, “hay otras maneras de llevar turistas a la península de Yucatán, distintas a la construcción de un tren”, dice el economista Manuel Molano. 

Lo mismo piensa sobre la refinación de combustibles, que hay otras alternativas diferentes y más económicas que la construcción de la refinería Dos Bocas “porque México podría atraer capital privado”. 

Si el Estado mexicano considerara otras opciones más económicas para sus obras faraónicas, Molano cree que se liberarían posibilidades de invertir más en las necesidades de las personas.

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Para la muestra dos ejemplos: la insuficiencia hospitalaria que no alcanzó para atender 126,000,000 pacientes durante la pandemia por la COVID-19 y la infraestructura escolar digna para las niñas, niños y adolescentes en México que representa una de las principales deudas pendientes e impostergables del sistema educativo nacional.

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Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón también lo hicieron

En el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018), se comenzó a construir el tren México-Toluca con múltiples retrasos y millonarios sobrecostos y hasta la fecha, la obra no se concluye. 

El 25 de abril de este año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dio a conocer que la inversión total para la construcción del Tren Interurbano México-Toluca, se encontraba por las nubes. Hasta el primer cuatrimestre de este 2023, su costo fue de $110,708,000 MDP, lo que representó un aumento de 186% en comparación con su costo original.

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Por su parte, durante la administración del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, se inauguró la Estela de Luz en la Ciudad de México. La obra que costó más de $1,000 MDP, comenzó a construirse a finales del sexenio panista y además de un incremento en su costo, tuvo un retraso de 15 meses. 

En ese entonces, la oposición criticó el exceso de la obra y exhortó al ex mandatario a invertir ese dinero en Internet para todas las escuelas públicas de México. 

Escuelas y ciudades, otra deuda de nunca acabar 

Luz Karime Abadía, ex viceministra de educación en Colombia, asegura que si bien invertir en obra ferroviaria “no está mal”, construir más escuelas en México “aumentaría el desarrollo del país, se reducirían los índices de pobreza y se mejoraría la calidad de vida”. 

Por su parte, el académico Manuel Molano que se reconoce como un crítico sistemático de las obras de vanidad de todos los sexenios presidenciales, analiza también la realidad de México desde las urgencias de las ciudades mexicanas “porque los gobiernos locales dependen presupuestalmente del gobierno federal y recaudan muy poco”, explica. 

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En ese escenario, Molano dice que hay que voltear también a mirar las ciudades, su infraestructura y las necesidades básicas de los mexicanos y mexicanas, como una oportunidad para revisar en qué se invierte el presupuesto. 

“Las ciudades se están cayendo a pedazos, falta tratamiento de agua para garantizar el agua potable, no hay suficientes puentes peatonales, ni semáforos, se necesitan esquemas de mejor manejo de la red de distribución eléctrica local, infraestructura de telecomunicaciones”, enumera el profesor. 

Es hora de reconsiderar la inversión pública en México

Para el profesor Molano, que también es consultor económico, es hora de reconsiderar la inversión pública en el país y priorizar en las personas y cita un ejemplo de una buena inversión que requiere México y otra inversión en obra que no estuvo muy bien ejecutada durante este sexenio. 

Para el economista, un buen ejemplo del gasto en obra pública, sería invertir en otra alternativa vial que libere el flujo vehicular de la carretera de la autopista México-Nuevo Laredo que es considerada como la ruta del Comercio Internacional del país. Por esa ruta, precisa el economista, “pasa como una cuarta o una tercera parte del Producto Interno Bruto del país y está saturada”, lo que sugiere que “tendríamos que tener más vías de transporte”. 

Otro ejemplo de mal manejo de inversión pública es el proyecto de la terminal aérea de Texcoco propuesto por el gobierno de Enrique Peña Nieto y reemplazado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador por el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) de la Ciudad de México, “Primero lo cancelaron, luego se inundó y después lo desmantelaron”, precisa el académico del Tecnológico de Monterrey.

¿Qué podemos hacer ante este panorama para eficientar el gasto público? Primero, dice Molano, hay que aceptar que tenemos un problema en la manera en que se invierte en obra pública en el país y también en la distribución del presupuesto público.

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Quizás lo que necesitamos es una reforma a nivel constitucional, que no vea el gasto en salud, educación, como un gasto superfluo, sino como un gasto prioritario”, reflexiona Molano y voltea a mirar al Congreso de la Unión para elevar a rango constitucional la Unidad de Inversiones de Hacienda.

Así el Auditor Superior de la Federación, explica el académico, tendría un rango constitucional igual que el del presidente de un organismo autónomo, igual que un gobernador de un Estado y sería un personaje intachable pero también de cierta manera “intocable por el poder político” para supervisar los proyectos de obra pública y su ejercicio presupuestal. 

Mientras México invierte en obras costosas y poco necesarias, en San Bartolo, Estado de México y en otros lugares rurales del país, los niños como Jesús siguen enfrentando desafíos en su búsqueda de educación, recibiendo clases en un vagón de un tren,  esperando que un día las prioridades gubernamentales cambien para ofrecerle el futuro que merece.

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