Intercambio amistoso de cortesías México – Estados Unidos

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Ya se habían comunicado. El presidente López Obrador había sostenido una llamada con su homólogo estadounidense el 22 de enero, a sólo un par de días de la toma de posesión de el último.

Tras la presión mediática ejercida sobre el presidente mexicano por no felicitar antes del 12 de diciembre a Joe Biden por su triunfo electoral, la llamada del 22 de enero pareció no haber convencido a los críticos.

El día de ayer los dos presidentes y sus equipos diplomático y económico se reunieron de manera virtual. La charla no sólo fue amable sino amistosa, haciendo evidente que hay más de una canal de comunicación abierto entre Palacio Nacional y la Casa Blanca

Es cierto, estas llamadas comúnmente están llenas de cortesías y cordialidades que glasean el intercambio de posturas oficiales y posicionamiento de intereses, pero la actitud del presidente estadounidense sigue sin mostrar la animosidad prevista por varios.

Fueron tres los principales puntos sobre los que versó la conversación y que se reflejan en el comunicado oficial de la reunión. 

El primero es cooperación en materia de migración en el que el presidente mexicano insistió en la necesidad de financiar el desarrollo del sureste mexicano y del llamado “triángulo norte” centroamericano, además de acordar la implementación de políticas que preserven la dignidad los migrantes (si, del estilo que del que no se han implementado por un par de años ya en ambos países). 

Ya veremos, por ejemplo, qué hace la Patrulla Fronteriza estadounidense con los más de mil trescientos menores de edad que tienen en su custodia sin tener claro el paradero de sus padres; también esperemos ver la solución del gobierno mexicano a la crisis humanitaria en ambas fronteras de nuestro país.

El segundo punto de acuerdo fue el de cooperación para la respuesta y recuperación de la pandemia en materias económica y sanitaria sin incluir, créanlo o no, algún compromiso estadounidense de “compartir” una parte de su inventario de vacunas disponibles.

Ya lo había expresado el Secretario de Estado, Anthony Blinken, en la aquella sesión del Consejo de Seguridad de la ONU (en la que quijotescamente el Canciller mexicano se quejó del acceso desigual a las vacunas en el mundo, a pesar del mecanismo COVAX de la OMS) que el gobierno estadounidense cooperará financieramente para que países en condición vulnerable tengan acceso a las vacunas, pero nunca el reparto o acceso equitativo de las mismas. 

No extrañó pues que López Obrador recibiera la misma respuesta de Biden: la cooperación no incluye modificar su plan de asegurar el acceso prioritario a la vacuna a las y los estadounidenses

Finalmente se acordó también cooperación en contra del cambio climático, en donde parece que el gobierno de EU reconoce que países como el nuestro requerirán de importante asistencia financiera para transitar al uso intensivo de energías limpias

Mientras tanto habrá que esperar y ver cómo las crisis económica y sanitaria provocada por la pandemia serán utilizadas para justificar la falta de cumplimiento de objetivos y metas tanto del Acuerdo de París como de la Agenda 2030.

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