¿Por qué debe de preocuparte el nuevo Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil?

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Si mientras lees estas líneas sientes que el nuevo Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil no te aplica porque eres un buen ciudadano y jamás harás nada que amerite una persecución del gobierno (o de la policía), entonces con mayor razón tienes que poner mucha atención a este editorial.

Estos cambios a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión se hicieron bajo la premisa de combatir al crimen organizado y los delitos que se cometan usando teléfonos celulares. Pero debes preguntarte con toda honestidad, ¿con toda honestidad, crees que el extorsionador, secuestrador o narcotraficante compra su celular con su INE y su comprobante de domicilio actual o real? ¿O más bien que los consigue en mercados informales?

Una historia que nace bajo una premisa falsa, suele terminar en tragedia. El crimen organizado no se rige por las reglas, nosotros (tú y yo) sí; y es a nosotros a los que nos regulará esta Ley y por lo que debe preocuparnos enormemente.

Para poder explicar los riesgos de este nuevo padrón, y con ello transmitir el miedo y el rechazo que debemos tener, es necesario dividir la historia en dos partes. Primero, hay que hablar sobre los alcances de la tecnología que se piensa utilizar, y segundo, sobre los jugadores políticos que participan en este proceso.

Empecemos por la tecnología. La nueva ley busca recabar tu iris, tus huellas dactilares y tu cara con el fin de asociarlos a un número celular (o al menos es lo que nos dicen). La razón por la cual buscan “esos” datos, y no les basta con tu nombre y domicilio, es que son exclusivos de tu persona. 

En otras palabras, tu nombre puede estar repetido en México y puedes contar con uno, dos o más homónimos; sin embargo, tu iris, tus huellas dactilares y tus facciones de la cara son únicas. 

Vale la pena repetirlo, nadie más en el mundo tiene tus mismas huellas dactilares, tu iris o tu cara. Son irrepetibles.

Hoy en México tu iris o huella dactilar funcionan para diferentes cosas, desde validar operaciones bancarias, desbloquear tu teléfono, acceder a tu oficina o identificarte para pagar impuestos. En otros países ya son utilizadas para registros médicos o como medio de identificación en sustitución al pasaporte.

Arrancamos este editorial diciendo que no nos preocupaba la ley, pues nosotros no teníamos nada que ocultar porque somos buenos ciudadanos; sin embargo, ¿te puedes imaginar que esos datos únicos estén en manos de Telcel, AT&T o de Morena, el PRI, el PAN o cualquier personaje político de este colorido México? 

Si la historia nos ha enseñado algo es que las bases de datos del gobierno, en este y otros países, son sujetas de ser hackeadas o, simplemente, explotadas ilegalmente. Ahora, si este escenario llegase a suceder, y roban tus datos biométricos, va a ser difícil reclamar que tú no hiciste esa operación, que tú no te diste de alta en un sitio o que tú no votaste, cuando esa acción esté validada con tu propia huella dactilar. 

¿Ya empieza a sonar diferente la ley, verdad?

Para seguir sumando a la paranoia (que es medianamente saludable tener en esta vida), metamos un elemento más: las cámaras con reconocimiento facial. Estas cámaras, como su nombre lo dice, tienen la capacidad de reconocer a una persona en medio de una multitud, dentro de un auto o simplemente caminando en la calle. 

En China, estas cámaras ya son una realidad. Y toda la información que recaban es utilizada para crear un sistema de “Crédito Social”. Es decir, se pone una puntuación a las personas basada en qué tan bien se comportan en público y qué tanto siguen las reglas.

Dicho “Crédito Social” afecta desde a qué escuelas puedes asistir, qué trabajo puedes tener o hasta a dónde puedes viajar. 

Si tienes dudas o piensas que es más ciencia ficción que realidad, haz una simple búsqueda en internet de los términos “reconocimiento facial” más “China” más “valor social”.

Supongamos que no tienes nada que ocultar y eres un ciudadano ejemplar, sin embargo, ¿te gustaría que alguien sepa dónde estás y con quién estás cada que sales de tu casa?, ¿les compartes a tus papás, amigos o jefes tu ubicación en tiempo real las 24 horas del día? Entonces, ¿por qué darle al gobierno en turno toda esa información? 

Esta parte del “gobierno en turno” es importante y la tocamos más adelante.

Hablemos de los jugadores políticos. Tu resistencia a esta Ley no debe estar relacionada con quién está en el poder el día de hoy. Podrás pensar que la 4T es el futuro o el fin de México y, para ser honestos, no importa. No importa si te identificas con López Obrador o no, porque mal que bien sabemos y conocemos a los actuales jugadores políticos. 

El riesgo no son ellos, el riesgo son los que aún no conocemos porque no han llegado al poder, son aquellos que todavía no son figuras públicas, que aún no han dado a conocer su verdadero color o creencia. 

Son aquellos que están esperando su oportunidad para brincar de la oscuridad a la luz pública y que, cuando lo hagan, se van a encontrar con una ley que les da acceso a identificar a cada persona en este país, que les da el acceso a esos datos únicos (huella, iris y rostro) de todos nosotros. 

No es al “gobierno en turno” al que le tenemos miedo, es a todos los siguientes que no conocemos a los que debemos temer.

La peligrosidad de este nuevo padrón quedará latente, lista para que cualquier gobernante pueda usarla a discreción y abusar de tus datos íntimos. ¿Y sabes qué es lo peor? No hay ninguna evidencia que indique que este tipo de padrones disminuya la comisión de actos criminales porque, como dijimos al principio, los delincuentes tienen distintas técnicas para eludirlo.

Hasta ahora, solo hay 17 países en el mundo que exigen algún tipo de identificación biométrica para comprar una tarjeta SIM. Y en esa lista no hay ningún país plenamente democrático y sí están países autoritarios como China, Arabia Saudita, Afganistán o Venezuela. 


Por todas estas razones, en Cuestione nos oponemos a la entrada en vigor de la reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y a la creación del Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil. Y esta semana estaremos analizando y escribiendo sobre todos los peligros de que las empresas y el gobierno tengan tus datos biométricos.

Nuestra editorial anterior: COVID-19 en México: ¿qué hemos aprendido un año después?

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