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¿Se puede dejar de medir el crecimiento económico para mejor medir el bienestar?
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¿Se puede dejar de medir el crecimiento económico para mejor medir el bienestar?
Eso quiere AMLO
21 May | 2020
Por: Andrei Vasquez
Muy Cierto
¿Se puede dejar de medir el crecimiento económico para mejor medir el bienestar?
Eso quiere AMLO
May 21, 2020
por: Andrei Vasquez
Muy Cierto
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Como si no fuera suficiente, los mexicanos nos enfrentamos a otra predicción poco alentadora este 2020: el Producto Interno Bruto (PIB) del país se contraerá este año debido, entre otras cosas, al impacto de las medidas de confinamiento por COVID-19.

Ante estas predicciones, el 6 de mayo el presidente López Obrador le restó importancia al PIB y a los indicadores para medir el crecimiento económico.

“Crecimiento, PIB, Producto Interno Bruto, esos términos ya también deben de entrar en desuso, hay que buscar nuevos conceptos. En vez de crecimiento, hablar de desarrollo; en vez de Producto Interno Bruto, hablar de bienestar, en vez de lo material, pensar en lo espiritual”, dijo López Obrador.

Pero ¿qué demonios es el PIB?, ¿por qué se utiliza para medir el desempeño de la economía de un país? y ¿deberíamos empezar a medir el bienestar como dice el presidente?

Según el Banco de México (Banxico), el PIB contabiliza todos los bienes que produce el país, (objetos y mercancías tangibles fabricados por una economía: coches, casas, alimentos, ropa y un larguísimo etcétera), así como los servicios y las inversiones.

Este PIB se compara año con año para ver si la producción del país aumentó o no, lo cual refleja si habrá o no crecimiento económico. 

De acuerdo con Banxico, cuando se pronostica crecimiento del PIB de un año a otro, significa que habrá más inversión para que se produzcan más bienes y servicios y “es beneficioso para todos porque habrá más empleo y más oportunidades para hacer negocios”.

Y aquí está lo que nos interesa: ¿qué significa que el PIB del país no crezca como pronostican que sucederá en 2020

Según Banxico, quiere decir que “la producción y actividad económica del país no aumentará y estará en recesión. En estas condiciones, es probable que haya más desempleo y que esto afecte seriamente a muchas familias”.

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López Obrador prefiere dejar de usar el PIB como indicador, pero en marzo de 2014 estaba de acuerdo en usarlo, cuando tuiteó: “En enero la economía creció 0.8%, es decir, nada. EPN y Videgaray no saben cómo hacerlo. Perdón, pero con nosotros sería distinto y mejor”.

¿Qué tan cuerdo es decir que hay que dejar de medir el crecimiento económico?

En Cuestione platicamos con el economista Carlos Brown, quien opina que cuando el presidente pide medir el desarrollo en lugar del crecimiento económico, pareciera que son dos conceptos excluyentes pero no es así. 

“El problema es que se vean como mutuamente excluyentes y no lo son. Hay que pensar en ambas. Eso sí, el crecimiento por sí solo no es condición suficiente para garantizar el desarrollo”, dijo Brown.

Además, de acuerdo con el economista, esto no es nada nuevo, ya que en los últimos años ha sido motivo de debate suponer que el crecimiento económico significa mayor bienestar para los habitantes de un país determinado.

“Es ilógico pensar que el crecimiento económico es suficiente, sobre todo de cara a la mala distribución de los recursos en nuestra sociedad”, dijo el experto.

Para ejemplificar esto, Carlos Brown nos contó que ni siquiera el creador del concepto del PIB creyó que era la manera de medir si un país va por buen camino, sino que era una manera de provisional de llevar la contabilidad gubernamental después de la Segunda Guerra Mundial.

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“Simon Kuznets no estaba contento con que se tomara al PIB como una medida del bienestar. Desde su creación, pensó que no era suficiente y que era una medida provisional para ver cuánto iba a costar recuperarse de la guerra, qué sectores movilizar, etcétera”, dijo Brown.

Medir el bienestar no es nuevo en el mundo

Según Carlos Brown, el ejemplo perfecto viene de Bután, un país situado en la cordillera del Himalaya que puso sobre la mesa la propuesta de dejar de medir el PIB y empezar a medir el nivel de felicidad de la sociedad en 1972

“Bután tiene una medición escueta, pero es el primer intento. No solo mide bienestar material, incluye condiciones ambientales, sociales, condiciones de desigualdades”, dijo Brown.

Otro país que tiene al bienestar como un indicador es Nueva Zelanda que, de acuerdo con el economista, planteó este término desde una visión de las prioridades nacionales, las cuales se eligieron a través de mecanismos participativos. 

“Cuentan con un presupuesto paralelo para conseguir estas prioridades, que van desde la salud mental, desarrollo de niñas y niños, el correcto desarrollo de las comunidades indígenas, crecimiento verde en la transición energética y la visión de una economía productiva basada en servicios”, dijo Brown.

De acuerdo con el experto, estas prioridades reflejan el gobierno encabezado por Jacinda Ardren en Nueva Zelanda, “que no está peleado con seguir hablando de crecimiento pero ya tiene un nivel de desarrollo tal que sus mismas prioridades han cambiado”. 

Por otra parte, según el entrevistado, la misma Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) incluye hablar sobre nuevas visiones de bienestar en sus discusiones, como lo hizo en Guadalajara en 2015.

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“Ahí pusieron sobre la mesa el no tener solo las medidas macroeconómicas como las conocemos, sino empezar a hablar de una visión más amplia de bienestar”, señaló Brown.

¿Cuál es el riesgo de medir el bienestar en lugar del PIB?

De acuerdo con Carlos Brown, se deben medir los dos conceptos, ya que el bienestar es un indicador muy subjetivo y el PIB es una contabilidad que no refleja nada realmente si continúan las desigualdades

“Un solo indicador jamás te va a decir una medida tan amplia como es el bienestar de las personas”, dijo Brown.

Sin embargo, el experto no cree que el gobierno deje de medir el PIB, ya que es clave para hablar con inversionistas, para comparar el desempeño económico del país ante organismos internacionales y además es una función de la Secretaría de Hacienda.

“Entonces la pregunta es: ¿qué sí va a hacer el gobierno?, ¿cuáles son esos indicadores que sí va a utilizar para medir el bienestar? ¿Van a utilizar en una metodología propia?, ¿va a tomar en cuenta la voz de la población?, ¿saldrá del ronco pecho del presidente?”, dijo Brown.

Según el especialista esas son las respuestas que tenemos que obtener si es verdad lo que dice el presidente y que “no sea solo una respuesta de una mañanera sino una nueva visión de la política pública y de estado en México”.

Además, se deben discutir cuales son las prioridades nacionales para entender cuál sería el bienestar para los mexicanos.

“En un país con amplias desigualdades, pobreza y un enorme número de personas sin seguridad social, evidentemente las prioridades de bienestar deberían estar ahí, que las personas cuenten con un ingreso adecuado, que puedan salir de la pobreza”, señaló.

Según Brown, un indicador de bienestar no debe medir solo los bienes materiales, también debería incluir consideraciones sobre medio ambiente y cohesión social, como ya lo ha señalado la OCDE.

“No basta con los indicadores macroeconómicos para decir si una sociedad vive en bienestar, me parece más que insuficiente porque estos indicadores son promedios, entonces esconden desigualdades al interior del número que están reflejando”, dijo Brown.

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Y agregó: “pero tampoco creo que una medición completamente basada en el bienestar, el cual es subjetivo, sea la adecuada. Deben ser las dos, debemos empezar a pensar en un sistema de indicadores que nos ayude a medir el bienestar de una manera distinta”.

Carlos Brown explica que una vez que se encuentren mejores indicadores que midan el bienestar y que combatan la desigualdad, no se podría tener como receta, ya que el concepto de bienestar es subjetivo, es decir, depende del contexto.

De acuerdo con el entrevistado, el peligro es que, lo que se entiende como bienestar en el centro del país, podría se muy distinto a lo que se entiende en Yucatán o Baja California.  

“Entonces hay que encontrar un balance entre esta visión subjetiva del bienestar, porque la hay, incluso lo que a mí me hace feliz, a otras personas no”, dijo Brown. 

Por último, el economista considera que se debe hacer un balance entre medidas económicas y subjetivas de bienestar y tratar de encontrar un sistema de indicadores adecuados. 

¿Tendrá la capacidad el gobierno actual para generar un nuevo indicador económico que realmente mida el bienestar de la gente? ¿O solo será una cortina de humo para restarle importancia al nulo crecimiento económico del país?

 



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