COVID-19 exhibe abandono a trabajadoras sexuales

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Y sus condiciones se agravaron

Elvira no cree en los reportes sobre COVID-19 que diariamente ofrece el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell. No entiende por qué habla del aplanamiento de la curva. Se pregunta de dónde saca que hay menos casos de coronavirus.

“Vi morir a gente en sillas esperando en los hospitales; a otros los vi morir entrando… vi morir a Jaime poco a poco”, dice Elvira Madrid Romero, presidenta de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez A.C. Asociación que apoya a trabajadoras sexuales.

En el expediente de Jaime Alberto Montejo Bohorquez, su esposo, se señala que falleció a las 03:00 horas del pasado 5 de mayo, a consecuencia del SARS-CoV-2.

Ese día, el reporte de la Secretaría de Salud indicó que había 26,025 casos y 2,507 defunciones por COVID-19. 85 días después las estadísticas dan cuenta de 402,697 contagios y 44,876 muertes

Agonía de hospital en hospital

La situación de Jaime empeoró a principios de mayo. En tres días “acudimos a 18 hospitales, tanto públicos como privados. Fue una situación desesperante”, recordó.

“A mí, cruelmente, me dijeron en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER): ‘Si usted lo deja aquí es para intubar y que se muera’”.

Con un reporte de neumonía aguda, Jaime Montejo fue aceptado en el Hospital General de México “Eduardo Liceaga”, en el que, dijeron desde el 8 de abril, habilitaron áreas COVID para atender la emergencia sanitaria.

“Con tanto cinismo mienten. Al presidente no le importa nada, vive en su fantasía, dice que no hay desempleo… y el cinismo de López-Gatell, si lo tuviera de frente lo escupía porque siempre dice que hay tantas camas y no es verdad”.

Elvira aseguró que su paciente enfrentó falta de medicamentos, de personal médico. “Entendí que cuando había una cama desocupada era porque acababa de morir alguien. Esperabas, entonces, sólo que tu familiar muriera”.

Falleció Jaime; mientras ella debió de enfrentar una batalla en casa para restablecerse.  “En mi reporte me pusieron que tuve neumonía. Ni siquiera soy una estadística. No me hospitalizaron”.

Un sobrino que acompañó a la pareja en la búsqueda de un hospital para Jaime, se contagió y, a su vez, le pasó el virus a su esposa.

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No les importamos

La historia de Elvira y Jaime es conocida por los rumbos de La Merced, Tlalpan, Sullivan… llega hasta España e Italia por su lucha contra la trata y la defensa de los derechos de las y los trabajadores sexuales. El pasado 26 de julio la asociación cumplió 25 años de labor.

El 1 de abril, en la Gaceta Oficial capitalina se publicó el acuerdo de acciones extraordinarias ante la Declaratoria de Emergencia Sanitaria. Se anunció la suspensión de actividades no esenciales y entre ellas estaba el cierre de hoteles.

“Para esas fechas teníamos antecedentes de lo que estaba pasando en España e Italia, allá hay compañeras que nos compartieron su situación y cómo se agravaba la parte económica”, dijo la también socióloga

La asociación hizo saber a las autoridades que el cierre de algunos hoteles representaba para las trabajadoras sexuales la falta de un lugar de trabajo y en muchas de ellas quedarse sin casa. 

Ante la lentitud de respuesta por parte del gobierno capitalino, Elvira y Jaime se organizaron para brindar alimentos a personas que lo necesitaran. “Algo nos quedó más claro: al Gobierno no le importamos”.

Se levantaron campamentos improvisados con cartón y plástico. “Tuvimos que comprar cobijas… hubo compañeras que hasta con niños estaban durmiendo en la calle. Y no tenían información de qué hacer, cómo cuidarse”.

¿Cómo sobrevivir al SARS-CoV-2? “No sé. Muchas compañeras fallecieron y otras lograron salvarse, pero realmente la situación era muy crítica. Es muy fácil: ‘Quédate en casa’; pero cuando se vive al día no hay de otra, o trabajas o te mueres de COVID-19 o te mueres de hambre”.

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¿Y los apoyos ofrecidos por el gobierno?

La Secretaría de Inclusión y Bienestar Social (SIBISO) dio a conocer en abril la entrega de un apoyo económico a trabajadoras sexuales, que consistió en una tarjeta electrónica con chip y banda magnética.

“El gobierno había prometido una tarjeta que nos iba a dar con un recurso equivalente a lo del seguro de desempleo, dos mil 300 pesos por seis meses y resultó una burla”, señaló Elvira.

En la Ciudad de México se cuenta con datos de siete mil 500 sexoservidoras. Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez A.C. entregó dos mil expedientes, pero sólo recibieron tarjetas mil ocho personas registradas.

“Les dieron un apoyo por mil pesos. No llegó a todas las compañeras ni toda la cantidad, inclusive, a la fecha siguen esperando la tarjeta. A otras les depositaron 37 pesos”, señaló la activista.

También les ofrecieron la entrega de 300 despensas, “sobre todo para las señoras de la tercera edad… Nos citaron a las 10 de la mañana y llegaron a las cinco de la tarde. Y ahí nos tuvieron como limosneras para la entrega de una pinche despensa, que perdón, pero no tenía casi nada”.

La organización civil tuvo que ir a la Central de Abastos para comprar aceite, frijol, azúcar, jabón. “Importan más el Tren Maya, el aeropuerto, todos esos proyectos que tiene el presidente. Los de abajo no importamos”.

Elvira advierte que debido al coronavirus y la falta de dinero, se ha incrementado la prostitución en un 30%, incluso, muchas de las que se habían retirado, ya regresaron. “Ya habíamos roto esos esquemas de que la abuelita, la mamá, la tía y otra vez se está volviendo a dar”.
El gobierno presumió apoyos, ¿dónde quedó el dinero que aún no llega a las trabajadoras sexuales?

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