A Fondo
Foto: Gabriela Pérez Montiel/Cuartoscuro
Fake news y el retorno de las epidemias 🤦
A Fondo
Fake news y el retorno de las epidemias 🤦
El cuerpo combate virus solo... ¿en serio?
13 Feb | 2019
Por: Elena Rivero Rojas
Muy Cierto
Fake news y el retorno de las epidemias 🤦
El cuerpo combate virus solo... ¿en serio?
Feb 13, 2019
por: Elena Rivero Rojas
Muy Cierto
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“Pensamos que el organismo humano, como el de todos los seres y en especial, mamíferos, por configuración genética y adaptación, no requiere la intromisión de microorganismos que pudieran desatar alguna enfermedad en pequeña escala para fortalecer las defensas, ya que el cuerpo, por sí mismo, es un sistema inteligente y preparado para combatir todo ataque de virus y bacterias”, señaló Liz Snajer, una mujer de 39 años de la Ciudad de México y miembro del movimiento anti vacunas.

El caso más reciente, en México, fue el de una mujer perteneciente a este movimiento y quien contrajo sarampión, enfermedad que ya había sido erradicada en nuestro país gracias a las campañas de vacunación. Esta ciudadana, residente en la Ciudad de México, contagió a su hijo (de un año) y a la persona que cuidaba del menor (una mujer de 48 años), lo cual muestra que esta decisión no sólo afecta al individuo que adopta esta medida, sino a todos los que la rodean.

Así como Snajer y la mujer que contagió a su hijo, hay cientos de personas pertenecientes a este grupo que pretenden convencer a las personas de que no se vacunen, pues consideran que las secuelas tras la inyección son peores que las de la enfermedad que se busca prevenir, como lo muestra el reporte Los antivacunas, el movimiento que está matando.

Ante esta situación, la Secretaría de Salud  ha señalado la importancia de no creer en las publicaciones que circulan en redes sociales en contra de las vacunas como una forma de protección y que las ven como un peligro. Omar Enriquez, infectólogo pediatra del Hospital General de Occidente, señaló que estos rumores son producto de la desinformación y pueden tener consecuencias graves en la salud de la población; las complicaciones implicarán que los enfermos tengan que hospitalizarse y, en casos extremos, podría provocar la muerte.

¿Cómo actúan los antivacunas?

Los opositores de la vacunación invitan a la población a que rechacen este método exagerando los efectos secundarios que tienen, minimizando la efectividad de la inmunización o infundiendo miedo hacia “lo químico”.

Una táctica común que utilizan estos grupos es enumerar los ingredientes de las vacunas y deja que el desconocimiento de las sustancias provoque temor en la sociedad. Por ejemplo, difundieron que uno de los conservadores que tenían las vacunas es el timerosal y que éste se compone con un átomo de mercurio.

Y sí, tienen etilmercurio, que es eliminado por el organismo; a diferencia del metilmercurio, que es dañino; por cierto, ¿sabes qué alimento tiene metilmercurio y seguro lo consumes? El atún. Otro alimento que contiene sustancias peligrosas para la salud son las ricas papas a la francesa; están compuestas por dos de los elementos más volátiles en el mundo: el Cloro (Cl) y el sodio (Na).

¿Qué sucede detrás de esta controversia?

El fácil acceso e interconexión del internet permiten que cualquier narración, tanto real como falsa, pueda difundirse entre la población. La forma más común de influir en las personas con ideas erróneas es generando incertidumbre y controversia sobre afirmaciones oficiales, favoreciendo la teoría de conspiración, de acuerdo con el reporte Lo fácil que es crear mala ciencia e influir en la opinión pública.

Los ciudadanos navegan en un sistema en línea que es usado para publicar información cierta, pero también falsa. Este medio es utilizado por individuos que pretenden difundir notas erróneas y deteriorar la confianza en las fuentes tradicionales de información, según el estudio Fake news, conspiracy theories and lies. Esta acción ha resultado en que nos cuestionemos la realidad y veracidad de la mayoría de los datos.

El aspecto más preocupante de esta tendencia es que las teorías de conspiración se están normalizando e incorporando en las conversaciones cotidianas. Esta característica la han aprovechado grupos provocadores para crecer mundialmente y para legitimar, sigilosamente, sus causas mediante una red borrosa de asociaciones que esparcen la información falsa a un volumen y velocidad inimaginables.

¿Cómo sucede este fenómeno?

Toda teoría requiere un consenso resultado de un debate científico en el cual, ciertos investigadores están a favor de la hipótesis “A” y otros defienden la hipótesis “B”; cada suposición cuenta con argumentos que justifican su punto de vista.

Ambas hipótesis son sometidas a diversas pruebas y, en cada ronda de experimentos, se va descartando la viabilidad de cada proposición hasta llegar a un acuerdo sobre cuál es la que cuenta con más elementos verificables, replicables y certeros.  

Los grupos que pretenden difundir comunicados falsos sólo toman en cuenta los razonamientos que defienden su visión y aseguran que se basan en información científica pero no aclaran que esos reportes formaron parte de un debate entre expertos en el tema, quienes terminaron por descartar la hipótesis que estos grupos desean propagar. Este fenómeno se llama falacia de la evidencia incompleta o cherry picking como se muestra en la siguiente gráfica.

¿Qué sigue?

El problema de la desinformación en internet se combate desde dos lados: el lado de la oferta y el lado de la demanda. Por un lado, desde la oferta de noticias, será necesario desarrollar pautas y normas claras que regulen la publicación de contenido en internet, como regulaciones económicas y leyes civiles, como las leyes de derechos de propiedad y marcas registradas.

Por otro lado, desde la demanda de conocimiento, debemos asegurarnos que la información que recibimos es transparente y puede ser corroborada; también será necesario cuestionar con mayor rigurosidad las ideas, promovidas por la publicidad y los datos que sean anónimos; así como evitar compartir toda la información que tenemos a nuestro alcance sin antes comprobar su veracidad.

 



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