A Fondo
Foto: Gabriel Pichardo
Una pequeña Haití fronteriza
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Una pequeña Haití fronteriza
¿Cómo se formó esta comunidad en Tijuana?
06 Dic | 2018
Por: Juan Luis García
Parcialmente Cierto
Una pequeña Haití fronteriza
¿Cómo se formó esta comunidad en Tijuana?
Dic 06, 2018
por: Juan Luis García
Parcialmente Cierto
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El restaurante Labadee ofrece a los comensales el sabor de Haití. El pequeño lugar que lleva el nombre de una playa turística de la isla es un centro de reunión de la comunidad caribeña que se asentó en Tijuana hace unos cuantos años, a cuatro mil 700 kilómetros de su hogar.

Foto: Gabriel Pichardo

Aunque aún no habla español, Teresa es la responsable de que la comida del día salga rica para que los clientes regresen. Platillos elaborados con una base de arroz y cierto picante, acompañados por manitas de puerco o pollo, y guarniciones de frijol y plátanos fritos dan vida a un pedazo de la isla en Tijuana.

Foto: Gabriel Pichardo

Como Teresa, otros tres mil 400 haitianos viven en Baja California (75% de ellos en Tijuana). Han hecho comunidad y formado hogar, una Pequeña Haití, como se le conoce a la zona en la que viven, desde hace dos años, que llegó un gran éxodo de migrantes caribeños buscando cruzar a Estados Unidos. Unos pocos lo lograron y el resto se quedó en México.

Haití fue azotado en los últimos años por catástrofes naturales. En el 2010 un terremoto con epicentro a 15 kilómetros de Haití dejó alrededor de 300 mil muertos e innumerables daños materiales.

Después del sismo, el entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, suspendió las deportaciones de haitianos indocumentados, por considerar que sus vidas correrían peligro, lo que se conoció como Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés).

Los haitianos dejaron de ser deportados de manera inmediata si cruzaban ilegalmente a los Estados Unidos.  Tenían derecho a acudir a una corte y la mayoría obtenía un permiso temporal de tres años para quedarse por las razones humanitarias que azotaban a la isla.  

Obama cambió de parecer en septiembre del 2016, cuando una ola de migrantes se acumuló en Tijuana con miras a cruzar a los Estados Unidos.

“En mayo de 2016, las autoridades locales y organizaciones sociales en Tijuana detectaron la presencia de centenares de solicitantes de asilo extranjeros formados en la frontera con Estados Unidos”, dice el informe Migrantes Haitianos y Centroamericanos en Tijuana, Baja California, realizado por el Colegio de la Frontera Norte (Colef) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

“Debido a que las autoridades estadounidenses tardaban horas o días en recibirlos, se veían obligados a esperar a la intemperie. Esta fue la razón por la que la Casa del Migrante e Instituto Madre Assunta —dos albergues con una larga tradición de protección y atención a la población migrante— les ofrecieron inicialmente hospedarlos temporalmente”, continúa el mismo documento.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que terminaría el TPS, con el que alrededor de 60 mil haitianos que viven y trabajan en Estados Unidos, estarían en riesgo de ser deportados. Aún así, Trump pretende que el TPS acabe de manera oficial y definitiva en julio 2019, pero un Juez federal bloqueó provisionalmente la medida el pasado octubre.

Algunos caribeños cuentan con educación universitaria, dijo a Cuestione Víctor Clark Alfaro, investigador de la Universidad de San Diego. Una condición que les ha hecho más fácil insertarse.

Sigue el éxodo a cuentagotas

Los migrantes no paran de llegar a esta ciudad fronteriza. Tony Mellien es de Haití, pero no llegó hace dos años, sino a finales de noviembre con miras a trabajar. "Trabajo de lo que sea", dijo con entusiasmo.

Foto: Gabriel Pichardo

El arribo de unos siete mil migrantes centroamericanos a Tijuana ha levantado comparaciones con la llegada de los haitianos a la ciudad.

“No lo quiero idealizar, pero es una población que no quiere tener problemas con nadie”, dijo Víctor Clark, quien aseguró que muchos de los centroamericanos que llegaron antes de la Caravana Migrante, también se han integrado a la sociedad tijuanense.  

Desde su restaurante, en un ambiente en el que entran y salen haitianos, Teresa parece convencida de que esta población ya son parte de la frontera. “Ya están integrados con los mexicanos. Hay muchos niños haitianos-mexicanos que han nacido y seguirán naciendo aquí”, y sonríe.



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