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La incompetencia estratégica: una sutil forma de abuso que persiste en el trabajo y el hogar

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¿Alguna vez has sentido que si no te encargas de ciertas tareas no saldrán bien? ¿O que si lo hace alguien más no sabrá cómo resolverlo o quedará el trabajo a medias y tendrás que terminarlo de todas maneras? 

¿Te ha sucedido que aumentan tus responsabilidades porque con quienes las compartes dicen no saber cómo hacer ciertas tareas o te lo piden a ti porque “te sale mejor”? Si respondiste que sí, probablemente hayas sido víctima de una manipulación muy sutil llamada incompetencia estratégica que usan algunas personas para evitar hacer cosas que no quieren.

La incompetencia estratégica o instrumentalizada es una técnica de manipulación que existe desde mucho tiempo atrás, aunque es reciente el estudio de este comportamiento y sigue siendo poco conocido como concepto.

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Básicamente se trata de fingir incapacidad para evadir lo que les corresponde hacer, sin tener que negarse a hacerlo. Estratégicamente estas personas hacen las cosas mal o no las hacen a sabiendas de que alguien más tendrá que resolver sus fallos y así disminuyen el número de responsabilidades que les corresponden.

También se puede expresar por medio de órdenes disfrazadas de halagos: “A ti te salen mejor las presentaciones, hazlas tú”. “Es que tú cocinas mejor que yo”. “Yo no sé cómo usar la impresora, encárgate de los archivos”. 

Podríamos enlistar un enorme número de ejemplos porque la incompetencia estratégica  abarca principalmente el trabajo y el hogar -dos espacios fundamentales para la vida- y tiene consecuencias en la salud física, emocional y mental de quienes son víctimas de este comportamiento, porque se sobrecargan de trabajo.

En el espacio laboral es donde más se expresa 

El término que se usa en inglés para esta clase de manipulación es Weaponized Incompetence (incompetencia armada), que explica muy bien cómo esta actitud se utiliza como un arma para obtener ventaja de colegas o evitar responsabilidades en el trabajo, nos explicó Faurí Aguirre, maestra en Género, Medios de Comunicación y Cultura.

“Se manipula a las personas en el lugar de trabajo cuando alguien genera una estrategia para su incompetencia. Por ejemplo, intencionalmente esa persona no va a descuidar los temas que le van a dar más visibilidad, solo aquellos que no le van a ayudar en su plan de crecimiento o le dan flojera”, detalló Aguirre.

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Funciona cuando de manera intencional vas descuidando ciertas responsabilidades y si se combina con el gaslighting es mucho más fuerte, nos dijo la especialista. El gaslighting es el abuso emocional con el que una persona es manipulada hasta dudar de su propia percepción, juicio o memoria. Esto provoca ansiedad, confusión y depresión. 

Con la combinación de estas dos técnicas de manipulación la persona que está aplicando la incompetencia estratégica consigue justificar su mal desempeño: “a mí no me dijeron el deadline” o “no sabía que yo era responsable”.

Sostener una dinámica de poder

Los espacios de trabajo hasta la fecha siguen siendo principalmente masculinos, nos explicó Faurí Aguirre. Esto quiere decir que las mujeres son a quienes les terminan encargando tareas menores que no necesariamente son de su competencia, pues hay más puestos ocupados por mujeres en las áreas administrativas y menores, que en direcciones.

El informe Women In Business 2022 de la ​firma mexicana de contadores públicos Salles, Sainz Grant Thornton que brinda información sobre las opiniones y expectativas de 10,000 empresas en 29 economías, indica que este año en México el porcentaje de mujeres en puestos directivos es del 33%.

Aunque nuestro país se encuentra por encima de Argentina y Canadá con el 30% de mujeres en puestos directivos, y a la par de Estados Unidos, no significa que sean buenas noticias sino que internacionalmente el mayor porcentaje de posibles víctimas de la incompetencia estratégica en los espacios de trabajo son mujeres.

Quienes tradicionalmente están en puestos de poder y de toma de decisiones son los hombres, pero no necesariamente son sólo ellos quienes hacen uso de la incompetencia estratégica en los espacios laborales, aclaró la entrevistada, sino que tiene que ver con las estructuras de poder que se generan en el tejido de los espacios laborales.

El abuso “blando” en las tareas domésticas

La casa es otro de los espacios donde se manifiesta la incompetencia estratégica donde la desigualdad sigue recargándose en las mujeres debido a que invierten un mayor número de horas semanales a los trabajos domésticos.

Como te contamos en esta nota, la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados de 2022 indicó que en México las mujeres dedicaron en promedio 38 horas de cuidado a la semana, mientras que los hombres dedicaron 26; esto es 12 horas menos semanales. También invierten el triple de tiempo en tareas domésticas no remuneradas. La incompetencia estratégica sirve a favor de esta desigualdad.

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“Es que yo no sé trapear, es que yo no sé lavar, es que yo no sé planchar. Pueden ir soltando esas pelotas, ¿y quién va a cachar esas responsabilidades? La pareja. Hablando en términos binarios (una relación entre un hombre y una mujer aunque puede suceder en otros tipos de relaciones) la mujer es quien termina cachando la pelota y dice ‘bueno, pues entonces yo cocino, yo hago el super, yo hago la tarea con la o el hijo”, nos dijo la especialista.

Faurí Aguirre resaltó que muchas veces las personas que son víctimas de incompetencia estratégica terminan justificando el comportamiento de los otros y asumiendo que es su papel realizar esas tareas. A veces con miras a ser reconocidos por “ponerse la camiseta” en el trabajo, por ser una pareja hacendosa y dedicada o porque esas tareas se tienen que cumplir sí o sí.

Pero esto tiene repercusiones en la salud de las personas, física y mentalmente, y perpetúa la generación de relaciones desiguales. Faurí Aguirre nos recomendó reflexionar sobre nuestro papel en este juego para notar si estamos permitiendo que este abuso sutil suceda. Aprender a negociar y poner límites no solo es necesario, sino que es justo y, sobre todo, saludable. 

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