¡Combustóleo al ataque!

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La iniciativa de ley sobre la industria eléctrica que ha presentado el Ejecutivo federal al Congreso de la Unión ha prendido focos rojos por todos lados, empezando por el hecho de que se presentó ante el Congreso como una iniciativa preferente. Por tanto, el Congreso deberá deliberar y votar la iniciativa obligatoriamente en el periodo de sesiones en el que se presentó.

Sin embargo, la iniciativa enfrenta problemas de saque. La reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya estableció que la serie de decretos emitidos por la Secretaría de Energía, denominados “Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional” son claramente violatorios de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM). Violan los principios de la libre competencia, sustentabilidad, operación de la industria eléctrica y transición a energía limpias.

Todo el texto de la iniciativa de ley preferente presentada por el presidente incluye los mismos conceptos que la SCJN ya dictaminó como violatorias de la Constitución, habida cuenta que tomó los decretos de la SENER y las convirtió en una iniciativa de ley. Por lógica, no debiera aprobarse, a menos de que mediara previamente una profunda reforma constitucional en materia energética.

Aunado a lo anterior, y también a contrapelo de lo dicho por el propio mandatario, el T-MEC sí contiene articulados importantes sobre la industria energética del país. Aunque López Obrador alegó en más de una ocasión que el T-MEC no se refiere específicamente a la industria energética, funcionarios que negociaron ese acuerdo trilateral afirman que sí incluye previsiones sobre la industria energética, incluyendo instrumentos jurídicos potentes para inconformarse ante decisiones que perjudiquen a las empresas del sector.

El T-MEC abre todos los sectores de las economías a los tres países firmantes, a menos de que exista una exención específicamente señalada en el texto del acuerdo. Que no es el caso del sector energético.

Entonces, ¿cuál es el razonamiento detrás de la iniciativa de ley? Ha quedado claramente expuesto que la iniciativa presidencial beneficia a la producción de energía eléctrica utilizando fuentes sucias (carbón y combustóleo) mientras castiga y retrasa el uso de fuentes de energía renovables (solar, eólica, etc). Además, atenta contra el medioambiente y la salud de los mexicanos, agrede las normas de competitividad y sustentabilidad que se promueven en las leyes nacionales, internacionales y en el T-MEC. 

Esto lo sabe el gobierno de México. Su razonamiento parte de la lógica de un gobierno en bancarrota y desesperado por cumplir con su programa utópico de ayudas para todos y megaobras, ignorando la realidad de la pandemia, la crisis económica y la de seguridad.

Para lograr sus objetivos irreales no quiere abandonar su sueño de explotar al máximo el “oro negro” de México: el petróleo. El sueño viene de fantasear sobre el México de antaño cuando el petróleo era el centro de la economía nacional y de los ingresos federales.

Producir más petróleo implica producir más combustóleo. De cada 3 barriles de petróleo sale un barril de combustóleo. Anteriormente el combustóleo se vendía a otros países, especialmente africanos, pero ese mercado está cerrado. Ahora México almacena combustóleo y ya no tiene en dónde guardarlo. Por tanto, y para “ahorrar gastos” produce electricidad preferentemente con combustóleo y carbón. Según la revista Forbes, hay un grave problema de deterioro ambiental por el uso de combustóleo en México. Actualmente la termoeléctrica de Tula, próxima a la Ciudad de México, utiliza un 80% de combustóleo para la generación de electricidad para la capital y zonas aledañas. La contaminación que provoca la termoeléctrica se ha relacionado con cerca de 14,000 muertes prematuras en la zona.

El nuestro es un gobierno que ha llevado el país a la bancarrota porque gasta dinero público únicamente en sus proyectos políticos: programas sociales, megaobras y compra de elecciones. Considera que el uso de combustóleo es un “ahorro”. La pandemia, la crisis económica y la inseguridad tendrán que esperar mejores tiempos. 

@rpascoep

Más del autor: Profecía democrática

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