El marcador electoral se mueve

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Está ocurriendo lo que tenía que suceder. Las encuestas que mostraban a un Morena invencible y encaminado a arrasar en las elecciones intermedias en junio están cambiando al mostrar un nuevo fenómeno emergiendo. Lentamente revelan la existencia de una elección fuertemente competida entre dos bloques: la alianza alrededor de Morena y la coalición PAN-PRI-PRD.

Y hay antecedentes para ello. Estrictamente hablando, este cambio en las expectativas electorales no debiera venir como una sorpresa. Ya sucedió en 2019 y en 2020. En las encuestas previas a las elecciones estatales en Aguascalientes, Durango, Puebla, Coahuila e Hidalgo se mostraba a un Morena literalmente arrasando en todas esas contiendas. Sin embargo, cuando se tuvo el resultado final aparecieron muchas derrotas de Morena y la victoria de muchos partidos de oposición, ahora coaligados en el frente Va Por México.

Por supuesto que esto no quiere decir que Morena perderá todas las posiciones en juego en junio de este año. Pero lo que sí están diciendo las encuestas es que conforme van conociéndose el nombre y rostro de las candidaturas de los partidos, pierde peso y fuerza la marca Morena y toma un nuevo significado la competencia entre dos rostros: el candidato oficialista y el del opositor. Incluso en aquellos lugares donde, por ejemplo, la candidatura que repite es de la oposición a Morena, de todas maneras es visto como el opositor, mientras  el candidato “oficialista” es el de Morena.

México es un país donde ser “oficialista” es visto con reserva, mientras el opositor con curiosidad e interés. Hoy en México todos los candidatos de Morena son “oficialistas” aunque no estén en el poder. Ironías de la vida político-electoral. Quizás esto contribuyó en parte a que le fuera tan mal electoralmente a Morena en 2019 y 2020.

Otro factor que están dejando entrever las encuestas es la existencia de un voto oculto anti Morena. Si nos atendemos a la experiencia de los dos años anteriores, lo relevante en todas las encuestas locales en esos estados fue la presencia de un voto a favor de la oposición (¿o contra Morena?) sin haber sido detectado en las encuestas. También es necesario revisar lo que significa la columna de los nuevos indecisos. De repente los indecisos se volcaron en una proporción relevante a favor de la oposición a Morena.

Donde se está midiendo constantemente la situación electoral es en las gubernaturas en 15 estados del país. Hace meses solo un estado -Querétaro- estaba inclinándose a favor de la oposición y 14 estaban abrumadoramente a favor de Morena. Hoy esa situación ha cambiado tan drásticamente que es factible decir que todos los estados están en juego, donde a veces el marcador es más fuerte a favor de Morena en unos que en otros, pero ya ninguno es totalmente seguro. 

Así de importante es el voto oculto contra Morena y a favor de la oposición. Estados claves como Sonora, Baja California, Nuevo León y Guerrero hoy están en juego. Por ejemplo, en Baja California el crecimiento de las preferencias hacia la candidata de Va Por México ha sido la sorpresa del momento, mientras que en Guerrero el colapso de la candidatura de Salgado empieza a percibirse, a partir del golpe de las críticas nacionales hacia el personaje.

Junto con todo ello, Morena está mostrándose como un partido con pies de barro, dividido internamente entre facciones en guerra por razones ideológicas y por intereses económicos y de grupo. Todo ello es visto o percibido, de una u otra manera, por los ciudadanos. Y es un factor más de desconfianza hacia ese partido y sus candidaturas.

El marcador electoral se mueve. Los próximos dos meses, a partir del 4 de abril, arrojarán grandes sorpresas y cambiarán el rumbo del país, a favor de la democracia y la libertad.

ricardopascoe@hotmail.com

@rpascoep

Otra participación del autor: Disidencia mexicana contra T-MEC

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