Niñas y niños, olvidados por la estrategia de reapertura del gobierno de Claudia Sheinbaum

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Casi un año después de la llegada de la COVID-19 a nuestro país, las escuelas siguen cerradas en la CDMX, la educación de las y los niños sigue sin ser tratada como actividad esencial a pesar de las graves consecuencias que puede acarrear y los estudios científicos que avalan ciertos niveles de reapertura.

A diferencia de otros espacios como restaurantes, centros comerciales o hasta gimnasios, los cuales se están adaptando a nuevos esquemas en la CDMX para sobrevivir, no se han elaborado estrategias para reducir el porcentaje de ocupación en las escuelas o realizar clases al aire libre.

Es más, el lunes 1 de febrero, la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, declaró que “aún no hay fecha” para volver a clases presenciales, y que las escuelas particulares “siempre tienen la posibilidad de asistir a instancias judiciales”.

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Sheinbaum hizo esa declaración como respuesta a la advertencia de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares de reabrir instalaciones, la cual no tiene como argumento la urgencia de que las y los niños sigan con su proceso de aprendizaje, sino que la educación privada ha perdido el 42% de su matrícula por esta situación.

Evidencia científica

Si bien el tema es delicado, existe evidencia científica suficiente para, por lo menos, cuestionar la asociación que se hace entre reapertura de escuelas y un probable aumento de contagios de COVID-19.

Por ejemplo, un estudio realizado por Vall d’Hebron, un instituto de investigación de Cataluña, concluyó que solo el 8% de los pacientes menores de edad con COVID-19 contagiaron el virus a sus familiares, esto entre el 1 de julio y el 31 de octubre de 2020 en esa zona de España.

“El estudio prospectivo reafirma que los niños son menos transmisores del SARS-CoV-2 que los adultos en el entorno domiciliario”, escribió en la investigación Pere Soler, jefe de la Unidad de Patología Infecciosa e Inmunodeficiencias de Pediatría de Vall’ d’Hebron.

Como documentamos en esta nota, las niñas y los niños de China volvieron a clases desde abril del año pasado, con medidas como autobuses escolares preparados para evitar contagios, mascarillas y cubrebocas, control de temperatura y vías de acceso que eviten aglomeraciones.

Según la misma nota, desde que China vivió el brote del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) a inicios del siglo XXI, desarrollaron estudios que argumentan que el cierre de escuelas tiene un efecto muy pobre para reducir las epidemias de este tipo.

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En julio de 2020, te contamos sobre un grupo de científicos estadounidenses que publicó el ensayo Reapertura de escuelas primarias durante la pandemia, en el cual señalan que la mayoría de las y los niños de uno a 18 años, experimentan una enfermedad leve o nula a causa del COVID-19.

No solo eso, además explicaron que “los brotes de COVID-19 en las escuelas secundarias de Francia, Israel y Nueva Zelanda no se extendieron a las escuelas primarias cercanas”, lo cual sugiere que la capacidad de contagio es menor en niños pequeños.

Sin embargo, este grupo de especialistas señaló que las escuelas de estos países tomaron precauciones adicionales y fueron levantando las restricciones gradualmente, tales como el tamaño de los grupos. 

La doctora en filosofía Meira Levinson, el epidemiólogo Marc Lipstich y la doctora Müge Cevik recalcan la importancia de dejar de pensar en las escuelas como un espacio físico y tomar en cuenta la posibilidad de dar clases de primaria en espacios que no están siendo usados que permitan la sana distancia y la ventilación.

Las escuelas primarias deben ser reconocidas como servicios esenciales, el personal escolar como trabajadores esenciales y los planes de reapertura de escuelas deben desarrollarse y financiarse en consecuencia”, subrayan en el estudio.

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Efectos negativos de cerrar las escuelas

Según el ensayo de Levinson, Lipstick y Cevik, las niñas y los niños están perdiendo el aprendizaje académico y socioemocional, las relaciones formativas con sus compañeros, así como las oportunidades para jugar y otras necesidades de desarrollo. 

Para este grupo de expertos, hay niños que están perdiendo beneficios tan básicos como la alimentación, en el caso de quienes viven en situación de pobreza, o de servicios de salud física y mental que les ayudan a continuar su desarrollo, en el caso de quienes pertenecen a grupos vulnerables.

También señalan que la escuela es esencial para que padres, madres y tutores, especialmente las mujeres, puedan volver a ingresar a la fuerza laboral

De acuerdo con el medio estatal alemán Deutsche Welle el confinamiento está afectando la salud de los niños y las niñas, ya que “los problemas se han trasladado totalmente al estrés psicológico. Los trastornos de ansiedad, de concentración o del sueño han aumentado de forma masiva en los últimos meses”.

Además, según la publicación, aumentaron los problemas de comportamiento, retraso en el desarrollo del habla e incluso maltrato infantil.

Por si esto fuera poco, en septiembre del año pasado, la asociación Save the Children reveló que siete de cada 10 niños ha aprendido poco o nada durante la pandemia, según su encuesta realizada en todo el mundo.

“La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto devastador en la educación de los niños y niñas de entornos más pobres y está ampliando la brecha entre niños y niñas ricos y niños y niñas en situación de pobreza”, señaló la organización.

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Todo esto mientras más de 20,000 escuelas particulares del país están a punto de cerrar, según anunció la Asociación Nacional de Escuelas Particulares el 11 de enero de 2021.

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, 628,000 niños y jóvenes de seis a 17 años de edad abandonarán los estudios en México, por la crisis económica y por la falta de condiciones para el aprendizaje a través de la educación no presencial.

Por último, según el Banco Mundial, la educación a distancia tendrá un impacto económico en países con ingresos medio alto como México, debido a la pobreza de aprendizaje.

“(Hay que) tomar la inminente crisis educativa por lo que realmente es: una crisis generacional única que afectará los resultados educativos, el capital humano y la productividad de una generación entera de niños y jóvenes”, señala el Banco Mundial.

¿El gobierno de la CDMX tendrá todo esto en cuenta al decidir tener cerradas las escuelas y ser flexibles con otras actividades que no son tan esenciales? ¿Cuál será el impacto de estas decisiones en el futuro de las niñas y los niños?

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