Celebridades

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En unos meses tendremos una de las elecciones más grandes de la historia de nuestro país. Serán miles de cargos serán disputados por las personas que aspiran a representarnos, a gobernarnos o simplemente a tener un salario. 

Y en esta elección, más que nunca, tendremos una amplia selección de celebridades que buscarán ganar el voto popular. 

Movimiento Ciudadano, por ejemplo, le dará la oportunidad a Paquita la del Barrio de ser diputada, quien admitió con candor que no tiene idea de lo que está haciendo, al reconocer que no sabe nada de política.

”Yo no sé a qué vengo aquí, ¿me entendieron? yo solo sé que hay personas detrás de mí que me van a enseñar a como manejar este asunto.”

La lista de personalidades que han decidido dar el brinco a la política es larga: está el actor que hacía de Kiko en el Chavo del 8, Lupita Jones la ex Miss Universo, que quiere ser gobernadora con el PAN, o Gabriela Goldsmith, quien busca ser diputada federal de Morena. 

También están luchadores como Blue Demon, que quiere ser alcalde de la mano del partido de Elba Ester Gordillo. Hay youtubers que se han vuelto famosos gracias a la mañaneras, como el llamado “falso pirata”, que asistió puntualmente todas las mañanas para hacerle preguntas a modo al presidente, y hoy quiere ser diputado federal por Morena.

El actor Alfredo Adame también quiere ser legislador, y espera que el partido de Gordillo lo postule, y con él habrá otras personas del mundo del deporte, la música, la actuación y demás que consideran que tienen lo que se requiere para mejorar al país.

Hay que decir que esto no es nuevo. Desde hace tiempo vemos que personas que son reconocidas en la farándula o los deportes quieren aportar desde el poder político. Lo vimos con Ana Guevara o con Sergio Mayer, que lograron puestos o cargos encumbrados por el hoy partido hoy gobernante. 

Y no es que eso esté mal. Todas las personas tenemos derecho a aspirar a cargos públicos y no hay ningún área profesional que no pueda aportar una visión fresca o novedosa a las políticas públicas. 

Sin embargo, aquí hay dos problemas. El primero, es la ingenuidad de muchas de estas personalidades al pensar que están siendo reclutados por su aporte social. La verdad de las cosas es que los partidos, en particular los pequeños como el PES o las Redes Progresistas, les dan cupo para pelear el registro. Necesitan cierta cantidad de votos para poder seguir recibiendo los millones de pesos que les entregamos a través de nuestros impuestos.

Es una jugosa recompensa, y aprovechar la fama ya creada de estas personas les puede garantizar su existencia política, así como engrosar las carteras de las y los líderes de estos pequeños partidos.

El otro problema es que nuestros “políticos profesionales” tampoco han demostrado gran altura de miras ni compromiso social. Congresistas y gobernantes, tanto federales como locales, una y otra vez nos han dejado claro que no entienden sus funciones ni responsabilidades, y han tenido una propensión histórica a la corrupción.

Un ejemplo de un político profesional que debería preocuparnos es Félix Salgado Macedonio, candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero. Salgado tiene un amplio historial de oportunismo político, cambiando de partido cada vez que le ha hecho falta, pero también acusaciones de corrupción. Mucho más grave que todo eso, ha sido señalado reiteradamente por abuso sexual. Es un ejemplo perfecto de la impunidad en México: a pesar de las evidencias, siempre fue protegido por otros poderosos, dejando a las víctimas en la indefensión.

Así, queda claro que no es en los partidos políticos en quienes debemos confiar para tener buenos candidatos y candidatas. No hay rigor ideológico ni análisis de capacidades; no hay interés en los perfiles para gobernar. No hay interés en sus antecedentes legales. Lo único que importa es que traigan votos.

Y es ahí donde nuestra responsabilidad como electores se vuelve crucial. Ya no podemos votar por un partido porque ninguno nos representa; tenemos que votar por gente que nos pueda dar confianza. 

Dependerá de la ciudadanía saber elegir a las personas mejor capacitadas. Debemos ser muy responsables al ir a votar, eligiendo a quienes realmente puedan hacer contrapesos de poder, proponer políticas públicas responsables y reorientar el rumbo de nuestra nación. No podemos votar por alguien porque canta bien, sino porque entiende los problemas de la sociedad.

Esta elección será histórica, en efecto. En nuestras manos está convertirla en un golpe de timón o en seguir hacia el naufragio.

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