López-Gatell y el control de daños

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El lunes 13 de septiembre despertamos con una noticia que más bien parecía campaña de reposicionamiento: el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, declarando que se vacunará a un millón de menores de edad con comorbilidades.

Una noticia así debió ocupar todos los espacios de comunicación, los medios y la reacción en las redes sociales, pero no generó el impacto que una nota así debería. Para entender por qué hay que leer las letras chiquitas: la noticia apareció siete días después de que López-Gatell hiciera quizás la peor de todas sus declaraciones desafortunadas: que vacunar a un menor de edad le quitaba la oportunidad de ser vacunado a un adulto con más riesgo.

Hecha durante la mañanera del 7 de septiembre, levantó un escándalo que sólo podía pararse diciendo que se vacunará a los menores, pero (más letras chiquitas) sólo a un millón, que tenga comorbilidades que los pongan en riesgo y sólo hasta que las autoridades sanitarias internacionales determinen que es seguro hacerlo. O sea, quién sabe cuándo. 

Más letras chiquitas: esta noticia se dio en una entrevista con La Jornada, el medio institucional de este sexenio. En la entrevista se insistió dos veces en la declaración de López-Gatell, quien nunca se disculpó ni se desdijo, al contrario, insistió en que no es urgente vacunar a los menores: “Las dosis ya están compradas pero se aplicarán cuando exista la evidencia y el consenso científico, sin presión comercial, sobre la seguridad y conveniencia desde la perspectiva de la salud pública de hacerlo”. 

Eso no parece un plan real de vacunar a los menores. Pero, ¿alguna vez eso ha estado en los planes del gobierno? Hasta el 24 de junio de este año, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, consideraba incluir en el Plan Nacional de Vacunación a la población de entre 12 y 18 años. 

Así lo tuiteó el 11 de junio: “El Comité de Moléculas Nuevas de @COFEPRIS evaluó la propuesta de Pfizer y recomendó autorizar el uso de su vacuna en niñas y niños a partir de 12 años. Si se concede esta autorización, nos prepararemos para incluir a este grupo en el Plan Nacional de Vacunación contra #COVID19”.

El 24 de junio anunció que Cofepris autorizó el uso de emergencia de la vacuna Pfizer en ese sector: “Con gusto informo que @COFEPRIS ha autorizado la ampliación de la indicación de la vacuna Pfizer para mayores de 12 años; es la primera vacuna contra #COVID19 autorizada para adolescentes en nuestro país. Es una noticia que permitirá seguir protegiendo al pueblo de México”.

Poco después, el 20 de julio, Gatell expuso en la mañanera que las y los jóvenes eran el sector con más contagios durante la tercera ola y, preocupado, hizo un enérgico llamado a que se vacunaran. Dijo que el sector de los 25 años tenía más contagios, el de 45 presentaba más casos graves y las personas de 55 concentraban las defunciones. Sus propios datos mostraban que los menores de 0 a 18 años presentaban más contagios, casos graves y defunciones durante la tercera ola que en las dos anteriores juntas.

Pero todo cambió el 27 de julio. Ese día, cuestionado por Carlos Guzmán de ABA Noticias (grupo del cual no hay página, redes, ni nada) el presidente dijo en la mañanera: “Hay que tener cuidado, porque como es lógico, las farmacéuticas quieren hacer negocio y quisieran estar vendiendo siempre vacunas para todos pero tenemos que priorizar, tenemos que saber si se requieren o no se requieren y no estar sometidos, sujetos, subordinados a que las farmacéuticas sean las que nos digan: falta una tercera dosis, una cuarta dosis, falta que se vacunen los niños. Hay que ver científicamente si es necesario”. 

Justo después del presidente, López-Gatell dijo – tropezando con sus propias palabras – que había una fuerte campaña de opinión inducida por las farmacéuticas que buscaba generar la idea de que es necesario vacunar a los niños y aplicar terceras dosis.

En la mañanera del 17 de agosto, la reportera Liliana Noble, de Pulso Saludable, le preguntó si comenzarían a vacunar a menores si la OMS cambiaba su política. El subsecretario respondió que vacunarlos sólo se haría si se cumplieran dos propósitos: “uno, si fuera una población que tiene un riesgo alto de desenlaces desafortunados, mortalidad o enfermedad grave, pudiera ser que hubiera necesidad de vacunarlos” e insistió en que los menores de 18 años no tienen riesgo alto de complicarse. 

Para apuntalar su postura sostuvo que ese mismo día menos de 1.6% de las personas hospitalizadas por COVID en México era menor de 18 años.

Y aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador siempre se queja de los tecnócratas y los neoliberales, ¿tomar decisiones basados en estadísticas que reducen a las personas a números, no es la esencia de la tecnocracia?

La segunda potencial utilidad de vacunar a menores de 18 años, dijo, sería evitar “contagios a partir de los adolescentes y niños pero las vacunas no han demostrado tener capacidad de reducir el contagio”. 

Sin embargo, una investigación del Imperial College London (cuyas conclusiones previas fueron publicadas el 8 de julio) indica que “las personas completamente vacunadas pueden tener menos probabilidades que las personas no vacunadas de transmitir el virus a otras personas, debido a que tienen una carga viral más pequeña en promedio y, por lo tanto, es probable que expulsen menos virus”.

El 3 de septiembre, el presidente deslizó la idea de que los amparos obtenidos por menores para vacunarse son parte de una campaña. Cuestionado al respecto por la reportera Shaila Rosagel, de Grupo Healy, casualmente tenía lista hasta una gráfica de los amparos por estado, para demostrar que en CDMX, Edomex, Veracruz y Oaxaca se concentran la mayoría de los amparos.

Ya para el 7 de septiembre, el presidente anunció que enviarán un informe a la Suprema Corte de Justicia para explicar las características de las vacunas y lo que significa vacunar a menores pues dijo que identificaron que los jueces no tienen todos los elementos para actuar adecuadamente.

Nuevamente López-Gatell lo secundó: “(entre los jueces) existen elementos de confusión muy importantes de los aspectos técnicos de la salud pública; la vacunación contra Covid no es una vacunación que tenga como propósito la protección individual si no la protección poblacional”, dijo.

Si, como dice la citada investigación del Imperial College London, la vacuna reduce los contagios, ¿vacunar a los menores no ayuda a proteger al resto de la población? 

Ese día, Liliana Noble preguntó a Gatell si en México la Comisión Federal de Protección y Riesgos Sanitarios estaría dispuesta a avalar la vacuna de Pfizer para la población mayor a 16 años, como ya hizo la FDA en Estados Unidos.

Sin embargo, la vacuna Pfizer tiene aprobación de emergencia en México desde el 11 de diciembre de 2020 y la Cofepris amplió esa autorización a mayores de 12 años desde el 24 de junio de este año, como dijimos al inicio de este texto.

López-Gatell, en lugar de darle esta información a la reportera, inició una serie de declaraciones totalmente rebatibles.

Primero dijo que “hasta hoy, las agencias de salud pública del mundo, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, las agencias de distintos países europeos, los centros de control de enfermedades de Europa y de Estados Unidos entre algunas otras, mantienen la posición de que es importante llevar el orden de prevención de las personas de mayor edad hacia las personas de menor edad”. 

Pero la vacuna ya se aplica a menores de 18 años en 27 países. En América la aplican, entre otros, Cuba, Estados Unidos, Canadá y dos de los países a los que México les donó vacunas: Argentina y Paraguay. 

En Europa, Reino Unido avaló el uso de emergencia de Pfizer y Moderna para mayores de 16 años y aplica la vacuna a ese sector y a los menores con comorbilidades. España, Países Bajos, Alemania, Italia, Estonia, Dinamarca, Francia, Polonia y Rumania vacunan a mayores de 12 años. 

Si bien la OMS recomienda vacunar primero a la población mayor, también dice que la segunda prioridad es la población con comorbilidades (y así está diseñado el Plan Nacional de Vacunación); la OMS agrega que en la medida en que haya vacunas disponibles, deberá vacunarse a los menores de 18 años, priorizando a los que tengan comorbilidades. Y es justamente esa población la que está obteniendo amparos en México. 

Sobre las declaraciones de López-Gatell, el experto en políticas de salud pública Xavier Tello ha apuntado dos cosas. Tras las declaraciones del 17 de agosto, dijo en Twitter que desde hace muchos años no ha muerto un sólo menor de edad por sarampión en México, mientras que en el último año habían muerto, hasta ese día, más o menos 600 menores por COVID en todo el país.

Agregó que no hay epidemia de sarampión pero cada año hay campaña de vacunación contra esa enfermedad; en cambio, sí hay una epidemia de Covid y no se está vacunando a los menores. Por cierto, la cifra de muertes en ese sector ha aumentado a 835, 200 más en cuatro semanas. 

El 7 de septiembre, Xavier Tello apuntó que al decir que vacunar a un niño le quitan la vacuna a un adulto, Gatell demuestra “que no hay un plan para los menores. Nunca lo hubo ni lo habrá. Evidencia que desde diciembre del 2020, no han cambiado ni un ápice su metodología”.

En su cuenta de Twitter, agregó que la estrategia de vacunación se decidió por grupo de edad y no se han movido de allí: “Nunca incluyeron a adultos con factores de riesgo ni a trabajadores de la salud privados. Ignora el efecto de externalidad positiva de las vacunas al proteger precisamente a terceros con factores de riesgo. Pone de manifiesto que no hay más dosis disponibles, ni un plan para que haya más. Si se supone que tiene vacunada -como dice- a la mayoría de su población mayor de edad ¿cuál es el problema con obtener 28 millones de dosis extra? Simplemente no quieren pagarlas”.

¿Quién toma las decisiones en materia de COVID? ¿López-Gatell basado en la evidencia científica o el presidente aferrado a su plan de austeridad? Esta cronología de hechos deja ver que sí hubo un cambio de discurso, que ese cambio se impulsó desde la mañanera, con preguntas que resultaron muy convenientes (por no decir a modo) para implantar la idea de que vacunar a los menores de edad, más que una necesidad, es un nuevo enemigo de este gobierno, que como todos sus enemigos viene de afuera y como siempre, se reduce a algún poderoso ambicioso y vulgar al que sólo le importa el dinero.

Por Karina Almaraz
@almarazkari

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