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El peligro de poner la ciencia al servicio de la ideología
México
El peligro de poner la ciencia al servicio de la ideología
Soberanía científica contra el progreso
20 May | 2020
Por: Mariangel Calderon
Muy Cierto
El peligro de poner la ciencia al servicio de la ideología
Soberanía científica contra el progreso
May 20, 2020
por: Mariangel Calderon
Muy Cierto
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Dotar a la ciencia de una carga ideológica al llamarla neoliberal, como lo hizo recientemente María Elena Álvarez-Buylla, directora General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), es “una afirmación sin ningún fundamento”, dijo a Cuestione  Rodrigo Salazar Elena, profesor e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso México). 

A Álvarez-Buylla le tocaba anunciar que el equipo de expertos del Conacyt trabajaba en el desarrollo de 700 equipos de respiración para atender a personas con COVID-19. 

Sin embargo, aprovechó para hablar de la “ciencia neoliberal” y acusó al sector privado de recibir transferencias millonarias sin articulación para el desarrollo científico, así como de aportar pocos recursos para el desarrollo de la ciencia en el país. También mencionó que la meta es tener una soberanía tecnológica, es decir, que México produzca la tecnología que consume. 

Acompañar la palabra ciencia del término neoliberal, “subyace en una ideología que ve negativamente el uso de recursos públicos en actividades privadas, pero eso no quiere decir que por definición representan corrupción”; además, deslegitima los esfuerzos de la comunidad científica en las administraciones anteriores para vincular conocimiento e investigación en ciencia y tecnología con las actividades económicas del sector privado,  puntualizó Salazar Elena.

Los riesgos de colocar a la ciencia como un asunto de ideologías, según el investigador, pueden ser los siguientes.

  1. Limita la participación del sector privado. En un plan de reestructuración del Conacyt presentado por Álvarez-Buylla, se señala la importancia de anteponer lo público y comunitario y a los intereses privados. Con esto, se limita la participación del sector privado, también interesado en apuntalar el desarrollo científico del país mediante la innovación. Algunos ejemplos de ciencia desarrollada en colaboración con la iniciativa privada es un medicamento para la atención del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), o el diseño de un dispositivo de inyección de insulina.
  2. Visión parcial. La ciencia se basa en datos, en confirmación de los hechos con una metodología científica y no en ideologías. La ciencia proporciona explicaciones para diferentes fenómenos, ya sean sociales, naturales, químicos o biológicos, por mencionar algunos, y la postura científica que gana es la que cuenta con mayores fundamentos y metodologías científicas. Una intervención ideológica gubernamental en el desarrollo para dicho sector en un país, podría inferir en que el Estado coloque a una teoría como la ganadora, lo que no necesariamente tiene que ver con los hechos científicamente irrefutables, lo que ofrecería una visión parcial de la ciencia.  
  3. Ciencia basada en los intereses del Estado. Que sea el Estado y no las necesidades de la sociedad mexicana quien defina el curso de las investigaciones científicas de un país. 
  4. Visión local de la ciencia. La promoción de una soberanía científica parte de la idea de que México tiene que desarrollar ciencia y tecnológica de manera autónoma, es decir, sin considerar otros avances que se generen de otras fuentes, como institutos de investigación internacional u otras organizaciones privadas. 

La ciencia no es una entidad homogénea y tiene muchas disciplinas. Hay algunas en las que la fuente de financiamiento y la articulación de la industria, Estado y ciencia es cercana, pero eso no ocurre en todas las áreas, dijo Siobhan Guerrero, Doctora en Filosofía de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en una entrevista con N+1

“No representan todas las prácticas científicas que hay, y tampoco es cierto que todos los científicos estén apegados a los intereses del mercado, por eso hay que ser cuidadosos al hablar de ciencia neoliberal”, agregó la especialista. 

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Ciencia e ideología, dos ingredientes aparte

El desarrollo científico se alimenta de investigaciones internacionales, también de los hallazgos de la iniciativa privada e institutos académicos, que en conjunto generan conocimiento que se traduce en beneficios para las personas, por lo que limitar este desarrollo sólo a los intereses gubernamentales, tamizados además por una postura ideológica, generaría rezagos a la ciencia que se desarrolla en el país, nos dice Salazar Elena.

El equilibrio entre las inversiones gubernamentales y privadas que se destinan a la ciencia, así como un vínculo con las instituciones encargadas del desarrollo de este sector en el país, garantizaría un mayor desarrollo tecnológico; sin embargo, en México esto no es así, puntualizó el investigador.

El Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental (GIDE), que es un indicador que mide la participación económica de la industria, el gobierno y la academia, comprueba lo dicho por Salazar Elena: desde 2015, los recursos que de destinan a la investigación científica, tanto de la iniciativa privada, como del gobierno, han ido a la baja. 

Aunque este año, el presupuesto del Programa Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (PCTI) incrementó en 7.45% (distribuido en 18 dependencias federales), 42% se fue a la Secretaría de Educación Pública, la cual rebasó en presupuesto al Conacyt por tres años consecutivos (2018-2020).

México rezagado

Con menos recursos, Álvarez-Buylla pretende que el organismo que dirige logre esta soberanía tecnológica, en la que México produciría la tecnología que consume y así evitaría la dependencia tecnológica. 

Esto debería implicar mayores inversiones gubernamentales en el sector; sin embargo, estas nunca han superado lo recomendado por la Ley de Ciencia y Tecnología, que señala que anualmente se debería gastar en ciencia el 1% del Producto Interno Bruto (PIB). 

En 2016, la proporción del Producto Interno Bruto en investigación y desarrollo fue de 0.48%, por debajo de países como Brasil y Argentina, de acuerdo con datos del Banco Mundial

Con menos recursos y una visión ideologizada de la ciencia, el panorama científico del país es incierto.



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