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A pesar de impuestos y etiquetados a comida procesada, obesidad aumenta en México

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El impuesto a bebidas azucaradas y alimentos procesados no está sirviendo para lo que se supone que se creó, que es reducir la obesidad y el sobrepeso en la población mexicana.

Esto de acuerdo con un análisis del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), el cual concluye que en México no ha funcionado el método de encarecer los productos para mejorar la salud de la población, ya que la obesidad sigue en aumento.

“Este problema de salud pública en México (la obesidad) sigue siendo un desafío que debe resolverse lo antes posible ya que las implicaciones afectan a los mexicanos en cuanto a su calidad de vida y al propio Estado como sujeto obligado a brindar protección a la salud”, señala el estudio del CIAT.

Más sobre el tema: Pros y contras del etiquetado frontal a alimentos y bebidas pre envasadas

Un impuesto sin sentido

En 2014, durante el sexenio del priista Enrique Peña Nieto, el gobierno estableció un impuesto especial a las bebidas azucaradas de un peso por cada litro del producto. Así, si un refresco de dos litros tenía un costo de 20 pesos, se le ofrecía al público en 22. De esta misma forma se creó un impuesto de 8% a los alimentos con contenido igual o mayor a 275 kilocalorías por cada 100 gramos.

En la exposición de motivos que publicó el Senado sobre la implementación de estas medidas, alertaban que 69% de los hombres adultos y el 73% de las mujeres adultas tenían sobrepeso u obesidad, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de 2012.

“Una causa fundamental del lento avance en la esperanza de vida del país es precisamente los malos hábitos de nutrición, así como los altos niveles de obesidad. Se ha estimado que la obesidad cuesta al país anualmente 80 mil millones de pesos (0.4% del PIB)”, se lee en la iniciativa. 

Sin embargo, seis años después de que se creó el impuesto y ocho años después de la ENSANUT 2012, este problema siguió creciendo.

De acuerdo con datos de la ENSANUT 2020 sobre COVID-19, 76% de las mujeres adultas y 72.1% de los hombres adultos tienen sobrepeso u obesidad, es decir 3% y 2.7% más que en 2012 respectivamente.

Gracias a estos datos, el informe del CIAT concluye que “no se ha logrado el principal objetivo extrafiscal de este impuesto, que fue la disminución del porcentaje de población en cuanto a problemas de obesidad y sobrepeso” 

Y se agrega que, por el contrario, aumentó 2.8% la población total con estos problemas, “por lo que parece que esta forma de encarecer el producto para que la población no lo consuma porque es más caro, no ha sido eficaz”.

El estudio del CIAT también menciona que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya analizó este tema en 2017, y concluyó que estos impuestos especiales son proporcionales y razonables con la finalidad extrafiscal, que es supuestamente reducir el sobrepeso y la obesidad para mejorar la salud de la población.

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El asunto de la recaudación

En 2014, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) recaudó 18,254.9 millones de pesos gracias al impuesto a las bebidas azucaradas, mientras que en 2020 ingresaron 28,883 millones de pesos por esta medida, es decir 58% más.

Sin embargo, si tomamos en cuenta la inflación, en realidad el incremento fue de 21%, por lo cual habría que considerar otros factores como el aumento de la población y por lo tanto del consumo.

En lo que respecta a los alimentos con alto contenido calórico, el SAT recaudó 21,049 millones de pesos en 2020, 53% más que los 13,285 millones que recolectó por esta razón en 2014. Lo cual a precios de 2020 serían 17,303 millones de pesos e igual que en el caso anterior representa un incremento de 21%.

Javier Eli Domínguez, autor del estudio del CIAT, proyecta que en 2021 el SAT recaudará 27 mil millones de pesos por bebidas azucaradas y casi 25 mil millones de pesos por alimentos con alto contenido calórico.

¿Y el etiquetado?

El análisis del CIAT habla brevemente sobre la efectividad del etiquetado que advierte sobre el exceso de contenido energético, azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio.

Y al igual que con el impuesto especial, esta medida tampoco ha logrado “el impacto deseado en la reducción del consumo de estos productos”.

Como lo vimos en esta nota sobre pros y contras del etiquetado, Lorena Cerdán, directora del Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo, A.C. (Conméxico) declaró que “el etiquetado está sobrestimado como política pública para resolver el tema del sobrepeso y obesidad”.

“Deberíamos de estar pensando en políticas públicas integrales, de actividad física, de orientación alimentaria, de acceso al agua potable, de rehabilitación de espacios públicos”, entre otras medidas, dijo Cerdán.

¿Crees que veamos nuevas medidas que realmente combatan el sobrepeso y la obesidad y mejoren la salud de los y las mexicanas?

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