Servicio Postal Mexicano y el “club de las empresas perdedoras” del Estado mexicano

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Si quieres que no funcione dáselo al gobierno

El Servicio Postal Mexicano (Sepomex), la empresa del gobierno que se encarga de la administración del sistema de mensajería y correos en el país, tiene 25 años sin reportar alguna ganancia. 

Fue fundado en 1580 y su actual titular es María Emilia Alejandra Janetti Díaz. 

Como en el caso de Diconsa y Liconsa, sus gastos superan a sus ingresos y, de acuerdo con Reforma, en 2020 tiene un balance negativo de mil millones de pesos hasta el mes de mayo. 

El mismo reporte establece que Sepomex recibió más de 27 mil millones de pesos entre 2010 a 2020, seis veces más que entre 1990 y 2000. 

Para conocer por qué pasa esto con la mayoría de las empresas del Estado mexicano, platicamos con Marco Cancino, experto en transparencia y director de Inteligencia Pública, organización dedicada al análisis institucional aplicado.

Cancino explicó que el Servicio Postal Mexicano tiene el mismo problema que tienen otras empresas del Estado mexicano: la falta de planeación a largo plazo y de inversión en personal capacitado para cumplir los objetivos de la compañía.

“Sepomex es un ejemplo de cuando hay intentos de meter a las compañías en competencia con el sector privado”, dijo el experto.

En el mercado de la paquetería y mensajería en el país se encuentran FedexEstafetaDHLUPS y compañías locales con un alto nivel de competitividad.

“Por lo menos, un par de sexenios se le comenzó a dar un tratamiento, un lifting, los cambios de logos de colores, pero también para poder hacer competitivas las empresas, requieren de inversión en infraestructura y capital humano y en una nueva filosofía”, señaló el director de Inteligencia Pública.

Sin embargo, para que estos esfuerzos rindan frutos, deben de darse de manera sostenida y a largo plazo, y la mayoría de los nombramientos y movimientos en estas compañías se debe a intereses y estrategias políticas.

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Esto resta competitividad, explica Cancino, no sólo en Sepomex, sino en las empresas del Estado mexicano en general.

“En cada administración vuelven a cambiar las filosofías, los planes estratégicos no tienen una visión de largo plazo. La compañía se reinventa sexenio tras sexenio”, concluyó el experto.

Así son las Empresas del Estado

El director de la organización de Inteligencia Pública explicó que este tipo de empresas nacieron a partir de 1940, después de la política de sustitución de Importaciones, un proceso de industrialización que facilitaría que el país dejara de consumir productos extranjeros y le diera prioridad a los productos del país.

“El Estado mexicano comenzó a apropiarse de nuevas empresas, con una visión de ‘el gobierno lo hace todo’, también comenzó a generar empresas propias y si en México quieres que algo no funcione, dáselo al gobierno”, expuso  Marco Cancino, sobre el origen de las paraestatales. 

Una de las características de las empresas del Estado mexicano es que sus dirigentes o titulares no son elegidos por su perfil técnico, o profesional, sino por su perfil político. 

Hasta el 2018 existían 200 compañías del gobierno en el país. 

Entre las compañías del Estado mexicano que comparten este mismo origen y perfil administrativo se encuentran la Comisión Federal de Electricidad, Petróleos Mexicanos, Fertimex, las administraciones portuarias, a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes; la Impresora y Encuadernadora Progreso, S.A. de C.V. a cargo de la Secretaría de Educación Pública; entre otras.

Lo que se conocía como banca de desarrollo o “banca de segundo piso”, también ha sido administrada de esta forma. Algunas de estas compañías son la Sociedad Hipotecaria Federal, el Banco Nacional del EjércitoFuerza Aérea y ArmadaNacional Financiera y el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros, lo que ahora conocemos como Banco del Bienestar.

Banco del Bienestar, ni para cajeros alcanza

“¿Se justifica que el gobierno federal está invirtiendo esa cantidad en sucursales para llevar cajeros a comunidades alejadas?, en algunos casos, tienen ideas buenas. Ya que más cajeros propiciarían la bancarización de la población marginada y llevarían ‘democracia financiera’”, apuntó Marco Cancino sobre las primeras inversiones realizadas por esta administración en la banca de desarrollo.

Sin embargo, esta inversión no es para alcanzar el ideal de mejor nivel de vida para la población mexicana. Tiene fines políticos, como todo lo realizado por las empresas estatales desde 1940.

“El Banco de Bienestar tiene el objetivo de llegar a esas comunidades no necesariamente para crear un futuro mercado financiero, sino para que puedan recibir el dinero que repartirá el gobierno, para que voten por el partido del presidente”, afirmó el experto.

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El Banco del Bienestar tiene el plan de construir 2,700 sucursales con el fin de ser intermediario de los Programas Sociales del actual gobierno. Para poner en marcha este plan, el gobierno contrató los servicios de Vivcolmex S.A. de C.V., que se encargaría del arrendamiento e instalación de cajeros y sucursales.

Pero este contrato fue cancelado por el gobierno al afirmar que no contaba con los recursos necesarios para seguir adelante con el pago de 10 mil 800 millones de pesos, cantidad del acuerdo.

Las decisiones de estas empresas en su mayoría están ligadas a criterios políticos, si el resultado es desfavorable para la compañía, se procede al rescate, sin importar cuánto cueste esto a la población que pagamos impuestos.

¿Habrá alguna quiebra y nuevo rescate de alguna de las empresas del Estado durante este gobierno?

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