Lo extraordinario del amparo

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De vez en vez, el juicio de amparo cobra notoriedad en los medios masivos de información, comúnmente porque a algún político no le gustó una suspensión de algún acto autoridad por parte de un juez de distrito y acude a los reflectores para quejarse de dicha suspensión, la cual termina cobrando notoriedad en la discusión pública

Ahora ese político fue el presidente de la República y esa suspensión fue en contra de las reformas a la Ley de la Industria Eléctrica. Y sí, ahora todo mundo tiene su opinión a favor o en contra del juez que concedió dicha suspensión. Pero ¿exactamente qué es el amparo y por qué, pese a ser uno de muchos instrumentos jurídicos con los que se puede controvertir una decisión, se convierte en algo tan sonado

El amparo es un juicio que inicia un particular –alguien como usted o como yo– para defenderse de una violación a sus derechos humanos reconocidos en la constitución o en los tratados internacionales que ha ratificado México. Dicha violación a los derechos humanos debe de ser cometida por una autoridad (o un particular que actúe como si fuera una autoridad), a través de una acción u omisión. Por ejemplo, si el Ministerio Público no investiga un delito teniendo la obligación de hacerlo (omisión) o me cobran una multa sin fundamento en la ley (acción) violan mis derechos. 

Este medio de defensa también procede en contra de normas jurídicas (leyes, reglamentos, acuerdos, etc.) que violan derechos humanos, lo cual es justo el caso notorio más reciente. El presidente presentó una iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, que fue aprobada en el Congreso de la Unión y finalmente publicada en el Diario Oficial de la Federación. Sin embargo, existen elementos para considerar que estas reformas pueden ser contrarias a la Constitución y con ello violar derechos humanos, por lo que un juez de distrito consideró adecuado suspender la aplicación de la ley en lo que se resuelve el juicio de amparo. 

Este no es el único instrumento para defender los derechos. En México existen varios recursos jurídicos para impugnar los actos contrarios a la legalidad, por ejemplo apelación, nulidad, revocación, queja, revisión, reclamación o inconformidad, entre otros. Pero la importancia del amparo radica que es un mecanismo extraordinario para evitar violaciones a la constitución. 

Dicho de otra manera, mientras los recursos ordinarios protegen a la ley, el amparo protege a la Constitución en contra de violaciones. Es la última línea de defensa. Solo se utiliza cuando todo lo demás ha fallado o cuando el peligro es tan inminente que no hay tiempo de nada más. 

El amparo puede ser presentado por dos vías, una indirecta y otra directa. La primera se tramita ante jueces de distrito y la segunda ante magistrados, y en ambos casos el juicio de amparo podría llegar hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Puede ser presentado por cualquier persona que tenga un interés jurídico en el asunto, esto es que la acción, omisión o norma jurídica que se combate afecta directamente alguno de sus derechos reconocidos en la Constitución. O por cualquier persona que tiene un interés legítimo respecto al bien o derecho que es objeto del acto de autoridad. 

¿Pero por qué es tan poderoso? ¿Por qué hasta el Presidente se queja si un amparo suspende una ley en la que él estaba interesado? Porque el amparo es un mecanismo de control para evitar que acciones, omisiones o normas jurídicas, vengan de donde vengan, contradigan el texto constitucional. Esta característica convierte a los jueces en algo más que “simples” solucionadores de litigios, los convierte en jueces constitucionales. De hecho, la propia constitución, a través de la ley reglamentaria de la materia, le da la facultad a los jueces constitucionales de destituir a los servidores públicos que no acaten sus resoluciones

¿Eso quiere decir que los jueces constitucionales pueden hacer todo lo que quieran e incluso suspender proyectos millonarios que beneficiarían a la nación a cambio del dinero cochino de las empresas extranjeras? No. 

Esto quiere decir que el Poder Judicial es uno de los tres poderes y, como tal, está sujeto al escrutinio de los gobernados y a los contrapesos institucionales de los otros dos poderes, siempre preservando la independencia judicial. 

En otras palabras, si alguien está inconforme con una suspensión otorgada durante un amparo, la cual no prejuzga el fondo del asunto solo le pone una pausa a la película para preservar la situación en lo que se decide quién tiene la razón, puede combatir dicha suspensión a través de los recursos previstos en la propia Ley de Amparo

¿El amparo está diseñado para ayudar solo a los ricos y poderosos? No. Está diseñado para ayudar a todas las personas que lo requieran. Existen miles de sentencias de amparo que han cambiado para bien la vida de gente sin poder ni dinero, pero con la Constitución de su lado. Estas personas han logrado a través del amparo que el Estado les repare el daño causado, todo gracias a un juez o jueza constitucional consciente de la importancia de su trabajo. 

Las sentencias de amparo que han mejorado la vida de las personas tiene que ver con un sinnúmero de materias tan diversas como: identidad de género y libre desarrollo de la personalidad (amparo 6/2018), perspectiva de género (amparo 554/2013), protección para niñas y niños frente al bullying (amparo 35/2014) o protección a la derecho a las salud (amparo 35/2014). 

¿El amparo es una extraordinaria herramienta para proteger los derechos humanos de todas las y los mexicanos? Sí. ¿El sistema jurídico requiere de la existencia de personas abogadas audaces y jueces pulcros? Sí. ¿Sobran? No. ¿Es nuestra tarea como personas ciudadanas pedir castigo para los jueces corruptos y proteger el trabajo de los jueces imparciales y honestos? Sí. ¿En ello nos estamos jugando nuestras propias libertades frente al poder del Estado? Sí. 

¿Cuál es el primer paso? Informarnos por nuestra cuenta y a través de distintas fuentes, qué es lo que realmente está pasando, porque quizá el político de la mañana solo está haciendo lo que hacen los políticos: llevando agua a su molino con intereses de corto plazo. Los verdaderos jueces constitucionales están por encima de los intereses de corto plazo, ellos piensan en tu derecho a vivir protegido por la Constitución. 

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