¿Por qué el presidente estadounidense es electo por un Colegio Electoral?

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Nos encontramos a cuatro semanas de las elecciones generales estadounidenses y el escenario se complejiza con la infección de COVID-19 que afecta al presidente Donald Trump y varios de colaboradores cercanos en la Casa Blanca y su campaña de reelección. Con la cercanía de la jornada electoral parece importante ofrecer una explicación de por qué el presidente es electo por un Colegio Electoral y cómo es que éste funciona.

Desde su fundación, el sistema político estadounidense lidió con el dilema que representaba el establecimiento de una institución (presidencial) de carácter personal que tuviese el poder de ejecución (especialmente de la política exterior y defensa) y autoridad nacional que no se asemejara a una figura monárquica. Debido a que los 13 estados originales precedían política y legalmente a la ingeniería constitucional que daría pie a lo que conocemos como los Estados Unidos de América, la conformación de un gobierno centralizado tenía que derivar su autoridad de la ya consolidada en estos. 

Una elección popular directa corría el riesgo de otorgar poder y legitimidad al presidente que los gobiernos de los estados no estaban dispuestos a ceder. 

La solución fue institucionalizar la elección indirecta del presidente en un Colegio Electoral que, como dice el nombre, de manera colegiada conferenciara y debatiera sobre quién conformaría la lista de aquellos individuos con las mejores cualidades para ser presidente y vicepresidente; quienes en el Colegio resultan con la mayor cantidad de votos ganan la presidencia y vicepresidencia (que aún siguen siendo formalmente electos de manera separada a pesar de aparecer juntos en la boleta). Esta es la base sobre la que se erige históricamente la elección indirecta del presidente.

Ahora bien, el Colegio Electoral se conforma replicando la representación política nacional de cada estado; es decir, a cada estado se le asigna una cantidad de grandes electores igual a la suma de representantes y senadores que tienen en el Congreso nacional

Por ejemplo, actualmente el estado de Nueva York tiene 29 votos en el Colegio Electoral porque tiene 27 representantes y 2 senadores; por su parte el estado de Montana tiene el mínimo que es de 3 votos en el Colegio Electoral (porque todo estado tiene por default al menos 1 representante y dos senadores). 

A mayor población, mayor la cantidad de representantes que tiene un estado y, por lo tanto, mayor es su peso en el Colegio Electoral; esto otorga una enorme importancia al proceso de censo llevado a cabo cada 10 años, ya que con base en los datos que éste arroja se asignan los asientos a cada estado en la cámara de representantes. 

Actualmente, los Estados con mayor peso electoral (por ser los más poblados de acuerdo al censo de 2010) son California con 55, Texas con 38, Florida y Nueva York con 29 respectivamente y Pennsylvania e Illinois con 20 cada uno.

La suma de los votos en el Colegio Electoral actual es de 538 (100 que equivalen al total de senadores más 435 que equivalen al total de representantes más tres, que es el mínimo, otorgados específicamente para este propósito a Washington D.C.).  

La norma actual establece que la planilla (presidente/vicepresidente) que obtiene la mayoría de los votos en el Colegio Electoral gana la elección. Es decir, en un sistema arraigadamente bipartidista, se deben obtener un mínimo de 270 votos para ganar la elección

Si por alguna razón ningún candidato consigue los votos necesarios (porque un tercer partido obtuviese una cantidad de votos electorales que eviten que los dos principales alcancen 270) la elección del presidente se decide en la cámara de representantes en votación por estado y la del vicepresidente en el senado; pero esto es hoy altamente improbable. 

Las elecciones generales se llevan a cabo cada cuatro años “el martes después del primer lunes de noviembre” el año anterior al final de la administración en curso y los electores del Colegio emiten sus votos el lunes tras el segundo miércoles de diciembre” del mismo año (si, así de intrincado). 

A pesar de la diferencia en estas fechas se puede saber quién ha sido electo presidente en cuanto se conoce el resultado del total de los estados (o de aquellos que suman 270 votos o más). 270 es, pues, el número mágico de votos en el Colegio en las elecciones presidenciales estadounidenses.

Vale la pena finalizar haciendo notar la compleja crisis de representación política que hoy se deriva de este viejo sistema de elección presidencial. El sistema tiene originalmente el objetivo de evitar que el presidente represente a la población en general y por ello no es difícil que el resultado de la elección otorgue una mayoría de votos electorales a un candidato que obtiene una minoría de votos populares.

Que Donald Trump haya ganado con una minoría de votos populares no es estrictamente extraordinario ya que, anteriormente, otros tres presidentes habían sido electos de la misma manera. Sin embargo, Trump gana las elecciones obteniendo 2.8 millones de votos menos que su contrincante, con un margen a favor de 77 votos electorales; esto hace del caso Trump un caso extraordinario de un populista que gana “impopularmente”. 

El resultado de 2016 es muestra de una tendencia general de representación del partido Republicano, cuyos candidatos presidenciales han ganado el voto popular solamente una vez desde el año 1992 (es el caso de George W. Bush en 2004). 

Es muy probable que, de ganar en noviembre próximo, Donald Trump se reelija perdiendo de nuevo el voto popular.

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