Inclusión financiera de las mujeres para construir un país de clase media

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En el mundo hay 1,700 millones de personas que no tienen acceso al sistema bancario, el 65% de ellas son mujeres. Y solamente 15% de las mujeres tienen acceso a créditos, lo que les impide emprender negocios o enfrentar emergencias.

Sin embargo, hay zonas del mundo en donde la inclusión financiera es muy alta, como, por ejemplo, la zona euro en donde 95% de la población tiene acceso a estos servicios. Y se trata de un círculo virtuoso, entre más acceso al sistema financiero, mayor riqueza y viceversa.

En México, la última encuesta de inclusión financiera reveló que alrededor de 68% de los adultos tiene acceso a al menos un producto financiero, es decir, una cuenta de ahorros, una tarjeta de débito o crédito, etcétera.

Como se puede observar, nuestro país está rezagado con respecto a los países ricos, este rezago tiene repercusiones tanto a nivel macro como microeconómico.

A nivel país, las oportunidades para captar inversiones son menores cuando no toda la población tiene acceso a los servicios bancarios y la economía informal es la que predomina.

Desde el punto de vista individual, cuando las personas no tienen acceso a los servicios financieros tienen menos posibilidades de invertir en algún emprendimiento o en salud y educación.

Como en todos los aspectos, la brecha de género también es muy amplia en nuestro país en lo que se refiere a la bancarización de la población. Solamente 65% de las mujeres cuentan con al menos un producto financiero, mientras que 71% de los hombres tienen acceso a estos servicios.

¿Por qué es importante que las mujeres tengan acceso a los servicios financieros? Existe evidencia alrededor del mundo que indica que cuando las mujeres cuentan con acceso a servicios financieros son más proclives a invertir en la educación, alimentación y salud de sus hijos lo que contribuye a romper el ciclo de la pobreza.

Diversas investigaciones sugieren que el acceso financiero de las mujeres jefas de hogar repercute en un incremento en los niveles de escolaridad de sus hijos y esto contribuye a la movilidad social. Es decir, los hijos de estas mujeres pueden alcanzar una posición educativa y socioeconómica mejor que la de su madre.

De acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, en México 17% de los ahorros de las mujeres se destinan a cubrir gastos de educación, mientras que los hombres invierten solamente 12% de sus ahorros en este rubro. Lo mismo ocurre con los préstamos, son más las mujeres que los hombres quienes los usan para financiar la educación de sus hijos.

Pero ¿qué se requiere para que la población tenga más acceso a los servicios financieros? Por una parte, es necesario fortalecer la educación financiera de la población, generar más empleos formales e incrementar la cobertura regional de los servicios financieros ya que hoy por hoy solamente 77.6  por ciento de los municipios del país cuentan con al menos un punto de acceso a depósitos o retiros.

Darles acceso a las mujeres al sistema financiero significa mejorar sus condiciones de vida y las de sus hijos abriendo la posibilidad para que puedan gozar de una mejor salud y alimentación así como estudiar y salir de la pobreza.

Otro título de la autora: La innovación: apuesta por el futuro

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