Las y los candidatos “impresentables” para la elección 2021

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El filósofo francés Joseph de Maistre decía: “cada país tiene al gobierno que se merece”. Adaptando su pensamiento a esta época electoral, nos preguntamos: ¿realmente tenemos a las y los candidatos que nos merecemos?

Las elecciones del próximo 6 de junio son las más grandes de la historia. Son en las que más puestos de elección popular se están disputando. Y parece, también, la competencia más grande de la historia para ver qué partido postula a la persona más impresentable. 

Los partidos tienen entre su oferta de candidatas y candidatos algunos personajes muy cuestionables. Unos que han brincado de un partido a otro, algunos que ni siquiera tienen experiencia o vocación política y muchos marcados por un pasado corrupto. 

Aunque la clase política tendría que estar pensando en un proyecto que beneficie a toda la ciudadanía, pareciera que solo ven en la elección intermedia la oportunidad de mantener sus cargos públicos, influencia política y privilegios.

El 6 de junio veremos en las boletas aspirantes con antecedentes penales, depredadores del erario, algunos acusados de delitos sexuales, de violencia familiar, de relaciones con el crimen organizado y a políticos que ya probaron su deshonestidad, incluso pisando la cárcel.

No hay diferencia entre los partidos, todos han postulado a “impresentables”. 

Veamos. De Morena, por ejemplo, conocimos el caso de quien busca ser gobernador de Zacatecas, David Monreal, hermano del coordinador de la bancada morenista en el Senado, quien ha sido exhibido en más de un video tocando a diferentes mujeres en distintas partes de sus cuerpos. 

Y qué decir del frustrado candidato a la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, acusado de abusar de al menos tres mujeres. O el diputado federal poblano que buscaba la reelección, Benjamín Saúl Huerta, a quien ya expulsaron de Morena, le cerraron la puerta de la reelección y quieren desaforar.

Hacer una lista de las y los candidatos impresentables del PRI podría llevarnos mucho espacio, pero hay un ejemplo que, por increíble que parezca, destaca sobre los demás: Andrés Granier, quien fuera gobernador de Tabasco y que pasó cinco años en prisión acusado de corrupción. Él ahora es candidato de ese partido a la presidencia municipal de Centro, donde se ubica la capital de ese estado.

En el PAN no se quedan atrás. Recordemos el escandaloso pleito entre panistas que terminó con la salida de Margarita Zavala y del ex presidente Felipe Calderón, quienes trataron de formar un nuevo partido. Pues bien, ahora, Zavala es candidata del PAN a una diputación. 

Y los ejemplos siguen y son variados: Jorge Hank Rohn, el dueño de casinos y acusado de vínculos con el narcotráfico, hijo de Carlos Hank González, aquel político priista al que se le atribuye la frase “un político pobre es un pobre político”, busca ser gobernador de Baja California Norte por el Partido Encuentro Solidario. Sí, el de los evangelistas.

O qué tal el actor y conductor acusado de violencia familiar por sus dos ex esposas, Alfredo Adame, que aspira la alcaldía de Tlalpan, a pesar del audio en el que supuestamente dice cómo se va a quedar con 25 millones, que según él eran de cubrebocas, o de las mentadas de madre con las que inició su campaña.

Así de dudosas son muchas de las personas que buscan un puesto de elección popular este año.

Queda claro, entonces, que los partidos políticos mexicanos han superado por mucho al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, quien llegó a decir sobre el PRD: “ni los veo ni los oigo”. Solo que los partidos ahora “ni ven, ni hablan, ni escuchan” a la ciudadanía. 

No ven los negros pasados de sus candidatos, no hablan de los excesos o ridículos durante la campaña y no escuchan las voces críticas que advierten sobre el peligro de que personajes de esa calaña lleguen a puestos de poder

Es, sin duda, la definición gráfica del gusto por el poder a costa de lo que sea.

En esta elección tan importante para la historia reciente de México, luego del triunfo de Morena en 2018, será fundamental elegir con cuidado a quienes queremos que nos representen. No se trata de estar a favor o en contra de algún partido, sino claramente a favor de lo que más le convenga a nuestra comunidad, pero también a nuestros hijos e hijas, nietos y nietas.

Es importante elegir con rigor y mandar a los partidos una señal clara: no al poder por el poder. Sí, en cambio, a lo que dice el presidente: mandar obedeciendo.

Por eso, esta semana en Cuestione haremos un corte de caja electoral para saber cómo van las preferencias en las distintas contiendas pero, sobre todo, para que conozcamos a profundidad quiénes buscan gobernarnos o representarnos en las cámaras. Nuestra responsabilidad como ciudadanía será elegir con cuidado.

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