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La polémica historia de Carlos Romero Deschamps y el sindicato de Pemex
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La polémica historia de Carlos Romero Deschamps y el sindicato de Pemex
Líder sindical, en la cuerda floja
30 Jul | 2019
Por: Redacción
Muy Cierto
La polémica historia de Carlos Romero Deschamps y el sindicato de Pemex
Líder sindical, en la cuerda floja
Jul 30, 2019
por: Redacción
Muy Cierto
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De político del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a líder sindical de Petróleos Mexicanos (Pemex), Carlos Romero Deschamps ha construido sexenio tras sexenio fortuna y poder para él y su familia a través -según diversas acusaciones- de actos de corrupción con los gobiernos en turno. 

Este 2019, Romero Deschamps carga sobre sí nuevas acusaciones: la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó dos denuncias contra él y sus hijos por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito

El líder sindicalista se amparó contra cualquier orden de aprehensión pero hasta ahora, según reveló  El Universal, la Fiscalía General de la República (FGR) no ha emprendido ninguna acción para detenerlo; además, sigue en la secretaría general que ha ocupado por casi tres décadas y conserva su lugar en el gremio. 

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Impunidad

Romero Deschamps se convirtió en secretario general del Sindicato de Trabajadores de Petroleros de la República Mexicana (STPRM) en 1993. Su antecesor, Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, dejó el cargo luego de ser llevado a la cárcel acusado de homicidio y acopio de armas; esta acusación vino cuando Carlos Salinas de Gortari (que pretendía privatizar Pemex) asumió el cargo de presidente. 

Antes, Romero Deschamps había ocupado distintos cargos como miembro del PRI: fue tres veces diputado (1979-1982, 1991-1994 y 2000-2003) y dos senador (1994-2000 y 2012-2018).

Siete años después de convertirse en líder petrolero (2000), se le acusó de recibir durante la gestión de Ernesto Zedillo Ponce, 640 millones de pesos en apoyos sindicales que presuntamente fueron desviados a la campaña del entonces candidato priísta presidencial: Francisco Labastida.

A este caso se le conoció como el Pemexgate y fue investigado por la Procuraduría General de la República bajo el delito de peculado electoral, pero en 2011, las autoridades judiciales establecieron que el delito había prescrito y dejaron libre de todo cargo al líder sindical.

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Además, revelaciones periodísticas han señalado, a lo largo de los últimos años, que la riqueza de Romero Deschamps ha ido en aumento: en 2008, el diario Reforma publicó fotos en la que se le ve con relojes de 40 mil pesos y paseando en un yate que se supone es de su propiedad. 

En 2012, ese mismo diario reveló que la hija de Romero Deschamps, Paulina Romero, presumía bolsos con costos de hasta 50 mil pesos y otros lujos, como viajes en aviones privados, paseos en yates y comidas en restaurantes costosos, cuando el sindicalista percibía menos de 25 mil pesos al mes; y en 2013, se supo que su hijo, José Carlos Romero, era propietario de un complejo residencial con valor de siete mil dólares.

En febrero pasado, la senadora Verónica Delgadillo y el senador Samuel García denunciaron ante la FGR a Romero Deschamps por enriquecimiento ilícito, robo de combustible, secuestro, venta de plazas, desvío de recursos, delincuencia organizada, peculado, nepotismo, operación con recursos de procedencia ilícita, así como evasión y defraudación fiscal.

Y, según reveló Reforma, cinco meses antes de que concluyera el sexenio de Enrique Peña Nieto, el gobierno le entregó al líder sindical más de 353 millones de pesos en apoyos sindicales, pero sólo ha podido comprobar gastos por 69.7 millones de pesos. ¿Se habrá repetido el llamado Pemexgate?

Deschamps, en suspenso 

Luego de que se diera a conocer que Deschamps habría incurrido en delitos como lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, el Frente Nacional Petrolero (ala disidente del STPRM) anunció que integrantes, sin precisar cifra, de las 36 secciones del Sindicato votaron a favor de expulsar a Romero Deschamps del sindicato y nombraron a Sergio Carlos Moreno, líder de ese grupo, como el nuevo representante.

¿Esto significa que Romero Deschamps ya fue destituido?

No. El Frente es un grupo disidente al interior del sindicato con voz y voto, pero sus decisiones tienen que ser avaladas por la representación sindical, que también ha sido exhibido en la prensa por la falta de transparencia en sus contratos y gastos excesivos.

Por ejemplo, en marzo pasado el STPRM (con más de 93 mil personas afiliadas en activo y 52 mil jubiladas) rechazó una orden del Instituto Nacional de Acceso a la Información para que hiciera público sus contratos, gastos, resultados de auditorías y destino de recursos públicos.  

El diario Reforma hizo público el 23 de julio que el sindicato gastó 25.6 millones de pesos (destinados a Pemex) para remodelar un deportivo, que lleva el nombre de su líder. 

Al cierre de esta edición, el Comité General del Sindicato, conformado por siete secretarías, todas ocupadas por hombres, no había informado formalmente sobre si avala o no la expulsión de Romero Deschamps.

¿Por qué debería importarnos? 

Mientras el sindicato oculta el destino del dinero que recibe, quien pierde es la ciudadanía que paga impuestos. En 2006, las ventas de Pemex equivalían al 7.6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, pero con el paso de los años la producción de la empresa petrolera decayó hasta aportar, en 2018, 3.5% según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 

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A fin de hacer a Pemex más rentable, el gobierno toma decisiones que nos afectan en el bolsillo: dirige parte del presupuesto federal a los gastos de Pemex y el petróleo sube sus precios. En consecuencia, aumentan los costos de la gasolina así como los precios de varios productos de la canasta básica

En caso de que las acusaciones sean ciertas, ¿estás de acuerdo con que las personas que trabajan paguen los caprichos de un hombre que más que representar a las y los trabajadores obedece a un grupo político en el gobierno? 

 



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