Ni el COVID-19 detuvo las protestas que piden justicia para Giovanni López

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Mientras los mexicanos veíamos con indignación la brutalidad policial que sufrió George Floyd en Minnesota y contemplábamos las protestas en Estados Unidos, la realidad nos recordó que la injusticia no solo está en las pantallas, sino a la vuelta de la esquina.

El 4 de mayo, Giovanni López, de 30 años, fue detenido por no usar cubrebocas en Ixtlahuacán de los Membrillos, un municipio conurbado de la ciudad de Guadalajara y… asesinado por la policía. 

Pero nos enteramos un mes después, hasta que el video de su detención se volvió tendencia en medio de la ola de protestas en redes sociales contra el racismo y la violencia de los policías que mataron al afroamericano George Floyd

Fue durante la misma semana en la que vimos imágenes insólitas como una comisaría de Minnesota en llamas, a la Casa Blanca con las luces apagadas y supimos que Donald Trump se tuvo que encerrar en un búnker ante las protestas en Washington D.C.

En el video del arresto de Giovanni López vemos que pide ayuda mientras un grupo de cinco policías forcejean con él para meterlo a la patrulla. Se escuchan los gritos de los familiares del joven que reclaman la fuerza desmedida para someterlo.

“Llegaron los policías a hacer una redada de levantar gente que no trajera cubrebocas. Íbamos a ir a cenar y llegaron y nos agredieron”, dijo Christian López en entrevista con LatinUs.

“A mi hermano lo agarraron como diez policías, a mí también, pero yo me alcancé a zafar y a él lo estaban golpeando, torturando, ahorcando ahí. Yo en ese momento empecé a grabar” concluyó Christian.

De acuerdo con el reporte del periódico El Universal, la familia buscó a Giovanni al día siguiente en los separos de la policía municipal, pero les dijeron que estaba internado en el Hospital Civil de Guadalajara. Ahí les informaron que había muerto.

¿Cuál fue la causa? Según Animal Político, los policías que detuvieron a Giovanni lo golpearon durante tres horas porque intentó grabarlos con el celular. Tres horas de tortura que lo llevaron al hospital y más tarde a la muerte.

Christian López declaró que la familia recibió amenazas por parte de las autoridades para ocultar el hecho y que, incluso, Eduardo Cervantes Aguilar, presidente municipal de Ixtlahuacán, los intentó sobornar con 200 mil pesos para que no difundieran el video.

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Gracias al material, el asesinato de Giovanni López impactó las redes en el contexto del movimiento digital #BlackLivesMatter, y nos recordó que la brutalidad policial también se vive en México.

#JusticiaParaGiovanni se volvió tendencia en redes sociales, y desde ahí se convocó a salir a las calles a exigir justicia para el hombre de 30 años. La injusticia incluso fue visibilizada por Guillermo del Toro.

La gente salió a las calles de Guadalajara a manifestarse el 4 de junio, una vez más, en el contexto de las múltiples protestas en Estados Unidos, en las que hubo algunos casos de  violencia y destrucción de instalaciones públicas.

La protesta en Guadalajara para exigir justicia para Giovanni derivó en disturbios, con choque entre policías y manifestantes. Incluso hubo quienes prendieron fuego a patrullas y, al menos, a un policía.

El saldo de la manifestación fue de 26 personas detenidas y un gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, que acusó al presidente Andrés Manuel López Obrador de estar detrás de la violencia que se vivió en las protestas. 

“Le pido al Presidente de la República que le diga a su gente y a su partido que ojalá y estén midiendo el daño que le están generando al país con este ambiente de confrontación”, dijo Alfaro.

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Al día siguiente, el presidente López Obrador dijo “no tengo que ver nada con lo que sucedió lamentablemente en Jalisco. Si tiene el gobernador pruebas, que las dé a conocer”. 

También al día siguiente de las protestas, el 5 de junio, el fiscal estatal de Jalisco, Octavio Solís, informó que se detuvo a tres personas responsables del asesinato de Giovanni: un comisario, un policía y un mando medio. Sin dar nombres.

El 5 de junio también hubo actos de protesta frente a la Embajada de Estados Unidos  y la representación de Jalisco en la Ciudad de México, en las cuales se vieron a personas vestidas de negro que causaron destrozos en negocios.

En estas protestas también hubo violencia de la policía hacia los manifestantes.

La brutalidad policial nuestra de cada día

En Cuestione platicamos con la activista Lulú V. Barrera, directora de la colectiva Luchadoras, quien nos dijo que estas movilizaciones en medio de una pandemia, reflejan que ni en este escenario de riesgo la gente se va a quedar con los brazos cruzados ante injusticias.

“La policía y los militares no tienen conceptos ni formas de operación a partir de las dignidad de las personas, sino del uso de la fuerza irrestricta, y eso va en contra de estándares de derechos humanos”, dijo la activista.

Además, Barrera opina que el uso de la fuerza pública debe ser siempre proporcional. Es decir, “si una persona no está usando tapabocas, no se puede usar a cinco policías para controlarlo, mucho menos si no está armado”.

“Lo que pasó con Giovanni es uso desproporcionado de la fuerza policial, atravesado por varias violaciones sistemáticas a los derechos humanos, que acabaron con la vida de una persona”, dijo Barrera.

Para la activista, la detención de tres personas no le hace justicia a Giovanni, pues más autoridades tendrían que rendir cuentas y cambiar la violencia sistemática del actuar de policías y militares. 

“Lamentablemente no solo pasa en su caso, está documentado que la violencia ha sido parte del uso de la fuerza pública en México, a lo largo de la historia”, dijo Barrera.

Por ejemplo, el caso de Giovanni trajo a la luz el asesinato de Oliver López, otro joven que mataron oficiales de policía.

De acuerdo con el reporte de Animal Político, “murió presuntamente asfixiado cuando era arrestado por un policía municipal que lo tuvo en el suelo con la bota en el cuello, en Tijuana, Baja California”.

El doctor en sociología Arturo Alvarado Mendoza y el doctor en derecho Carlos Silva Forné escribieron en Relaciones de autoridad y abuso policial en la Ciudad de México que “el uso inapropiado de la fuerza policial erosiona la credibilidad de las prácticas policiales”.

“Más aún si carece de transparencia, si no es posible su revisión o su ulterior sanción; afecta las normas de convivencia y los niveles de violencia social”, se lee en el texto.

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El mensaje

Si bien las protestas y las tendencias en redes sociales no van a acabar con la violencia policial, para Lulú V. Barrera sí es importante el mensaje que está dando la ciudadanía.

“Se creyó que el confinamiento produciría un efecto desmovilizador en los grupos sociales que suelen moverse ante injusticias, porque no pueden salir a la calle a protestar ya que se pueden contagiar de COVID-19”, dijo Barrera.

Para la activista, esta situación era preocupante, pues las medidas de cuarentena podrían evitar que las injusticias fueran visibles, que la gente no se enterara y viviéramos encerrados en una mentira, pensando que mientras estemos sanos, todo está bien.

“Lo que está pasando con las protestas en Estados Unidos con #BlackLivesMatter y aquí con #JusticiaParaGiovanni es que la gente está dispuesta a movilizarse a pesar del riesgo del COVID-19”, señaló Barrera.

Y agregó: “Este es un mensaje muy poderoso. No se trata solo de defender la vida por la vida misma, sino por las condiciones de una vida digna. La gente está dispuesta a poner en riesgo su salud para pedir un mundo donde no haya represión estatal ni autoritarismo ni racismo”. 

Además de detener a los responsables de estos asesinatos, ¿las autoridades tendrán la capacidad de crear medidas que terminen con la violencia desproporcionada y sistemática de la fuerza pública? 

#JusticiaParaGiovanni

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