En campaña

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Faltan menos de tres meses para la elección más grande de la historia. 15 gubernaturas y unos veinte mil cargos estarán en juego, entre diputaciones y alcaldías. Morena lleva la delantera en términos generales, y por lo mismo es el partido que enfrenta el mayor desafío: mantener su dominancia nacional.

Y si bien el presidente tiene una muy alta aceptación en las encuestas, hay un problema: él no estará en las boletas. Podrá hacer política y campaña desde su posición, aunque la ley no lo permita, pero aún así no será por él por quién la gente votará.

López Obrador fue el tractor que arrastró millones de votos para los diputados y senadores de su partido, dándole la mayoría que hoy disfruta y que le permite aprobar leyes “sin cambiar una coma” en el legislativo. Hace muchos años que eso no sucedía.

Entonces ese es el desafío: Morena no puede sacar menos porcentaje de votos que los que obtuvo, porque cualquier caída sería un retroceso. Con todo, hoy pueden estar razonablemente optimistas, ya que siguen a la cabeza en la mayor parte de las plazas. Eso ha empujado a alianzas que antes eran imposibles entre partidos de oposición.

Pero hay que fijarse bien en lo que dicen los números. Porque así como el presidente mantiene un gran apoyo como personaje, cuando vemos la aprobación de las políticas públicas específicas los números no son tan contundentes. Ya sea en empleo, manejo de la crisis del coronavirus o en seguridad, los datos de diversas encuestas no son tan positivos. 

Es cierto que cada encuesta tiene variaciones, pero podemos determinar ciertas tendencias. 

Lo que esto nos dice es lo siguiente: en muchos estados, al hacerse sondeos, Morena es el claro favorito. Pero esa misma encuesta, al incluir los nombres de los y las candidatas propuestas, cambian. A veces mucho, a veces menos, pero sí nos muestra algo: las personas importan.

Tenemos candidatos que nos dan mucho de qué hablar. Por supuesto el que ha dominado la conversación, sobre todo en el contexto del Día Internacional de la Mujer, es Félix Salgado Macedonio.

El candidato acusado de abuso sexual sigue adelante las encuestas, y al final ya vimos que la intentona de muchos sectores de removerlo fue un fracaso: hoy es el abanderado legal de Morena. Pero enfrentará el problema de que este tema dominará el debate público en Guerrero. No podrá evitar que en los debates y entrevistas, esto brinque una y otra vez en la discusión. Eso quizá no lo haga perder, pero sin duda será el tema de la campaña.


Las acusaciones que pesaron sobre él causaron una revuelta al interior de su partido, y mostraron una fractura profunda entre las mujeres y los hombres de Morena, incluyendo al presidente López Obrador. Ellos lo defendieron todo lo que pudieron, ante la movilización de ellas por no tener un gobernador acusado de violación. Sin su presión, hoy sin duda seguiría siendo el candidato.

Está también el caso de Clara Luz Flores Carrales, en Nuevo León. Ella era, hasta hace muy poco tiempo, una firme representante del llamado “PRIAN”, pero ha resurgido como flamante rostro de la Cuarta Transformación. Y cualquiera que esté poniendo atención sabe que una enorme parte de Morena perteneció antes al PRI, PRD o PAN, aunque ahora purificados como emblemas democráticos. Con todo, su reciente pertenencia al prianismo será un tema a atender.

En Baja California, Jorge Hank Rohn va por el PES, en competencia directa a Morena. Es el hijo del legendario Carlos Hank, un polémico empresario y fundador del Grupo Atlacomulco del cual surgieron figuras como Arturo Montiel y el propio Enrique Peña Nieto. Otro converso de último minuto.

Tenemos también a Alfonso Durazo compitiendo por Sonora con la promesa de regresar la paz y seguridad al estado, algo que no logró cumplir en los dos años que estuvo a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública en el gobierno de Andrés Manuel.

Están otras figuras como Layda Sansores por Campeche y el hermano de Ricardo Monreal, David, disputando el gobierno de Zacatecas.

Nombres y personajes polémicos que tienen tres meses para superar las debilidades de sus historias, imponer sus propuestas, si es que las tienen, y enfrentar a sus oponentes, quienes aprovecharán cualquier error o controversia pasada para atacarles. 

En efecto, hoy Morena lleva la mano. Además, tiene todo el aparato de un gobierno para empujar a sus aspirantes. Eso, en un país con una profunda cultura de voto corporativo, es muy importante. 

Pero la lección que nos deja la forma en que se han definido las candidaturas, es que simplemente no hemos logrado construir una clase política con convicciones. Brincan de un lado al otro, buscando la posición y no la construcción de las ideas. 

Y ese fracaso es de toda la sociedad mexicana. 

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