No sea pendej@ m’ij@

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Cualquiera que tiene una hija en edad de expresar sus ideas ya se dio cuenta que las mujeres de hoy vienen cableadas diferente.

Más claras. Más fuertes. Más opinionadas.

Y sí, mucho más aguerridas que nunca.

Esto es el resultado de varios factores simultáneos: las estamos educando distinto porque las mamás y los papás somos distintos. Evidentemente, el mundo también es distinto: la posibilidad de saber todo en todo momento, el acceso a la información permanente y, tristemente, que vivimos en un país en el que las mujeres están en flagrante peligro. Eso, junto con el movimiento mundial en pro del feminismo, son el combo perfecto para que la nueva generación de niñas, chavas y mujeres traigan una agenda contundente a favor de todo lo que tenga que ver con los derechos de la mujer y con ser una mujer libre, fuerte, dueña de sus opiniones y sus causas y listas para gritarle al mundo todo lo que esperan de él.

A mi todo eso me parece perfecto y soy, orgullosísimamente, mamá de una de estas mujeres. Esta persona de 16 años me sorprende cada día con sus argumentos, su claridad, su capacidad de informarse y formarse un criterio personal, su determinación y su absoluta entrega a la causa de ser mujer. La observo. La admiro. La escucho. Le aprendo. La miro definirse e irse convirtiendo en ella y me maravillo cada día de cómo se va autoconstruyendo. No puedo negar el orgullo que siento y el amor infinito que me provoca.

Y sin embargo, también a veces ¡muchas veces!, me cuesta, no uno, ¡dos huevos! tratar de darle perspectiva y de bajarla tantito de su nube idealista y radical.

Y es que me preocupa un poco el extremismo en el que pueden caer estas mujercitas si no les ayudamos un poco a matizar sus pasiones. Porque la línea entre cualquier postura y el radicalismo es muy delgada.

Igual de delgada que aquella entre una mujer libre y empoderada y una mujer pendeja.

¿Qué quiero decir con esto?

Que tal vez nosotros como papás y mamás, estamos olvidando que en el combo ese que les estamos dando de desayunar desde que nacieron, también hay que incluir un poco de criterio, tantito sentido común y un chingo más de sentido del humor e inteligencia de calle, de barrio, si es que esos términos existen.

En inglés se dice ser: ser “street smart”.

Eso, para que en la defensa de sus causas puedan siempre tener espacio para poder ver el otro lado de su lado y mirar al otro. Para no volverse abusivas, mezquinas, o irresponsables o que se anden azotando por todo y sí, para que sean tantito más cuidadosas cuando la ocasión lo amerite y entiendan que sus actos tienen consecuencias y que escudarse en “soy mujer” cada vez que se metan en un pedo, lejos de ayudar a la causa, nos hace daño a todas.

Y es que me parece que, últimamente, muchas chavas están confundiendo la libertad con el abuso y en muchos casos, sí, con malas decisiones para luego gritarle al mundo las ofensas a las que fueron sometidas, victimizarse y crucificar a alguien más con el apoyo y aplauso de todas sus congéneres y todavía más cabrón, de sus mamás.

A ver….

Que quede CLARÍSIMO esto: por supuesto que una agresión sexual de cualquier tipo JAMÁS NUNCA DE LOS NUNCAS es “culpa” de la agredida, ni de cómo se viste, o qué horas eran o qué tan borracha estuviera… ¡NUNCA!

Peeeeeero…..

Pero, meterte en un jacuzzi a las 4 de la mañana, con mucho alcohol de por medio, sola con un chavo, nunca va a ser una buena decisión y eso ¡ESO! es lo que tenemos que enseñarle a nuestr@s hij@s: una cosa es una agresión flagrante y otra cosa muy distinta es ponerte en lugares en donde no quieres estar porque puede volverse incómodo, o acabar en algo que no quieres y no porque el chavo te quiera violar ¡carajo, no todos los hombres son violadores de la misma manera que no todas las mujeres son unas putas!, sino porque el chavo (igual que tu mi reina santa) trae las hormonas a 10 mil por hora y obviooooo lo que quiere es agarrarte lo que pueda (y no te hagas, tú a él, también).

Ahora resulta que cualquier aproach sexoso típico de la edad se vuelve una denuncia en grupos del feis o el insta o el wa, en dónde las niñas ¡y las mamás de las niñas! crucifican a los chavos.

No mamen

#todomal

REPITO : CUALQUIER COSA NO CONSENSUADA SERÁ SIEMPRE INADMISIBLE.

Pero…. ¿no  creen que les estamos enseñando a nuestras hijas a que ahora todo es una agresión? Perdón, pero ¿ya se olvidaron de cómo era eso de ser puberto? ¿De besuquearte? ¿de fajotearse? ¿A poco cualquier niño que les tiró la onda era un pervertido sexual? ¿Y a poco entonces ahora para que te den el primer beso se necesita una carta firmada con autorización de los papás y la niña en cuestión?

Ay par favaaaar.

Perdóneme pero me parece que estamos exagerando.

Y lo digo porque igual que me parece chingona la causa de mi hija, tengo que pensar también en la causa de mi hijo.

No todos los hombres son criminales.

Me imagino el estrés del de 13, el día que le guste una chava y tenga que pensar ¿cómo chingados darle un beso si la persona en cuestión lo puede acusar de violador y le puede joder la vida con un pinche post en un pinche grupito de señoras y niñas “feministas”?

¿Cómo diablos le van a hacer los pobres chavos para acercarse a estas mujeres “hiper empoderadas” si cualquier cosa puede ¡y será! usada en su contra?

Again, no mamen.

Una cosa es una cosa y otra cosa es incendiarnos por todo.

El feminismo no quiere decir, en ningún lado, que todos los hombres son culeros y cabrones y pendejos. O sea, hay un chingo, pero no son todos.

Los adolescentes por más evolucionados que vengan ¡siguen siendo adolescentes! la calentura es la calentura y la hormona es la hormona.

Ya se qué estamos rucos pero… sí se acuerdan como era, ¿noooo?

No podemos permitir que nadie atropelle o abuse de nuestras hijas, ¡claro que no! Pero tampoco podemos permitir que se criminalice a nuestros hijos a la menor provocación.

Tengamos tantito más criterio y perspectiva.

Me parece fundamental que empecemos a incluir eso en sus dietas.

Creo que se nos ha ido la mano hacia el lado de enseñarlas a “protegerse” de los  “depredadores”,  a estar a la defensiva y a nunca jamás callar cualquier tipo de agresión, (que, efectivamente, es muy importante). 

Pero chance también hemos satanizado la atracción sexual y se nos ha olvidado enseñarles a decir no, sin que sea un drama y a que se puedan levantar e ir de ahí sin más tema y, sobre todo, mencionar que el sexo (siempre y cuando sea consensuado) es una de las cosas más increíbles de la vida.

Que está bien sentir atracción sexual. Que no todos los encuentros tienen que acabar en sexo, también se vale juguetear y eso no quiere decir que estén abusando de ti y que DISFRUTAR su sexualidad y explorarla es, además de saludable ¡completamente normal!

¡Está bien tener ganas!

Les hemos enseñado a ponerse a la defensiva cuando lo que tenemos que hacer es enseñarles a gozarse y gozar a alguien más, sanamente. A tomar buenas decisiones y no ponerse en lugares en donde no quieren estar, ni con quién no quieren estar y a pensar bien antes de meterse en el jacuzzi ahogados y acabar haciendo quién sabe qué, con quién sabe quién y luego tener que lidiar con eso.

Insisto: no quiere decir que estar ahogado autorice a nadie a forzarte a nada.

No.

Pero sí quiere decir que las posibilidades de que algo salga mal, si te metes a ese jacuzzi ahogada a cualquier hora, aumentan exponencialmente y eso no siempre es culpa del niño, a veces, es responsabilidad de los dos (hablando de una situación normal de adolescentes calientes).

(Insisto, estamos hablando de circunstancias normales. De ninguna manera se justifica NINGÚN tipo de agresión, abuso, pasadez de lanza o violación).

Es exactamente igual que pararte a la mitad de un eje vial en la hora pico y esperar que no te atropellen, o que te atropellen y te escandalices porque los coches te aplastaron y pretendas que metan a todos los conductores a la cárcel y les apliquen la inyección letal.

Por favor.

Formemos personas tantito más espabiladas, además de empoderadas.

No te pongas en situaciones de riesgo a menos que estés dispuesto a asumir las consecuencias, sin importar si eres niño o niña, siendo el primer módulo de esa clase: piensa en qué podría salir mal en la ecuación antes de hacer algo, o, “loqueslomismo”: no sea pendej@ m’ij@.

Formemos personas más listas y más libres sexualmente.

Listas para disfrutar. Para informarse. Para consensuar con su pareja qué quieren, qué no, qué se vale, qué no, cómo cuidarse y cómo respetarse personal y mutuamente, siempre. Eso no es solo la mujer quien lo debe decidir, es la pareja. Nuestras chavas están confundiendo ser fuertes con ser arbitrarias y eso está igual de mal que ser un machito empoderado.

Enseñémosles a comunicarse con su pareja, aunque tengan 14 años, a ser claros, a ser abiertos, a ser libres, a ser listos, a  pensar en las consecuencias de sus actos y  a tomar decisiones juntos, sabiendo que la sexualidad es una gran parte de la vida  y que ejercerla con responsabilidad hará que sea mucho más placentera.

Dejemos de engordar el caldo de las mujeres que, desde mi punto de vista y en ocasiones, están abusando de toda esta nueva era.

Porque ser una mujer empoderada implica, antes que nada, ser una mujer justa.

Consciente.

Responsable.

Capaz de evaluar situaciones, tomar buenas decisiones y asumir sus responsabilidades.

Conocer la diferencia entre un piropo y un acoso, entre un “beso robado” y un intento de violación. Entre ligar y abusar. Entre la cruda moral del día siguiente de una mala decisión (como por ejemplo el terror a que te digan que eres una “zorra” porque todo el mundo te vio besuquearte felizota en la fiesta y preferir inventar que te obligaron, destrozándole la vida a un pobre puberto caliente) y la realidad.

Mujeres que entiendan perfectamente que los hombres, lejos de ser el enemigo, pueden ser nuestro mejor aliado. Y hombres feministas, respetuosos, involucrados con la causa, que se sientan cómodos de estar con mujeres fuertes, pero sobre todo, inteligentes, que los respetan a ellos también.

Porque el respeto no es una cuestión de género es, siempre, una carretera de dos sentidos.

PD

No me voy sin recalcar que: el sí es sí y el no es no. Siempre y absolutamente. Es decir: si un chavo abusa de una chava, el chavo es responsable independientemente de si la chava estaba peda, encuerada, provocando, haciendo o no haciendo cualquier cosa.

Si la chava no consintió, es abuso y punto final.

Otro título de la autora: Todos quieren ser Juan Pa Zurita

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