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Construir la paz

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Cada 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz. Como la mayoría de las celebraciones o conmemoraciones se estableció como un llamado, en este caso a una jornada de no violencia: cesar durante un día los conflictos armados entre pueblos o países.

Respetar 24 horas un alto al fuego y tomar ese freno como una oportunidad de paz para las naciones en conflicto. Lamentablemente hablar de la paz mundial se toma como un objetivo utópico, idealista y hasta ingenuo.

Vivimos en un mundo convulsionado en el que la paz es urgente no solo desde las acciones y decisiones de los grandes líderes. Construir la paz se logra desde las acciones personales y cotidianas.

Por ello hoy quiero hablarte de la cultura de paz.

Pero, ¿qué es la cultura de paz? Puede que te suene complicado, pero realmente no lo es. Una de las definiciones más exactas y sencillas que he leído define que la cultura de paz es una cultura de sana convivencia. De verdad, no es utópico, pero sí requiere de las acciones de todas las personas.

Primero, es importante tener claro que hablar de paz por supuesto implica hablar de conflicto y no es pensar en que no los haya. Uno de los fundadores y protagonistas de los estudios sobre la paz, el sociólogo Johan Galtung, define el conflicto como la fuerza motriz del proceso de desarrollo y de la construcción de la paz. Para él, el conflicto es crisis y oportunidad. El conflicto es un hecho natural, estructural y permanente en el ser.

No hay que evitar ni evadir el conflicto: es cuestión de vivir en conciencia de que los conflictos son inevitables, el enfoque es cómo los abordamos y qué fin les damos.

La cultura de paz privilegia el diálogo y la negociación. La forma básica de toda convivencia, que son las relaciones interpersonales, es buscar soluciones desde el respeto y la empatía, erradicar la visión egocentrista de defender solo mis intereses.

Para alcanzar la paz es fundamental reconocernos entre nosotros; validar la perspectiva y necesidades del otro.

Si quieres la paz prepárate para la paz, decía Galtung. El principio básico de la cultura de paz es la justicia. Te doy un ejemplo simple: el tránsito que vivimos a diario: el famoso uno y uno. No importa que yo circule por la calle que tiene preferencia, si hay una incorporación lo justo es pasar uno de una calle y otro de la otra.

No podemos hablar de lograr la paz sin garantizar la justicia, desde lo personal y simple como el ejemplo que te daba con lo del tránsito hasta la obligación de los gobiernos: procurar justicia desde la preservación del Estado de derecho que no solo es hacer cumplir la ley, sino cumplirla; no puede un gobierno exigir lo que no da, es incongruente.

Garantizar justicia es garantizar la seguridad, pero la cultura de paz no se trata de “abrazos y no balazos”. Nuevamente cito a Galtung: “el fracaso en la transformación del conflicto es lo que conduce a la violencia”.

Se trata de respetar y aplicar la ley al mismo tiempo que se trabaja la raíz de los problemas. No se puede aspirar a la paz sin un gobierno justo que garantice la igualdad de oportunidades en educación, salud, acceso a un trabajo digno; dar herramientas y no sólo dádivas porque un día será imposible pagarlas.

No se puede hablar de paz cuando desde el gobierno se polariza y se incita al encono y la división. La paz se construye con acciones; la paz la construimos todos.

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