Fantasma comunista

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Un fantasma recorre México. Es el fantasma del comunismo.

Pero como todos los fantasmas, no existe o solo lo hace en la imaginación de algunas personas. 

Sin embargo, esa fantasía motivó al coordinador de senadores del PAN, Julen Rementería, a hacer un evento con el partido de ultraderecha español VOX para unirse a la causa de proteger a nuestro país de esta espectral amenaza.

Es difícil saber si los firmantes de la carta, en su mayoría panistas, entienden realmente lo que es ese partido de España. De corte neofascista, su discurso está basado en limitar los derechos de las mujeres, atacar a las minorías sexuales, erradicar la migración y reivindicar la dictadura de Francisco Franco.

Lo que sí se puede saber es que los firmantes no entienden nada del momento político que vive México. Porque este tiene que ser uno de los mejores ejemplos de un error no forzado que han cometido los panistas en los últimos tiempos.

Es un error no forzado porque no había ninguna necesidad de hacerlo y no les trae absolutamente ningún beneficio. Cualquiera que piense como VOX ya iba a votar por el PAN, y el centro liberal que tan desesperadamente necesitan para crecer y volver al poder hoy los ve con desconcierto y hasta horror.

Además, han confirmado la caricatura que el presidente López Obrador ha hecho de ellos: conservadores, reaccionarios, anacrónicos. 

La absoluta falta de cálculo político de Rementería le ha infligido profundo daño a su causa. Además, la tibia y tardía respuesta del CEN de su partido ha fallado en deslindarse categóricamente del evento. El senador mismo se disculpó, pero ya era demasiado tarde.

Una cosa era cierta en su mensaje: México no es ni será nunca comunista. Pero no porque ellos lo digan, sino porque simplemente no es posible. En el mundo globalizado, con una economía que supuestamente ya no es neoliberal pero sigue idéntica a antes, implantar ese sistema de gobierno no tiene ninguna oportunidad.

Además, para que esa noción pudiera siquiera considerarse, primero se necesitaría algo que no hay aquí: a la izquierda.

Y quizá en el PAN no están poniendo mucha atención, pero toda la izquierda organizada está absolutamente secuestrada por el gobierno y Morena. 

Hace no mucho tiempo, gran parte de quienes hoy nos gobiernan eran ambientalistas que se movilizaban para detener lo que consideraban un ecocidio en el lago de Texcoco.

Hoy, miran complacientes cómo se destruyen manglares para hacer refinerías de petróleo; ven con entusiasmo el combate a las energías limpias y miran con desinterés los asesinatos contra personas que defienden el medio ambiente.

Antes, ante los asesinatos de periodistas, se movilizaban para exigir justicia, demandaban que las autoridades rindieran cuentas, que no hubiera impunidad. Ahora, con 22 comunicadores muertos y un hostigamiento constante a la prensa, guardan silencio.

En alguna época celebraban que los medios investigaran y expusieran casos de corrupción. Hoy, en este gobierno, es una conspiración de la prensa conservadora. 

Las feministas se movilizaban protestando contra el feminicidio, demandando seguridad. Ahora, gran parte de las activistas históricas guardan silencio ante el aumento de este tipo de asesinatos e incluso denuncian a las mujeres más jóvenes por protestar. Tuvo que ser la Suprema Corte de Justicia de la Nación la que avanzara el tema de la interrupción del embarazo, ante el abandono del gobierno sobre el tema.

Y la migración. Bueno, VOX estaría orgulloso de ver cómo tratamos a los migrantes. Activistas como el Padre Solalinde denunciaban con valor y energía los abusos a quienes cruzaban nuestras tierras buscando refugio en tiempos de Peña Nieto. ¿Qué vemos hoy?

Vemos los horrores que condenaban antes, pero ahora “son usados para golpear al gobierno”. La militarización de la frontera también haría muy feliz a Donald Trump, con quien se acordó esta política.

¿Y la izquierda? Silenciada. Han abandonado todas sus convicciones para defender un proyecto de nación que jamás les representó.

Así que el PAN y VOX no tienen nada de qué preocuparse. México no sólo nunca será comunista. 

Como vamos, nunca será gobernado por la izquierda.

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