Las personas huyen de la capital pero ni así bajan los precios de casas y departamentos en la CDMX

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Hasta el año pasado que salió de la capital mexicana rumbo a Chiconcuac, Morelos, Rosa Cristina Parra se autodefinía como “la chilanga de la Cuauhtémoc”. No sabía vivir de otro modo que no fueran en ciudades capitales. Así lo hizo durante más de tres décadas en Bogotá, Colombia, y lo volvió a hacer en la Ciudad de México los últimos nueve años… hasta que llegó la pandemia por la COVID-19.

Así como Rosa Cristina cambió su vida citadina por una casa de 2,700 metros cuadrados a las afueras de Cuernavaca en el estado de Morelos, se calcula que hay por lo menos 10 millones de capitalinos que como ella, quieren cambiar de residencia en los últimos meses. 

Las razones para dejar la Ciudad de México son varias. Para Rosa Cristina, por ejemplo, la pandemia la orilló a replantear su cercanía con la naturaleza después de décadas al compás de edificios altos, asfalto y concreto.

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Una tarde de mayo, un grillo se posó en la azotea del departamento que Rosa Cristina rentaba a media cuadra de la Avenida Juárez en pleno centro de la ciudad. Para ella fue el presagio para empacar maletas y reinventarse en Morelos.

Era mayo del 2020 y la pandemia ya estaba en el mundo entero. En la Ciudad de México cerraron el acceso al Zócalo, las puertas al Metro de Bellas Artes y también cercaron la Alameda Central, el único espacio público al que Rosa Cristina salía durante el confinamiento a caminar, pasear a sus dos perros, disfrutar del viento para volverse a encerrar en su departamento.

Con la mitad de la renta que pagaba en la Ciudad de México, Rosa Cristina encontró distintas posibilidades de vivienda en Morelos de entre 400 hasta 2 mil metros cuadrados, con áreas verdes, árboles frutales, sol. Eso era lo que quería: encerrarse en un espacio más amplio, “sentir los pies en la tierra” y de paso pagar menos renta, cuenta ella. 

Rosa Cristina bautizó su nuevo hogar #Casa Verde Rose en redes sociales como Facebook e Instagram. Ahora publica fotografías de su actual refugio natural con anécdotas de lo que vive. Se han encontrado pájaros exóticos, arañas, flores de distintos colores. Una tarde, por ejemplo, se le coló una culebra curiosa en su cocina. 

Vista panorámica de “Casa Verde Ros” a las afueras de Cuernavaca en Morelos.

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De acuerdo con un reporte elaborado por el portal inmobiliario Lamudi, los chilangos como Rosa Cristina incrementaron hasta en un 25% la búsqueda de propiedades para rentar o comprar y mudarse fuera de la Ciudad de México, principalmente, por la pérdida de empleo o del poder adquisitivo.  

¿Crisis inmobiliaria por éxodo de chilangos?

En la colonia Del Valle de la Ciudad de México hay una constante a lo largo de las principales calles como Pilares, Patricio Sanz y Concepción Béistegui: los letreros “se vende” o “se renta” brotan como una epidemia. Lo mismo ocurre en la colonia Condesa, una de las zonas con más plusvalía inmobiliaria en la Ciudad de México. 

Agentes inmobiliarios de la zona dicen que las rentas de departamentos de entre 80 y 120 metros cuadrados en la alcaldía Benito Juárez oscilan entre los 15,000 y 24,000 pesos y la venta entre 3,600,000 y 5,000,000. Mientras que en estados como Querétaro, Morelos y Yucatán, por el mismo precio, se rentan casas en conjuntos residenciales exclusivos con alberca, seguridad las 24 horas, áreas verdes y amenidades.

Aunque parece contradictorio, muchos chilangos dejaron la capital durante la pandemia pero los precios de renta y venta en la Ciudad de México, lejos de bajar, continúan a la alza.

“El verdadero valor de un bien raíz es el terreno sobre el cual está construido que siempre tendrá plusvalía”, explica Jean Ramírez para Cuestione. De ahí que los precios en la Ciudad de México se mantengan a la alza con todo y los chilangos en fuga gracias a la presión inflacionaria sufrida en 2021.

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Durante enero, febrero y marzo del 2021, la renta y venta de casas en la Ciudad de México tuvo un incremento de 40% respecto al 2020. Así lo revela Houm, una compañía de bienes raíces por Internet. Por su parte, la valuadora transnacional Tinsa, reveló que en los tres primeros meses de 2021, la venta de casas en la Ciudad de México aumentó un 13% en comparación con el cuarto trimestre de 2020. 

Para Gene Towle, socio fundador de Softec, es un buen momento para invertir en bienes raíces en la Ciudad de México porque las tasas de intereses de los créditos hipotecarios nunca han estado tan bajas en la historia. Actualmente, bancos como Scotiabank, Santander y HSBC, ofrecen tasas de interés de entre el 6% y el 9% anual, mientras que anteriormente iban entre el 12 y el 14% anual.

Aunque parece un buen momento para invertir en el sector inmobiliario, en México hay 9.8 millones de nuevos pobres tras la pandemia derivada por la COVID-19 donde uno de cada cuatro mexicanos padecerá ahora una pobreza extrema por falta de ingresos. Así lo reveló el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en su último informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (IEPDS).

Pese a los nuevos índices de pobreza, en noviembre y diciembre de 2020 se vendieron 996 casas en la Ciudad de México  y 1,300 en enero, febrero y marzo del 2021. 

Los terrenos “de ilusión” en Mérida.

Terrenos cerca de la playa con abonos mensuales que parecen increíbles: mil 200 pesos mensuales por un terreno para construir una casa de revista. Parece también un negocio redondo que permite duplicar en un año la inversión de 600 pesos el metro cuadrado. 

Se trata de terrenos ubicados en lugares inhóspitos “que un oriundo de Yucatán difícilmente compraría”, cuenta Jorge Navarro, gerente de Alfa ITSA, una de las principales agencias inmobiliarias del sureste mexicano.

“Son terrenos de inversión pero yo les llamo terrenos de ilusión”, explica el agente.

Terrenos que aseguran estar cerca de la playa, pero que en realidad son propiedades que se encuentran en medio de la nada, con derecho a culebras y venados. Los venden a crédito porque su negocio es tener a la gente pagando abonos durante años y en realidad lo que les venden son cuatro varillas delimitando un terreno “sin la más mínima infraestructura”, cuenta Navarro.

Atrayendo a inversionistas que buscan huir de la pandemia,  los “terrenos de ilusión”  van dirigidos a un mercado consumidor de redes sociales que encuentran en Facebook y Tiktok una salida a la realidad de la pandemia: capitalinos que sueñan con incrementar su patrimonio familiar. 

Jorge Navarro ha acompañado a varias personas que van a Mérida desde Puebla y la Ciudad de México, en búsqueda de esas “oportunidades” de inversión y se desilusionan al llegar. 

“En el oasis que les prometieron por Internet solo había dos letreros y un guardia que cuidaba unas plantas”, recuerda por teléfono Navarro. Anécdota que se repite una y otra  vez durante la pandemia. 

Para Navarro, a quienes compraron desde la capital, seducidos por las ofertas de internet les va a ser imposible que les respeten las fechas de entrega de los terrenos porque están ubicados en ayuntamientos muy pobres que jamás podrán pavimentar ni electrificar “en medio de la nada”. 

Querétaro bajo presión inmobiliaria

En Querétaro las proyecciones realizadas por el Consejo Estatal de Población calculaban que para 2020 en el Estado vivían poco menos de 2,280,000 personas; sin embargo, los últimos datos revelados por el Inegi establecen que para 2020 en el estado habitan 2,368 467, es decir,  88,000 personas más de lo que estaba proyectado.

Según Jean Alberto Ramirez, representante de Alfa Metrópoli, este cambio demográfico es  provocado por dos factores: geografía y economía.

“La primera ola migratoria provino del sismo de 1985 en la Ciudad de México donde Querétaro recibió hasta 55 familias diarias. Ahora con la pandemia hay un aumento en la demanda de vivienda y hemos llegado a registrar cifras de hasta 33 familias diarias en el Estado”, comenta el agente inmobiliario.

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Querétaro es la llave que abre el corredor industrial del Bajío que inicia en San Juan del Río. “Este desarrollo económico representa una sólida infraestructura de transporte, acceso a buenos colegios, servicios generales y de salud. La cercanía con la Ciudad de México también hace de la capital de Querétaro un lugar muy atractivo para establecerse”, explica Jean Alberto. 

Para el asesor inmobiliario, durante la pandemia, hay una mayor demanda en Querétaro de casas en renta cuyos precios oscilan entre 10 y 12 mil pesos porque las familias  “han tenido que recortar gastos por la crisis económica que ya vivíamos, pero que se recrudeció con la pandemia”. 

También ha aumentado en Querétaro el rechazo de inquilinos que llegan con poco soporte económico. A la hora de investigarlos para emitir una póliza jurídica, explica el agente, “no son capaces de justificar cierta estabilidad económica”.

De casa de descanso a trabajar en casa

Se calcula que aproximadamente 50,000 casas de descanso ubicadas en Acapulco, Cuernavaca, Valle de Bravo y Querétaro, son propiedad de los capitalinos. Así lo informó Softec, una empresa de investigación en desarrollo inmobiliario. 

Con la pandemia, muchos propietarios han adaptado sus casas vacacionales en espacios de trabajo. Laura García y su familia lo hicieron. Dejaron su departamento en la colonia Del Valle de la Ciudad de México para irse a vivir a su casa de descanso en Tequesquitengo, Morelos.

A raíz de la pandemia, “mi hija entró a la escuela virtual, nosotros a trabajar en casa y tuvimos que cambiar todo nuestro ambiente. Pasamos de vivir en un departamento chiquito en la Ciudad de México a tener una casa amplia y con espacio” platica Laura en entrevista.

La rutina que empezaba a las cinco de la mañana en la ciudad capital, se trasladó a dos oficinas y un salón de clases que instalaron al interior de su casa con alberca. En Morelos el día empezaba pero a las 7:15 de la mañana, 120 minutos después del horario habitual en la Ciudad de México.

Ahora la agenda que domina su vida está determinada por los acuerdos familiares que son necesarios cuando alguien tiene una videollamada importante donde “se necesita silencio”, dice Laura. 

Laura y su familia decidieron convertirse en nómadas digitales urbanos. “Decidimos ir y venir de Ciudad de México a Morelos todas las semanas. Ahora voy a trabajar tres días a la oficina y los otros cuatro los pasamos en Morelos”, puntualiza.  

La pandemia por la COVID-19 ha reinventado la forma de vivir de millones de personas en todo el mundo. Mientras tanto, en la Ciudad de México los buscadores inmobiliarios siguen documentando el aumento de personas que como Rosa Cristina y Laura, se alejan de las urbes para darle la oportunidad a una vida menos ajetreada, más austera y espaciosa. 

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